Los accionistas de EdP tumban la opa de la china CTG al no eliminar el límite de voto

La sede de la energética lusa EdP, situada en la plaza del Fresno de Oviedo. / DAMIÁN ARIENZA
La sede de la energética lusa EdP, situada en la plaza del Fresno de Oviedo. / DAMIÁN ARIENZA

El máximo accionista de la eléctrica advirtió de que dejaría morir la operación si no podía ganar poder en el consejo

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Once meses después de que China Three Gorges (CTG) anunciara su intención de lanzar una opa sobre EdP y su filial EdP Renovables, con sede en Oviedo, la operación fracasa. El 56,6% de los accionistas presentes en la asamblea general de la energética lusa, liderados por el fondo Elliot, que tiene un 2,9% del capital, rechazaron ayer cambiar los estatutos del grupo para eliminar el límite a los derechos de voto, condición impuesta por CTG para continuar con la operación y que necesitaba, para salir adelante, dos tercios de los votos.

La compañía china es el máximo accionista de EdP, con el el 23,27% del capital y, en mayo del año pasado, anunció su intención de lanzar una opa para superar, como mínimo, el 50% y así lograr el control de la energética. Sin embargo, los estatutos blindan la posibilidad de que CTG se haga con el dominio, ya que limitan a un 25% del capital los derechos de voto ejercidos por un solo accionista. De ahí que el grupo asiático demandara un cambio de estatutos para permitirle tomar el control del grupo. En caso contrario, según anunció el lunes, dejaría morir la operación.

La Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios (CMVM) portuguesa lanzó un ultimátum a la oferta hace casi dos semanas en el que estableció que si los accionistas no aprobaban cambiar los estatutos y CTG no renunciaba a ese requisito la opa quedaría extinta, lo que ha condenado al fracaso la operación. A pesar de ello, la compañía china aseguró que «permanecerá como inversora estratégica de largo plazo».

Más allá de este revés por parte de los accionistas, la opa tenía muchas dificultades para salir adelante, en gran parte, debido a la consideración de empresa estatal china que tiene CTG, aunque los problemas también eran económicos. A pesar de tener el beneplácito del Gobierno luso, la operación contó desde el inicio con el rechazo de la dirección de EdP, que consideró la oferta escasa, 3,26 euros por acción, por debajo de la cotización de entonces y un precio inferior al que pagó CTG al Estado luso en 2011 para hacerse con sus títulos.

La compañía china también se encontró con la reticencia de la UE y de otros gobiernos, como el español, que entonces dirigía Mariano Rajoy, a que el Estado chino pasara a controlar instalaciones estratégicas, como son las de generación eléctrica, aunque en algunos casos no tenían poder de frenar la operación. También tenían que pronunciarse países como Francia o Canadá, este último en pleno conflicto diplomático con China tras la detención de Meng Wanzhou, directora financiera de la multinacional de telecomunicaciones Huawei. Pero el principal problema parecía estar en la Casa Blanca, en guerra comercial con el gigante asiático. EdP Renovables es el cuarto mayor productor de energía eólica en EE UU, y su embajador en Portugal ya advirtió de que no permitirían a los chinos entrar en el sector energético nacional.

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