La economía asturiana crecerá este año un 2,4%, un punto menos que en 2017

Terminal de graneles sólidos de El Musel. El retroceso de los movimientos portuarios motiva, en parte, la desaceleración económica. / J. PAÑEDA
Terminal de graneles sólidos de El Musel. El retroceso de los movimientos portuarios motiva, en parte, la desaceleración económica. / J. PAÑEDA

Esta ralentización viene motivada por la caída del consumo y los retrocesos en el movimiento portuario y el comercio exterior

LAURA CASTRO GIJÓN.

Asturias seguirá creciendo en los próximos años, aunque no lo hará tan rápido como en 2017. Así lo apunta el último análisis realizado por un equipo de investigadores del departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo para Hispalink. Esto corroboraría lo anunciado ya en marzo por los expertos consultados para un sondeo de Reuters, quienes aseguraban que el impulso económico de la zona euro llegó a su punto más alto, una cima que parece haber coronado también el Principado, cuya economía creció el pasado año un 3,4%.

No se trata, pues, necesariamente de un dato negativo, como apuntan los economistas asturianos en su análisis. La economía ha perdido ese impulso explosivo más fuerte, pero todavía conservará la inercia positiva que se traducirá en un crecimiento, eso sí, más modesto, en los próximos dos años. Estará alrededor del 2,1% para 2020 y del 1,9% para el año siguiente, según las previsiones de Hispalink.

Los indicadores estudiados del valor añadido bruto (VAB, que de manera similar al PIB estima la generación de riqueza) estiman que al cierre del presente ejercicio el crecimiento de Asturias será de un 2,4%, un punto menos que en 2017. La bajada ha sido progresiva y paulatina a lo largo de los tres trimestres, pasando de un 2,8% en el primero a un 2,2% del tercero.

Se espera, según indica Hispalink, que este ritmo de crecimiento contribuya a una mejora de las expectativas laborales. De hecho, estiman -en base a los datos registrados este año- que Asturias podría cerrar el año con una reducción de la tasa de paro del 5,6%, lo que se traduciría en 72.264 parados (el pasado ejercicio cerró con 76.547 desempleados en la región). También apuntan a un aumento en la afiliación a la seguridad social con 362.055 altas al cierre de 2018 -un 1% más que en el año anterior- y en los contratos registrados, que alcanzarían los 373.843 -un 4,4% por encima de los anotados en 2017-.

No obstante, tomando como referencia la Encuesta de Población Activa (EPA), los resultados de los investigadores de Hispalink apuntan a un descenso de casi un punto en el empleo respecto al año pasado -de 395.000 personas a 394.800-, pero también reflejan, curiosamente, una caída del paro -de 62.900 desempleados en 2017 a 60.800 de cara al cierre del presente ejercicio-. Esto se explica por el desplome de la población en edad de trabajar debido a la crisis demográfica que atraviesa la región. Es más, en el segundo trimestre de este año Asturias perdió 8.400 personas del grupo considerado como población activa (16 años o más), una caída un 0,93% mayor que la experimentada en el mismo periodo del año anterior.

Más información

Turismo

La región cantábrica con menor crecimiento aéreo

Si bien los datos de Hispalink sitúan el crecimiento de Asturias en 2017 cuatro décimas por encima de la media nacional, para 2018 prevén que se dé la situación contraria. Así las cosas, la región progresará cuatro décimas por debajo de la media del resto del país, un comportamiento que se repetirá también -según estiman- en los dos ejercicios siguientes, cuando la diferencia gire en torno a las tres décimas.

El menor crecimiento de Asturias respecto a España se justifica, según los investigadores de Hispalink, por el sector servicios, pues su dinamismo es inferior al del conjunto nacional -un 1,9% frente al 2,5%-. Así se aprecia en el sector del transporte, aseguran, «ya que Asturias es la región de la cornisa cantábrica con menor crecimiento del tráfico aéreo de pasajeros». El aeropuerto registrará, previsiblemente, a cierre de este año 1.423.463 movimientos, lo que se traduce en un incremento de 1,3%, el menor de todas las comunidades cantábricas.

De igual modo, los indicadores turísticos muestran un comportamiento «menos expansivo» en la región respecto al resto de la cornisa. De hecho, el personal ocupado en hoteles aumentaría en Asturias un 1% frente al 2,6% que se espera en España y el 4,4% en el País Vasco. Las perspectivas de crecimiento no son mucho mejores en alojamientos y pernoctaciones. El primero arrojó en julio, en plena temporada vacacional, una caída interanual del 4,9% y el segundo un 6,6%. No obstante, se espera en ambos indicadores un crecimiento final del 0,2% y el 0,3% respectivamente.

Comercio exterior

El movimiento portuario caerá un 9,1%

Las perspectivas son negativas también para el tráfico de mercancías, tanto marítimo como por carretera. El movimiento portuario caerá un 9,1% este año respecto a 2017, con una previsión final de 24.134.836 operaciones. De hecho, el pasado mes de junio ya reflejaba un descenso interanual del 5,8%.

Los investigadores de Hispalink prevén retrocesos también en el comercio exterior. Estiman que las exportaciones caigan un 7,2% al cierre de este ejercicio, situándose en una cantidad total de 3.561.252. Las importaciones caerían también, aunque en menor medida (1,3%) hasta alcanzar las 3.857.126.

Otros consumos

El gasto en combustibles cae más de cuatro puntos

Los indicadores de consumo reflejan también una ralentización en el crecimiento. Así lo reflejan los datos de este verano, que arrojan tasas interanuales negativas en el índice de ventas, en la matriculación de turismos y el combustible de automóviles. Este último es, de hecho, el más afectado, pues se prevé que la caída anual será del 4,4% respecto a 2017. El resto de indicadores reflejan un crecimiento, aunque menor que en las tasas registradas el pasado ejercicio.

Así, la matriculación de turismos rondará el 6% al cierre de 2018, con 22.462 vehículos. También se produciría una ralentización, observan los investigadores de Hispalink, en el crecimiento del consumo de energía eléctrica de este año-rondará el 4,2%- y en el de alimentación -en torno a un 3,2%-.

 

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