El hólding de la familia Espírito Santo pide el concurso de acreedores por sus deudas

Una sucursal del Banco Espírito Santo en Lisboa. /
Una sucursal del Banco Espírito Santo en Lisboa.

El Gobierno portugués busca soluciones entre los inversores privados internacionales

O. VILLA GIJÓN.

La sociedad Espírito Santo Internacional (ESI), el hólding de la familia fundadora, máxima accionista de Espírito Santo Financial Group (ESFG) y hasta el pasado lunes al frente de las riendas del Banco Espírito Santo (BES), solicitó el pasado viernes el concurso de acreedores a un tribunal de Luxemburgo, donde está radicada ESI. Fue apenas tres días después de que su unidad Rioforte no cumpliese con un pago de deuda por 1.000 millones de euros.

El hólding empresarial de origen luso argumenta en su solicitud que no se encuentra «en condiciones de cumplir con sus obligaciones, debido al vencimiento de una parte significativa de su deuda», por lo que informa a sus acreedores de que pidió al mencionado tribunal luxemburgués «el régimen de gestión controlada en los términos de la ley de Luxemburgo», una figura legal equivalente al concurso de acreedores, al considerar que «el régimen de control de la administración es lo mejor para los acreedores, en un proceso transparente y ordenado de venta bajo control de la corte y los funcionarios que designe permitirá mejorar el valor de los activos frente a una venta masiva y rápida».

La solicitud del concurso de acreedores complica las ya grandes dificultades financieras de la familia Espírito Santo. Entre éstas destaca que también el viernes fue intervenido Espírito Santo Bank, la filial panameña del grupo. Esto ha llevado al Gobierno portugués, en las últimas semanas, a adoptar soluciones inmediatas para acallar la ola de desconfianza que se está generando en los mercados bursátiles en torno a BES. Para empezar, el pasado lunes la familia Espírito Santo dejó la dirección efectiva del banco en manos de un economista designado por el Ejecutivo luso, Vítor Bento. El relevo ya estaba previsto, pero se adelantó.

Por su lado, el Gobierno portugués está negociando con nuevos inversores internacionales para reforzar el capital de la entidad, según confirmó Carlos Costa, el gobernador del Banco de Portugal, que explicó que se está contactando con bancos de inversión para explorar la vía de una posible entrada de capital privado. Costa indicó que «es deseable que uno o dos accionistas importantes entren en el banco para demostrar confianza». Si esta opción se malograse, el Ejecutivo luso está en disposición de aportar su asistencia financiera a la entidad, ya que cuenta con un fondo de 6.400 millones de euros reservado para posibles refuerzos de capital del sistema bancario nacional, que le fue concedido por la UE y el FMI.

De todas formas, la entrada de Vítor Bento ha sido acogida positivamente en Bolsa y el BES remontó esta semana más de un 19%, tras haber perdido el 62,2% y dejarse 3.930 millones de euro de capitalización desde el 10 de junio pasado.

Liberbank, impacto relativo

La crisis del BES impactó con fuerza en las últimas semanas en la cotización de Liberbank, pese a que sólo cuenta con una exposición a ESFG del 0,93% del capital de ésta (1,92 millones de acciones) que presenta un valor en libros de 2,7 millones de euros a cierre de junio de 2014. Ello implica que si Espírito Santo Financial Group decidiese ajustar su valor actual a cero, lo que sería un caso extremo, pero posible, se trataría, en todo caso, de un importe reducido y un impacto limitado en el patrimonio neto de Liberbank. De hecho, en las últimas sesiones el banco de cajas ha comenzado a remontar su cotización y el viernes cerró a 0,66 euros por acción. Eso sí, aún muy lejos de su valor objetivo.