Un horario para hacer el agosto

Un camarero atiende las demandas deuna terraza. / NEL ACEBAL
Un camarero atiende las demandas deuna terraza. / NEL ACEBAL

El sector servicios asturiano prefiere quedarse con el de verano y no retrasar el reloj | Asegura que mejorará el consumo y el ocio por las tardes, especialmente en invierno, cuando anochece alrededor de las 18 horas

LAURA CASTRO GIJÓN.

Están convencidos de que mantener el horario de verano durante todo el año propiciará un incremento del consumo y las actividades de ocio de los asturianos. El sector turístico, hosteleros y comerciantes de la región defienden la idea de alargar los días, especialmente en invierno, cuando la actividad fuera de los hogares se reduce notablemente.

El quebradero de cabeza de adelantar y atrasar una hora los relojes los últimos domingos de marzo y octubre, respectivamente, podría llegar a su fin gracias a la decisión que ha tomado la Unión Europea tras años de discusiones a pie de calle. Lo cierto es que no todos los países del mundo realizan el cambio.

De hecho, apenas un 40% de ellos lo hacen, otros lo retiraron, como Rusia en 2011 y Turquía que abolió el horario de invierno en 2016, y en el resto nunca ha llegado siquiera a existir. Por ejemplo, los países cercanos al Ecuador y los Trópicos no tienen cambio horario a lo largo del año, pues la diferencia para ellos sería mínima.

En Europa, se generalizó el cambio en 1974, a raíz de la primera crisis del petróleo, cuando algunos países decidieron adelantar sus relojes para aprovechar mejor la luz del sol y ahorrar electricidad. Las leyes actuales obligan a los Veintiocho a efectuar el cambio horario, un hecho que el 84% de los europeos encuestados por el Ejecutivo comunitario a través de internet entre principios de julio y mediados de agosto rechaza. Tan solo Grecia y Chipre se han mostrado a favor de conservarlo.

En España -donde el 93% de los encuestados votaron a favor de abolirlo-, el Gobierno de Pedro Sánchez ya se ha comprometido a estudiar la situación y a crear una comisión de expertos «que diga cuál es el horario mejor para conciliar y corresponsabilizar horarios de mujeres y hombres y para ver, en términos de productividad, bienestar social y eficiencia, lo mejor y más conveniente para este país».

Sin embargo, en Asturias los sectores de la hostelería, el comercio y el turismo -los que presumiblemente son más sensibles a las consecuencias de este proceso- ya tienen clara su posición. Si se cambia el sistema prefieren mantener el horario de verano, otros o no se pronuncian o aseguran que no tendrá consecuencias en su cuenta de resultados. «Nuestros asociados están convencidos de que el hecho de que las tardes se acorten y anochezca a las 17.30 o a las 18 horas, les perjudica», asegura el presidente de la Unión de Comerciantes, Germán Heredia, quien incide en que «las compras se resienten bastante a partir de esas horas». Consideran que es un hecho que influye en el estado de ánimo de la población. «Con menos luz, las ganas de salir a la calle se reducen y si encima hace mal tiempo, es aún peor», añade.

En términos similares se refiere al cambio horario y a su implicación en Asturias Javier Martínez, portavoz de Otea, la patronal de turismo y hostelería en Asturias. «A los establecimientos centrados en la actividad nocturna no les afectará demasiado, pero a los demás sí. Está claro que cuantas más horas de luz haya por las tardes, más actividad y ambiente habrá en las calles», señala Martínez.

De hecho, «los turistas necesitan que los días sean más largos». Así lo afirma, al menos, José Antonio Sánchez, presidente de la Asociación de Empresarios de los Picos de Europa (Incatur). «En invierno, cuando acabas de comer y te quieres dar cuenta ya está oscureciendo. No te da tiempo a hacer prácticamente nada», opina.

Cuestión «psicológica»

Para el asturiano Arcadio Gutiérrez, director general del Club Español de la Energía (Enerclub), el debate sobre el cambio de hora tiene un componente más «psicológico» que de consumo de energía. Según los últimos datos -de 2012- publicados por el Instituto para la Diversificiación y Ahorro de la Energía (IDAE), los bolsillos apenas notan la rebaja que ocasiona el cambio horario. De hecho, con el sistema que impera actualmente se consumen 260.000GWh menos al año, en torno a un 5%. Esto se traduce en un ahorro anual por persona de entorno a los 6 euros.

Por tanto, señala Gutiérrez, «será una cuestión de preferencias». Entiende la postura del sector servicios, pero está convencido de que el hecho de que amanezca más tarde en invierno si se adopta el horario de verano, «perjudicará a los trabajadores de oficina y a los niños que acudirán de noche a las escuelas, pues los horarios no se adaptarán».

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