Comprometidos con el progreso

Equipo del Laboratorio de Oncología que dirige Milagros Balbín (cuarta por la izquierda). / E. C.

Caja Rural de Asturias apoya numerosos proyectos que abarcan desde la investigación oncológica, el control lechero o la atención a personas en riesgo de exclusión

S. B. GIJÓN.

«Favorecer a personas e instituciones y contribuir de forma sencilla y justa al progreso de nuestra región». Es lo que persigue Caja Rural de Asturias con una obra social a la que en 2017 destinó 1,3 millones de euros y que ha permitido poner en marcha 1.500 iniciativas en el Principado.

Las líneas de actuación de la entidad financiera, impulsadas desde el Fondo de Educación y Promoción (FEP) y la Fundación Caja Rural de Asturias, han seguido concentradas en cuatro grandes áreas: acción social, investigación, cultura y educación y medio rural, «para evitar la dispersión de los esfuerzos y optimizar así los resultados», como sostiene su presidente, José María Quirós. «Nuestro propósito es inalterable, el mantenimiento de un compromiso con los valores de nuestra comunidad que nos permita devolver la confianza que nuestros socios y clientes han puestos en nosotros», agrega.

La dotación de Caja Rural de Asturias al Fondo de Educación y Promoción en 2017 fue de 2.087.010 euros, cifra que permitió incrementar el capital patrimonial de la Fundación Caja Rural de Asturias hasta los 19.268.046 euros y destinar a la obra social 1.352.003 euros. Mantener el foco en los programas sociales y de investigación, que concentran más del 34% del presupuesto total; ampliar y reforzar el alcance de los programas destinados a colectivos en situación de vulnerabilidad y el fomento del empleo; mantener la inversión en investigación y la traslación de los resultados de las investigaciones a la sociedad son «objetivos prioritarios» del compromiso de esta entidad con Asturias, junto con la formación, en todas sus vertientes, y el impulso del talento joven.

La Fundación Caja Rural de Asturias nació en 1986 como una entidad sin ánimo de lucro y permanece en actividad gracias a las donaciones de Caja Rural de Asturias. Los intereses que genera su patrimonio se destinan anualmente a la actividad social. El Patronato de la Fundación es quien determina las iniciativas a desarrollar. Entre ellas este año destacan cuatro proyectos centrados en la actividad del Laboratorio de Oncología Molecular del HUCA, de la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria del Principado de Asturias (FINBA), la Asociación Gijonesa de la Caridad (Cocina Económica) y Asturiana de Control Lechero (Ascol).

La Fundación Caja de Asturias acompaña a los investigadores en cada una de las fases que requiere un trabajo que parte de preguntas, no de respuestas. En los últimos diez años la Unidad de Cáncer Familiar del servicio de Oncología Médica del HUCA atendió a más de 2000 familias con posible predisposición hereditaria al cáncer, habiéndose realizado estudios genéticos en más de 700 con riesgo de cáncer de mama y ovario.

Las investigaciones del laboratorio han permitido localizar 8 mutaciones genéticas específicas en familias asturianas, en concreto de la zona occidental de la región. Un ancestro familiar común, sumado al aislamiento de concejos como Belmonte y Somiedo o comarcas como los Oscos, explica esta singularidad. En la Memoria de 2017 de la Fundación Caja Rural de Asturias, la doctora Milagros Balbín explica que «el cáncer no es hereditario, pero sí la susceptibilidad a padecerlo. Conocer los antecedentes genéticos permite determinar dicho componente hereditario y, en consecuencia, ofrecer a los pacientes medidas de prevención específicas».

Caja Rural de Asturias apoya al laboratorio en la búsqueda, desarrollo e implantación de nuevos marcadores moleculares del cáncer, una actualización que permite el apoyo diagnóstico en oncología.

Apoyo a 500 investigadores

La entidad financiera forma parte también del patronato de la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria del Principado de Asturias, que nace en 2014 por iniciativa pública y con el apoyo de la empresa privada. Su objetivo es impulsar, apoyar, gestionar y difundir la investigación, el desarrollo científico-tecnológico y la innovación biosanitaria como factores de desarrollo regional. Esta Fundación gestiona el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) agrupado en torno al Hospital Universitario Central de Asturias, y la I+D+i de todos los centros sanitarios dependientes del Servicio de Salud del Principado de Asturias.

Actualmente, la FINBA gestiona la actividad de unos 500 investigadores. Su director de Gestión, Enrique Caso, destaca la importancia de los ensayos clínicos, que «son una prestación de servicio que damos al sector de la farmaindustria y la biotecnología; eso supone un ingreso de fondos que permiten la sostenibilidad de determinados proyectos y contrataciones de cara a garantizar el éxito a medio y largo plazo de los presupuestos plurianuales dedicados a I+D+i».

Según Caso, «hay muchas enfermedades, no sólo aquellas que tienen un mayor impacto social, y algunas se quedan en las personas que las padecen. Necesitamos ayuda para aquellas enfermedades sin un promotor preocupado, en las que no ha habido avances importantes y, por lo tanto siguen silentes, calladas. Son problemas sanitarios difíciles de manejar médica y socialmente (como las úlceras por decúbito) cuyo impacto no conoce la sociedad, patologías que no cuentan con un soporte adecuado. Por eso son muy importantes las acciones de patrocinio que no tienen tanta visibilidad como otras».

La Asociación Gijonesa de la Caridad (Cocina Económica) cuenta también con el apoyo de Caja Rural de Asturias en la labor de solidaridad que esta entidad realiza desde su fundación en 1905. Su presidente, Luis Torres, resalta que «la Cocina Económica está dedicada a ayudar a aquella persona que tiene un problema y lo manifiesta. Para ello, dispone de servicios como la asistenta social, psicológica, médica... Lo único que hacemos es abrir los oídos para intentar ayudar a todo el que llega».

La Cocina Económica ocupa un edificio de cinco plantas en la calle Mieres, de Gijón, con espacios especialmente habilitados para la atención a las personas. «Tenemos un taller -explica Torres- que nació para colaborar con aquella gente que está todo el día en la casa y tiene horas disponibles de sobra. Tratamos de indicarle que la vida es algo más que la unidad personal, hay que intentar colaborar y funcionar en equipo. Este tipo de personas con 'dedicación' a algo que no es muy lícito consiguen entender que la vida en privado es casi nula. Por el contrario, la vida en comunidad es lo que le hace a uno comprender que está vivo».

Caja Rural de Asturias está también comprometida con la asociación Asturiana de Control Lechero (Ascol), que surge en diciembre de 1986 a raíz de los grupos de Control Lechero que gestionaban los propios ganaderos de Asturias. La entidad financiera lleva años apoyando a Ascol en su labor de mejora de la calidad láctea, la selección genética de la cabaña ganadera y en definitiva, en el apoyo global al sector ganadero.

El control lechero es un servicio que recoge información de la productividad individual de las vacas de cada explotación y suministra al ganadero información comparativa de la producción y composición (contenido en grasa, proteína, células somáticas y urea) de la leche producida por cada vaca. Los resultados de Control Lechero son utilizados por los ganaderos para el control y mejora de la producción y por los programas de valoración genética de progenitores para la selección de los caracteres productivos.

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