«Empieza a haber situaciones trágicas para encontrar talento especializado»

Pablo Martín, en el exterior de las oficinas de Izertis, en el Intra. / J. P.
Pablo Martín, en el exterior de las oficinas de Izertis, en el Intra. / J. P.

«Me parece terrible que tres ciudades que distan entre sí 30 kilómetros, compitan para atraer lo mismo. Es una pérdida de esfuerzos tremenda»

CRISTINA TUERO GIJÓN.

El Grupo Izertis se ha convertido en una de las consultoras tecnológicas más importantes de España. Lo ha hecho cumpliendo de manera escrupulosa un plan estratégico asentado en tres pilares: la innovación, la internacionalización y, la fundamental, «tener el mejor equipo». Porque para su presidente, Pablo Martín (Gijón, 1973), el principal secreto del éxito de la empresa asturiana se centra en las personas que trabajan en ella «no solo por su calidad, sino por la motivación. Yo soy uno más del equipo». El grupo acaba de comprar una tecnológica en Madrid y negocia la adquisición de otras seis empresas en Madrid, México y Portugal. Prevé un crecimiento medio anual superior al 30% en los próximos cuatro años y la salida a Bolsa entre 2019 y 2021.

-Multiplicar por diez el tamaño de Izertis en diez años, en facturación y empleo, y prever un crecimiento anual del 30% hasta 2021, ¿qué da? ¿Miedo, vértigo, responsabilidad?

-Da todo (sonríe). Pero sobre todo responsabilidad cuando piensas que de tus errores pueden derivar graves consecuencias para 500 personas -plantilla actual-. También un poco de miedo, porque creo que en su justa medida siempre es sano.

-Si una empresa como Izertis crece así es que aún hay mucho por hacer en el ámbito de la transformación digital. ¿Cómo está Asturias?

-No está peor que la media de España. El mundo se está polarizando alrededor de grandes ciudades y ahí se están construyendo los mayores polos de conocimiento. Asturias no es una de ellas, ni lo va a ser nunca, no podemos aspirar a serlo. Va a ser siempre una región periférica, pero podemos escoger qué tipo de región queremos ser. Para el tamaño y potencial que tenemos, su posición competitiva en las tecnologías de la información es mucho mejor que otros territorios. No somos la cabeza de lista, pero tampoco el vagón de cola.

-Izertis se encuentra justo en un núcleo estratégico en ese sentido: la Milla del Conocimiento.

-Creo que no somos capaces de valorarla en su justa medida. Un trocito de terreno que junta a una magnífica Escuela Politécnica con un grupo de empresas innovadoras en un campus tecnológico con otros elementos que nos permite crear nuestro mini Silicon Valley regional, tiene un potencial brutal. Pero luego ves que los discursos y esfuerzos en materia de política económica y promoción se centran en temas más tradicionales... Que tienen su importancia, por supuesto, pero a la gente se le escapa qué sectores están realmente creando valor y futuro, y qué hay que potenciar. Si lo hiciéramos bien, seríamos un polo de atracción de talento.

-¿Cómo hay que hacer para «hacerlo bien»?

-Hay que venderlo. De Gijón y Asturias seguimos vendiendo lo mismo, Paraíso Natural, que es uno de nuestros principales atractivos y no va a dejar de serlo, pero eso lo único que nos va a servir es para captar turismo y necesitamos atraer otras cosas. El empleo de valor hoy está en el sector del conocimiento. O competimos por valor, o nos convertimos en países de bajo coste con bajas condiciones.

-¿Industria tradicional frente al sector del conocimiento?

-No se trata de competir con las industrias tradicionales. No hablamos de unas sí y otras no. Hay que tenerlas todas, pero lo que está creciendo y aportando valor es esta.

Perfiles tecnológicos

-¿Ayudaría una mayor coordinación entre los parques de Gijón, Llanera y Avilés?

-Asturias debería crear un área metropolitana única. Me parece terrible que tres ciudades que distan entre sí 30 kilómetros, y entre ellas hay núcleos de población, se vean como tres entidades que tienen que competir para atraer lo mismo. Es una pérdida de esfuerzos tremenda. Si sumamos ese área central y la convertimos en una metropolitana sería de facto la quinta ciudad de España.

