Casi 600.000 actividades no podrán aplicar el registro horario

Dos trabajadores, fichando /RAFAEL GUTIERREZ
Dos trabajadores, fichando / RAFAEL GUTIERREZ

Empresas, pymes y autónomos manifiestan su «desconcierto» ante la norma que entra en vigor el domingo al no tener un centro de trabajo

LUCÍA PALACIOS MADRID.

Apenas faltan unas horas para que todas las empresas, independientemente del número de empleados que tengan o sector al que pertenezcan, estén obligadas por ley a llevar un «registro diario de la jornada, que deberá incluir el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada persona». Así lo establece el Real Decreto aprobado el pasado 8 de marzo, aunque su aplicación se pospuso hasta este domingo, 12 de mayo, para dar margen a que pudieran ponerlo en marcha.

Sin embargo, este plazo de dos meses no ha sido suficiente para aclarar las múltiples dudas que están surgiendo alrededor de este tema y el desconcierto sigue reinando en gran parte de las empresas, sobre todo entre las más pequeñas, que son la inmensa mayoría en el país (un 95% del total tiene menos de 5 trabajadores). A ellas son las que les afecta principalmente, puesto que la práctica totalidad de las compañías grandes y medianas ya tienen implantado desde hace tiempo algún tipo de registro horario, según señalan desde CEOE, que manifiesta su voluntad de cumplir y negociar con los sindicatos, al tiempo que muestra su inquietud sobre qué pasa si no se llega a un pacto. Más beligerante es la postura de Cepyme, la patronal de las pymes, que alerta de las «dificultades» que tienen las pequeñas empresas para cumplir esta ley y se quejan de que entraña «nuevas cargas y costes económicos», a la vez que despierta numerosas «incertidumbres».

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Otro colectivo que muestra su «tremendo cabreo» contra esta nueva obligación son los autónomos. Así lo manifiesta el presidente de ATA, Lorenzo Amor, quien apunta a que casi 600.000 actividades no podrán implantarla. «Hay un desconcierto total porque la norma carece de seguridad jurídica», asegura, al tiempo que pide que no se aplique hasta que no se reconozcan todas las necesidades y modelos laborales diferentes.