Acuerdo para reabrir Tenneco

Los trabajadores durante la votación. /
Los trabajadores durante la votación.

Los trabajadores de más de 55 años se prejubilarán con el 90 por ciento del salario, excepto aquellos con contrato-relevo, que obtendrán el cien por cien

EFE

La asamblea de trabajadores de Tenneco en Gijón ha aprobado hoy el preacuerdo alcanzado entre la dirección y el comité de empresa para reabrir la fábrica de amortiguadores, que incluye un plan de prejubilaciones a partir de 55 años que reducirá la plantilla de 216 a 129 trabajadores. La asamblea ha dado el visto bueno al preacuerdo por 162 votos a favor, cuatro abstenciones y cuatro en contra y el preacuerdo será rubricado entre las partes el próximo jueves con el objetivo de retomar la actividad "lo antes posible", según han expuesto los representantes sindicales en la asamblea.

Entre los puntos del acuerdo figura el compromiso de la dirección de no realizar ningún despido y de reconvertir a indefinidos los contratos temporales. Según las condiciones pactadas, los prejubilados recibirán el 90 por ciento del salario y el cien por cien en el caso de los contratos relevos. El plan de actividad prevé la producción anual de entre 700.000 y 1.100.000 amortiguadores y de 1.700.000 varillas, a lo que se sumaría una nueva línea de negocio de transporte de este tipo de componentes. El acuerdo también concreta la retirada de la planta gijonesa de una línea de montaje y de dos soldaduras robotizadas que no serían necesarias para el nuevo plan de trabajo.

El presidente del Comité de Empresa, Isaac Piñera, ha considerado que se trata de "un buen acuerdo, fruto de una buena negociación", que se ha prolongado durante varias semanas después de que la multinacional estadounidense rectificara en su decisión de cierre. La multinacional prevé mantener la propiedad de la planta de amortiguadores durante un periodo de dos años, plazo en el que intentará encontrar un comprador.

El conflicto de Tenneco se remonta a septiembre del pasado año, cuando la empresa anunció su intención de echar el cierre a la factoría gijonesa. Eran 230 los trabajadores que se iban a ir a la calle con el planteamiento de la multinacional. Tras cuarenta años de implantación en Gijón llegó una decisión que puso en pie de guerra a los trabajadores, que desde el primer momento se opusieron y mostraron resistencia. Tanto es así que pronto comenzó un encierro en las instalaciones para evitar que la empresa se llevase la maquinaria de la planta, siempre con la esperanza de obtener resultados del conflicto colectivo y retomar la actividad.

La decisión de la empresa provocó también una lluvia de críticas hacia la firma, reproches que llegaron desde muchos ámbitos, incluso desde el de la Unión Europea. Con trabajadores encerrados, la batalla se daba no solo en las calles con continuas manifestaciones, sino también en los tribunales. De ahí llegó la primera gran noticia para los trabajadores, que vieron como el Tribunal Superior de Justica de Asturias les daba la razón en su demanda y anulaba el ERE planteado por la empresa. El último impulso llegó de la Unión Europea, donde el comisario Antonio Tajani actuó como mediador para lograr que la firma presentase un plan de viabilidad con el que retomar la actividad en Gijón. Un plan que contempla prejubilaciones y que ya ultiman sindicatos y empresa y que solo está pendiente de la ratificación por parte de la asamblea de trabajadores.