-Intentos los hay, pero no acaban de cuajar. ¿Lo llegaremos a ver?

-Soy muy escéptico, porque al final se mezclan intereses de muchos ámbitos con una visión cortoplacista. Lo que hay que hacer todos es trabajar con una misión única y un fin único.

-Una de sus grandes preocupaciones siempre ha sido el acceso al talento. ¿Sigue habiendo problemas?

-El tema está mucho peor. Empieza a haber situaciones trágicas.

-¿En algún perfil concreto?

-A nivel tecnológico, en todos. El mercado demanda una serie de profesiones que no están cubiertas en sus necesidades y que son las que ofrecen mejores oportunidades laborales, no solo económicas, sino de proyección nacional e internacional. O alguien le empieza a contar al sistema educativo lo que pasa o nos vamos a encontrar con un problema gravísimo. Es realmente complicado incorporar talento. Y si no formamos profesionales y no abrimos las barreras para que entren de otros mercados, vamos a matar de éxito esta industria.

-¿El problema está en la Universidad?

-Le llegan los problemas, pero también los tiene. Hay que hacer un esfuerzo para dotar a los estudios con más futuro de los recursos necesarios. Aquí invertimos dinero en chorradas y las universidades nos las traen al pairo. Nuestros profesores, científicos o técnicos son iguales o mejores que en otros países, aunque ninguna universidad pública española esté entre las 200 mejores del mundo. Tenemos que ser capaces de hacerlas competitivas, excelentes y eficientes.

-¿Convendría mirar también a la Formación Profesional?

-Está mal valorada porque aquí parece que todo el mundo tiene que ser licenciado y la realidad es que no. Además, en muchos casos, tampoco se adapta a las necesidades del mercado.

-¿Y qué le urge más al mercado?

-Especialistas en tecnologías más recientes o disruptivas o innovadoras que están en fase de acogida y que tienen una proyección de futuro enorme. Las relacionadas con la ciencia de datos, el internet de las cosas, la industria 4.0, las tecnologías blockchain o todo lo que tiene que ver con la realidad mixta (virtual y aumentada). Cuando vas al mercado a buscar estos profesionales... ¡ni te lo imaginas!

-¿Entonces qué falta? ¿Voluntad, estrategia..?

-Algo estamos haciendo mal y es lo que tenemos que analizar. Los másteres tienen que servir para especializar el talento que sale de los grados, pero hacerlo de acorde a los tiempos. ¿Hay capacidad en la Universidad para hacerlo? Por supuesto. Tiene profesores y medios, pero le falta presupuesto. Y cuando analizas de qué dinero estamos hablando te da la risa. Estaba viendo lo del grado de Ingeniería en Organización Industrial -menos de 80.000 euros- y piensas ¿de verdad estamos discutiendo por ese dinero? ¿Vamos a renunciar a ese grado cuando los empresarios lo demandan, la universidad tiene voluntad de ponerlo y hay petición por parte de los estudiantes? ¡Una explicación, por favor!

Más sensibilidad

-La patronal asturiana se renueva a final de mes. ¿Qué le pide al nuevo equipo?

-Más sensibilidad aún en general para todas las industrias innovadoras más relacionadas con el conocimiento. Que hay un futuro más allá de los sectores tradicionales. También un mayor esfuerzo por la modernización de las instituciones. Que sean más del siglo XXI que del XIX.

-¿Y a los políticos, que en poco más de un año vuelven a las urnas?

-Que nos pongan las cosas más fáciles para crear empleo y que tengan mayor sensibilidad con las empresas. Y en el ámbito de las TIC, que se den una pensada a la parte educativa y a la promoción de Asturias, no solo como destino turístico o de las grandes inversiones industriales, sino como destino u origen potencial de desarrollo tecnológico.

-Me decía en otra entrevista hace cuatro años que por un vuelo más o menos no iban a dejar de crecer en el exterior. Lo ha demostrado. Su prioridad era más el AVE.

-Y el AVE empieza a ser una realidad que en uno o dos años se va a terminar. Respecto a los vuelos, me resultan más interesantes conexiones low cost con otras ciudades europeas que la de Madrid. Aunque, a mí, insisto, más que comunicaciones, me preocupa el acceso al talento especializado.

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