Enagás inicia las obras para conectar la regasificadora de Gijón a la red nacional

El gasoducto El Musel-Llanera llegará hasta la estación de Robledo, en donde quedará conectado con la red nacional. /
El gasoducto El Musel-Llanera llegará hasta la estación de Robledo, en donde quedará conectado con la red nacional.

Paralizada desde diciembre de 2012, la infraestructura estará lista para funcionar en siete meses, una vez construido el gasoducto El Musel-Llanera

E. ARENAS GIJÓN.

El futuro de la regasificadora de Gijón avanza a golpe de los conflictos ruso-ucranianos. En enero de 2009 los dos países desataron la guerra del gas y Rusia cortó el suministro por la deuda millonaria que Ucrania mantenía con la pública Gazprom, lo que supuso que varios países europeos sufrieran cortes de suministro. Como consecuencia de ello, en febrero de aquel año, el Ministerio de Industria autorizó a Enagás la construcción de la séptima regasificadora de España, la de Gijón, en El Musel. Ahora, una nueva crisis entre Rusia y Ucrania por el conflicto de Crimea sirve para que el Ministerio de Industria dé un empujón a la regasificadora gijonesa, paralizada desde hace casi un año y medio por la 'hibernación' decretada por el Gobierno ante la caída del consumo interno. En noviembre de 2013 estalló el nuevo conflicto ruso-ucraniano y en diciembre el consejo de ministros español dio 'luz verde' a la construcción del gasoducto El Musel-Llanera, la única obra de la infraestructura gasista que está pendiente y que servirá para unirla con la red nacional de gasoductos. El lunes de la pasada semana comenzaron las obras de este gasoducto y fuentes de Enagás confirmaron ayer que quedarán finalizadas antes de que acabe el año.

La Comisión Nacional de Energía (CNE) aseguró a mediados del pasado año que la regasificadora de Gijón no sería necesaria, como mínimo, «hasta 2017», pero las cosas han cambiado ahora. La nueva guerra energética europea ha modificado la situación y el propio Gobierno regional asturiano se mostró optimista sobre la próxima apertura de la planta de El Musel. De hecho, la 'Estrategia industrial para Asturias', que a principios de este mes presentaron el Gobierno regional y los agentes sociales, habla abiertamente de la apertura de la planta. «Dentro de la planificación energética nacional está prevista la puesta en funcionamiento de la regasificadora de El Musel, que es clave para añadir seguridad adicional al suministro», dice en el análisis el Gobierno regional. También asegura que, «de acuerdo con la planificación, la regasificadora de Gijón sería la primera infraestructura de la red de transporte de gas que debería entrar en servicio en caso de incremento de la demanda».

Las obras de construcción de la planta de regasificación de Gas Natural Licuado de Gijón, que comenzaron a finales de 2009, se prolongaron durante tres años, pero el mayor proyecto industrial asturiano en muchas décadas, que costó casi 400 millones de euros, permanece 'hibernado' desde finales de 2012 y sin actividad. Quedó en suspenso tras dictar el Gobierno de Rajoy, en marzo de ese año, un real decreto de medidas de ahorro en los sectores de electricidad y de gas. En este texto, el Ejecutivo dejó claro que no autorizaría «ningún gasoducto de transporte, salvo los que estuvieran vinculados a conexiones internacionales», hasta que la demanda de gas repuntara. El Consejo de Ministros autorizó el 13 de diciembre de 2012, sin embargo, la construcción del gasoducto El Musel-Llanera y lo hizo «con carácter excepcional». Se debió, según explicó el Gobierno, a la necesidad de asegurar el suministro en Asturias solventando la saturación de la red de distribución de los municipios de Gijón, Oviedo y Avilés. La orden gubernamental señalaba también que no construir esta infraestructura supondría que «en el plazo de tres años se produciría un riesgo grave en la seguridad del suministro a la zona de Gijón».

De apenas 17 kilómetros, la construcción del gasoducto, que comenzó el pasado día dos de este mes, supondrá una inversión de 12 millones de euros. Es una obra estratégica que unirá El Musel con la red nacional de gasoductos en la estación de válvulas de Robledo, en el municipio de Llanera. Antes del inicio oficial de las obras ya se habían realizado trabajos preparatorios. La obra física del gasoducto se inició con el replanteo del trazado y la ocupación temporal del área de trabajo, una pista de unos 20 metros de anchura aproximadamente para poder instalar allí la maquinaria y tener espacio suficiente para la realización de los trabajos a lo largo del recorrido.