«El diésel tiene mucho sentido y recorrido, al menos desde el punto de vista técnico»

«El diésel tiene mucho sentido y recorrido, al menos desde el punto de vista técnico»
Fermín Soneira, vicepresidente global de Marketing de Producto de Audi, en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. / H. ÁLVAREZ

«En la seguridad activa, la que ayuda a evitar accidentes, daremos un gran salto en cuanto lleguemos a otros niveles de conducción autónoma»

PALOMA LAMADRID OVIEDO.

Fermín Soneira (Gijón, 1972) ha pasado de jugar entre coches en el taller mecánico de su padre a ocupar la vicepresidencia global de Marketing de Producto en Audi. Esta semana regresó de Alemania a su patria chica para recoger el premio 'Ingeniero del Año' por su proyección y hoy, a las 12 horas, impartirá una charla sobre el futuro del automóvil en la Escuela Politécnica de Ingeniería, de la que fue alumno.

-¿Cómo se combina la ingeniería industrial con el marketing?

-La gente muchas veces entiende por marketing lo que llamamos marketing y comunicación: publicidad, medios, redes sociales... Esa es la parte que yo no hago. Hay otra parte del marketing que es la definición de producto, que consiste en intentar explicar a los ingenieros y los diseñadores cuál es el producto que quieren los clientes. Generar un éxito de ventas decimos nosotros. Esa parte del marketing, que es la que hago, tiene mucho que ver con I+D y mi experiencia en esto me ayuda bastante porque me permite entender qué es técnicamente factible y aquello que no lo es.

-¿Cómo serán los coches dentro de una década?

-Seguro que serán eléctricos, por lo menos una gran parte de ellos; van a estar interconectados entre sí y con la infraestructura vial; autónomos, en un nivel muy alto, y más inteligentes de lo que son hoy.

-¿En qué punto está el mercado del automóvil eléctrico?

-Despegando, depende de los países. Hay algunos que tienen una cuota de mercado muy importante, como Noruega, que tiene casi un 40%. En España todavía es muy baja. Audi es una de las primeras marcas, por lo menos entre las 'premium' alemanas, en ofrecer un todoterreno: a partir de finales de este año con el e-tron y a partir de ahí casi todos los año tendremos uno o dos lanzamientos de vehículos eléctricos. Así que se verán muchos más modelos y, por tanto, muchas más ventas.

-¿Cuáles son las trabas para el auge de la tecnología eléctrica?

-Normalmente es una combinación de factores. Primero, el desconocimiento por parte del cliente que lleva muchos años acostumbrado a la gasolina o al diésel y ve más problema, a priori, que ventajas. Pero sabemos que en cuanto los clientes prueban el vehículo eléctrico, ven las ventajas que tiene y pierden el miedo a que se acabe la batería, unido a cuando empiece a haber más infraestructura y más puntos de carga, poco a poco va a ir penetrando en el mercado.

-¿Y cómo está el mercado de los vehículos híbridos?

-Un poco más alto, pero a lo mejor no todo lo que debería. Es una solución intermedia, que tiene muchas ventajas, pero también inconvenientes. Todo lo que sea una solución intermedia a veces arrastra inconvenientes de los dos mundos. Pero creo que, junto con el motor de gasolina y el diésel, va a convivir con el eléctrico. Vamos a ver muchos tipos distintos de propulsión en los próximos diez años.

-Teresa Ribera hizo unas declaraciones polémicas sobre el diésel. ¿Está condenada esta tecnología a medio plazo?

-Creo que no, espero que no, porque el diésel tiene todavía, desde el punto de vista técnico por lo menos, mucho sentido y mucho recorrido. Hay que tener un debate tranquilo y entre expertos, seguramente no solo del sector, sino del mundo universitario y otros ámbitos y, por supuesto, los gobiernos, para ver cuáles son las ventajas e inconvenientes y tomar las decisiones más oportunas. El diésel tiene ventajas y algún inconveniente que está reduciéndose.

-¿Cuáles son los retos esenciales del sector automovilístico en el proceso de descarbonización?

-Los cuatro pilares del cambio, como decía antes, son, en sí mismos, cuatro retos. Respecto al vehículo eléctrico, debemos conseguir las rentabilidades que teníamos hasta ahora con los de combustión porque la batería tiene un coste superior. Otro reto se refiere a la autonomía: hay que hacer muchas inversiones en tecnología, desarrollo y pruebas. El tercero sería el vehículo interconectado. Y otro de los desafíos que tiene la industria tradicional es que están entrando nuevos competidores que no había en los últimos veinte años y vienen de otros mundos con muchos medios financieros y muchas ganas.

-¿En materia de seguridad cuáles son los factores a mejorar?

-En seguridad distinguimos siempre entre dos tipos: la pasiva y la activa. La pasiva es aquella que, cuando hay un accidente, reduce las consecuencias y ahí hay poco que hacer porque está casi todo inventado. En la activa, que es la más importante porque ayuda a evitar los accidentes, daremos un gran salto en cuanto lleguemos a otros niveles de conducción autónoma, que no va a reducir el fallo a cero, pero sí mucho más que el factor humano. Y ahí seguro que vamos a aumentar de forma notable la seguridad.

-¿Cuáles son los coches más demandados por el europeo medio?

-Es muy amplio y depende de qué rango de precio hablemos, pero hoy por hoy el segmento todavía más vendido en Europa es el del Volkswagen Golf o el A3 en marcas 'premium'. Pero desde luego están viniendo con mucha fuerza los SUV y marcas nuevas que hasta ahora no había en Europa.

-¿Preocupa al sector la guerra de aranceles emprendida por Trump?

-Siempre estamos a la expectativa de lo que pasa políticamente y de las situaciones geopolíticas que, como es lógico, nos influyen. Estados Unidos y China son dos de nuestros principales mercados y cualquier conflicto comercial nos afecta. Pero ahora mismo la situación está más o menos tranquila.

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