Aboño II cumple 30 años mirando al futuro

Dos técnicos revisan el funcionamiento de la central. /
Dos técnicos revisan el funcionamiento de la central.

El mayor grupo de carbón de EdP en Europa acogerá la primera planta de desnitrificación de España

DIANA DE MIGUEL GIJÓN.

Aboño II, el mayor grupo térmico de carbón de EdP en Europa, acaba de celebrar su 30 cumpleaños. Y en pleno debate sobre la continuidad de esta fuente de energía, lo ha hecho mirando al prometedor futuro que le abre la próxima construcción de la primera planta de desnitrificación catalítica selectiva que se instalará en España. Una significativa mejora ambiental que reducirá sus emisiones de óxidos de nitrógeno hasta en un 80%, muy por encima de lo que establece la norma europea, y que junto con el resto de inversiones previstas en modernización y extensión de vida, permitirá alargar su funcionamiento hasta, al menos, diciembre de 2035.

Fue el 23 de septiembre de 1985 cuando la central, de 543 MW, entró en operación uniéndose al grupo I, de 360 MW, que se había acoplado a la red en marzo de 1974. La inversión que requirió su puesta en marcha fue de 30.000 millones de pesetas y en su construcción, que duró tres años, participaron más de 1.000 trabajadores. Desde entonces ha funcionado más de 230.000 horas, en las que la producción de energía ha sido de 107.000 GWh.

No es solo una de las mayores centrales de España. También, una de las más eficientes y contribuye de manera decisiva a la calidad del servicio que requiere una zona con una gran implantación de empresas electrointensivas en consumo. Según explica la compañía, es su peculiaridad de estar preparada para la utilización de gases siderúrgicos procedentes de la acería de ArcelorMittal la que la convierte en un ejemplo de eficiencia. La revalorización energética de estos gases evita la emisión anual de un millón de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Con un presupuesto anual de explotación de 9 millones -sin incluir la mano de obra-, entre gasto ordinario e impuestos directos, que se ejecuta principalmente en Asturias, el impacto de la central sobre la economía asturiana es notable. Además, genera 200 empleos directos y más de 600 indirectos. Un impacto que será aún mayor en el futuro, toda vez que la construcción de la planta de desnitrificación permitirá crear durante dos años 200 empleos más y que la mayoría de los recursos serán asturianos.

Las plantas de desnitrificación reducen las emisiones de óxidos nitrosos presentes en los gases procedentes de la combustión en la caldera. Cuando los gases entran en la planta se inyecta un reactivo -amoniaco disuelto en agua- sobre los óxidos. Ambos pasan por un reactor y se produce una reacción química que genera vapor de agua y nitrógeno. Y, de esta manera, se logra la citada reducción del 80% en las emisiones de óxidos de nitrógeno.

La previsión es que la planta de desnitrificación que se instalará en el grupo II de Aboño esté en funcionamiento a finales del próximo año. La instalación de este equipo entraña una gran complejidad ya que, a diferencia de lo que ocurre con las desulfuradoras, en esta ocasión se integra dentro de la propia planta de la térmica. De ahí que una parte muy importante del proyecto tenga que ver con la obra civil. Las técnicos llevan meses reconociendo los terrenos que albergan la central. Una zona que geológicamente, aseguran, es compleja al no disponer de un sustrato estable.

Junto a la planta de desnitrificación que se construirá en la central térmica de Soto de Ribera, EdP invertirá 100 millones de euros, que se sumarán a los 140 millones gastados en los últimos años solo en mejoras medioambientales de sus centrales.