Los empresarios ven la guerra comercial como «el mayor enemigo de la economía»

Carlos Paniceres. /
Carlos Paniceres.

N. A. E.GIJÓN.

El vicepresidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) y presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres, advirtió ayer de que la incertidumbre generada por la política arancelaria de EE UU es «el mayor enemigo de la economía».

Lo hizo al ser preguntado por la imposición de nuevas tasas a productos europeos por parte de la Casa Blanca, unas medidas que afectan especialmente a productos españoles como el vino, el aceite o el queso, cuyas ventas a EE UU suman casi 1.000 millones de dólares anuales.

Para Paniceres, la política arancelaria americana es muy «negativa». «La incertidumbre es el mayor enemigo de la economía. Cuando la hay, la gente deja de invertir, se para el consumo, se genera más desempleo, hay menos impuestos, y esta gran cadena deja de funcionar», señaló a Europa Press.

Así, considera que esta «guerra comercial» no beneficia «a nadie» y tendrá «graves consecuencias en varios sectores», al igual que la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Además, la hizo extensiva al sector industrial y reclamó a la UE un arancel ambiental que proteja la producción comunitaria. «La atmósfera no tiene fronteras», defendió, para subrayar que «se está dando una especie de tormenta perfecta, hay muchísima preocupación y espero que algunas cosas se consigan despejar y que Europa tome medidas para protegerse».

Asturias exportó a EE UU el año pasado 204 millones de euros, de los que más de una cuarta parte (54 millones) corresponden a zinc y sus manufacturas, básicamente procedentes de la producción de Asturiana de Zinc, compañía de la multinacional americana Glencore. De momento, este producto se ha librado de los aranceles, no así el acero de Arcelor, muy golpeado por la guerra comercial.

Aunque es imposible cuantificar cómo afectarán a empresas asturianas los nuevos aranceles, existe preocupación por los efectos directos -el sector lácteo asturiano exporta a EE UU 686.000 euros- e indirectos, por una posible saturación de otros mercados, como sucede en el caso de la siderurgia.