«Somos los paganos de la crisis»

Julián Núñez, ayer, en el Auditorio de Oviedo. /
Julián Núñez, ayer, en el Auditorio de Oviedo.

«La situación que vivimos es dramática, porque no habrá aumento de licitaciones hasta dentro de cuatro años»

ENRIQUE ARENAS OVIEDO.

Julián Núñez Sánchez, madrileño, de ascendencia asturiana (su madre es de Borines), es, desde principios del pasado año, el presidente del Grupo de Empresas de Obras Públicas de Ámbito Nacional (Seopan), la patronal de las grandes constructoras. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid y 'executive' MBA por el instituto de empresa, sustituyó en el puesto al que entonces era presidente de FCC, Baldomero Falcones. Inició su carrera profesional en 1992, en Vías y Construcciones, donde ocupó varios puestos de responsabilidad hasta que accedió a la patronal en 2004. Ayer participó en unas jornadas organizadas por la Confederación Asturiana de la Construcción (CAC-Asprocon) en donde intervino, junto al director general de infraestructuras del Principado, Juan Fernández Pereiro; el vicedecano del Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos de Asturias, Ignacio Ruiz; el miembro de la junta de gobierno del Colegio de Economistas de Asturias, Víctor Manuel Egea, y el vicepresidente de la CAC-Asprocon, Fernando Rodríguez Valledor.

¿Está el sector en una situación tan difícil como dicen?

Los datos oficiales indican que la construcción restará este año 0,6 puntos de crecimiento al PIB nacional y que lastrará las previsiones de crecimiento de empleo. La falta de actividad constructora provocará la destrucción de otros 75.000 empleos. Las infraestructuras y la obra pública no fueron el origen de la crisis económica en España y nuestro sector fue el gran pagano de esta crisis. De todo el esfuerzo de reducción del gasto público que hizo la administración, el 60% fue en licitación de obra pública y nos convertimos en el primer bastión del cumplimiento de ese déficit público. Prevemos que hasta 2017 no habrá aumento de licitación de obras, lo que nos va a colocar en una situación dramática y nos obligará a salir aún más al exterior.

También vivieron la fiesta de la abundancia con mucha intensidad y ejecutaron obras millonarias que ahora no sirven para nada.

El asunto de las obras de dudosa rentabilidad no es tan escandaloso como se cuenta, porque estamos hablando de un dos por mil de las obras realizadas, es decir dos obras por cada mil que se ejecutaron.

Pero construyeron grandes túneles que no tienen trenes, aeropuertos sin aviones y autopistas por las que apenas circulan vehículos. ¿Cómo lo explican?

Estas cosas hay que observarlas con una perspectiva a más largo plazo y seguro que llegaremos a pensar de otra forma porque las infraestructuras están ahí y tendrán utilidad. En todo caso, los errores que se hayan podido cometer no han sido de los constructores, sino de quienes planificaron las obras. No fueron las constructoras las que propusieron y planificaron esas obras, sino la administración pública. Si hay que hacer crítica de esas obras es a otros a los que hay que mirar, no a las constructoras.

¿Fue una suerte iniciar la construcción de los túneles de pajares en su momento?

Sin duda, y nadie puede discutirlo.

El AVE ha demostrado su funcionalidad en este país y el futuro AVE de Asturias prestará un gran servicio al Principado.

¿La corrupción deteriora su imagen?

No es nuestro problema. Es la Administración en su conjunto la que tiene que poner las medidas para evitarlo y para que no se de pie a ello. Tampoco se deben extrapolar unas corruptelas a toda nuestra actividad.

La reforma de la ley de contratos del Estado puede ser la solución?

No. Ese no es el mecanismo legal para poner coto a la corrupción. Hay otras iniciativas en marcha y una de ellas es la reforma de las administraciones públicas.

Pero piden la reforma de la ley de contrataciones.

Sí. Las administraciones están adjudicando obras a sabiendas de que van a tener problemas y de que no se van a poder finalizar, porque las bajas llegan hasta un 50%. Las empresas, que no tienen actividad, se ven obligadas a hacer esas bajas a la espera de que la situación económica se recupere. Son responsables, pero también hay una responsabilidad de la Administración porque sabe que una obra que se va a hacer en la mitad de lo que la propia administración había fijado va a dar muchos problema, porque es irrealizable. Si usted con poca demanda de obra pública licita una obras con unos pliegos que están fomentando que se adjudique en temeridad, está entrando en una tormenta perfecta y eso es lo que la administración debe ver.

¿El precio cerrado que se aplica en otros países europeos como Polonia puede ser la solución?

Es una alternativa que está en nuestra legislación de contratos y que puede ser aplicada. Las obras por ese sistema, sin embargo, tienen menos variaciones, pero salen más caras. Países como Alemania o Francia utilizan el mismo sistema que nosotros, pero parece que los sobrecostes solo ocurren en España y no es así.

«La vivienda tocó fondo»

¿Tocó fondo la vivienda?

Sí. Este año ya ha tocado fondo y el año que viene se prevé una ligera mejoría. La restricción del crédito financiero es fundamental, pero en algunas comunidades ya estamos en stocks negativos de viviendas y a partir del año que viene vamos a ver una ligera mejoría.

¿Se acabaron las grandes obras de infraestructuras en este país?

Queda terminar parte de la red de AVE y cerrar algunas autovías. El volumen de grandes inversiones a realizar es menor que hace unos años porque estamos terminando y completando las redes del Estado. Es previsible que no haya grandes obras a partir de ahora.

¿Tras este periodo de reflexión cuál consideran que va a ser el futuro del sector?

Creo que vamos a tener una deriva hacia los servicios. La conservación y el mantenimiento y también se dará más participación a los privados en la gestión y usos de las infraestructuras.

Las autopistas no pasan por su mejor momento.

Lo que se plantea ahora no es un rescate y es mejor que ir a los tribunales y dirimir las diferencias allí, en donde nadie va a salir beneficiado.

¿Piden más peajes?

-Si en el resto de Europa se paga en el 80% de la red de alta capacidad, no es normal que en España se pague sólo en el 20%. Es un paso que tarde o temprano llegará. Evidentemente, con medidas paliativas al transporte.