Los concursos de acreedores marcan mínimos de antes de la crisis económica en Asturias

Los concursos de acreedores marcan mínimos de antes de la crisis económica en Asturias

El sector del comercio, al que pertenecen casi la mitad de las compañías concursadas, es el más perjudicado, por delante de industria y construcción

ÓSCAR PANDIELLOGIJÓN.

La salud de las empresas asturianas mejora lentamente tras los duros años de la crisis económica. Las dificultades surgidas para pagar a los acreedores, que destruyeron una gran cantidad de empresas de todos los tamaños en la última década, parecen ahora menos agresivas que hace apenas unos meses. Y muestra de ello son los datos publicados en el INE esta semana en relación a las empresas que han entrado en concurso de acreedores en el segundo trimestre del año.

Según las cifras del organismo público, doce empresas entraron en concurso de acreedores entre abril y junio. Haciendo la comparativa con los segundos trimestres de los años previos, se puede comprobar que esta cifra es la más baja desde 2008. En ese año también una docena de empresas -entre las que se engloban personas físicas con actividad empresarial, sociedades anónimas, sociedades limitadas y otras empresas- entraron en concurso de acreedores a causa de su incapacidad para pagar a sus proveedores.

Entre medias, las cifras demuestran la dura década por la que atravesó la economía asturiana. Así, en el segundo trimestre de 2013, hasta 51 empresas tuvieron que recurrir al concurso, ya fuese de manera voluntaria o forzosa. De abril a junio de 2014, por su parte, la cifra se situó en 47 empresas. Las doce que lo hicieron en este último trimestre, además, se repartieron de la siguiente forma: seis fueron sociedades limitadas, cuatro fueron personas físicas con actividad empresarial y dos fueron sociedades anónimas.

Analizando en profundidad la tipología de las empresas que tuvieron que acceder a un concurso de acreedores, las estadísticas del INE demuestran que, en los últimos años, los negocios dedicados al comercio están siendo los más afectados por este tipo de procesos. Así, de las doce empresas concursadas este año, cinco están dedicadas a este sector, mientras que en el segundo trimestre del pasado año fueron seis.

Este dato contrasta con las cifras de años anteriores, dode la construcción y el sector industrial coparon los primeros puestos en lo que a impago de deudas se refiere, algo que se explica por la crisis del sector inmobiliario y la decadencia industrial que golpearon con fuerza a comienzos de esta década. En 2013, por ejemplo, 19 empresas de la construcción se vieron obligadas a entrar en concurso. También lo hicieron otras diez del sector energético e industrial.

Sin actividad física

Resulta llamativo, asimismo, que pese a la bajada generalizada de concursos en este segundo trimestre, entre las personas físicas sin actividad empresarial, que también pueden acogerse a este concurso de acreedores, la cifra ha ido subiendo. Según demuestran las cifras del INE, los dos últimos años ha habido un repunte en este ámbito con doce y once personas -en 2018 y 2019, respectivamente-, que se han visto obligados a entrar en un concurso de este tipo.

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