La central de Aboño, la única de carbón con uso intensivo en España

Su cercanía con la industria y su condición de multicombustible hacen que la térmica de EdP entre en el sistema a diario

N. A. E.GIJÓN.

La generación con carbón ha caído en picado en el último año. La falta de rentabilidad de las térmicas de carbón, que fijan precios demasiado altos para entrar en el sistema, hacen que estén funcionando de forma mínima. De hecho, en lo que va de 2019 no llega al 5% del total (4,9%) y se sitúa por detrás de la nuclear, la eólica, los ciclos combinados, la cogeneración y la hidráulica. En este contexto, la central gijonesa de Aboño es una excepción, ya que funciona a diario. Esto se debe a sus peculiaridades, debido sobre todo a su cercanía con la gran industria, que es responsable de alrededor del 70% del consumo eléctrico en la región, y a que es multicombustible y quema también los gases excedentes de la producción siderúrgica de Arcelor. Estas características y la necesidad de fuentes fiables, eficientes, seguras y que garanticen el suministro en Asturias, donde las renovables apenas tienen peso y el consumo es altísimo por las factorías electrointensivas, están librando a esta térmica de la crisis. En el caso de la de Soto de Ribera, es el hecho de contar también con dos ciclos combinados lo que la dota de viabilidad, porque el grupo térmico tampoco se está empleando como en periodos precedentes.