La «crítica» situación de Alcoa reactiva el temor al anuncio de cierre de plantas

Alcoa llama de urgencia a los sindicatos ante la «crítica» situación que atraviesa la compañía
La planta de Alcoa en Avilés, una de las fábricas que más pérdidas registra junto a la de La Coruña. / MARIETA

Los representantes de los trabajadores temen medidas drásticas debido a las pérdidas registradas por la empresa y los elevados precios de la electricidad y la alúmina

LAURA CASTRO GIJÓN.

En vilo. Así es como está el medio millar de trabajadores de Alcoa de Avilés desde que hace dos días la dirección de la multinacional estadounidense del aluminio convocara a los tres comités de empresa de sus fábricas en España -una en Avilés y dos en Galicia- para una reunión de urgencia. Los motivos del encuentro, que tendrá lugar hoy a partir de las 12 horas de manera simultánea en las tres fábricas, no han trascendido, pero los rumores se han disparado. La plantilla lleva meses expresando su preocupación por el futuro de la compañía, que está en la cuerda floja desde que se suprimió la tarifa especial para las grandes consumidoras de energía hace unos cuatro años.

Hicieron un «'impasse'» ante la llegada del nuevo Gobierno con la esperanza de que sus medidas rebajaran el precio de la energía, que para Alcoa suponen la mitad de sus costes totales. Sin embargo, los anuncios de la ministra Teresa Ribera no han hecho más que tirar por tierra sus expectativas. «La compañía no tiene buenas sensaciones con el nuevo Gobierno. Entre sus planteamientos sobre térmicas, carbón y la subida del precio de la energía... Nos tememos que todo esto desemboque en medidas drásticas», consideró Sergio Sobrío, representante sindical de USO y actual presidente del comité de empresa.

Al elevado precio de la energía -ayer por la tarde giraba en torno a 0,144 euros por KW a la hora-, se suman también el alto coste que ha alcanzado la alúmina -principal materia prima de la multinacional del aluminio- en el mercado internacional en los últimos meses. El precio de la tonelada alúmina ronda los 1.200 euros, mientras que el precio medio de la tonelada de aluminio es de 2.354,89 euros. Ambos costes han pasado factura a la compañía norteamericana, pues nada más presentar los resultados del ejercicio pasado -el 17 de enero de este año mostró unos beneficios de 217 millones de dólares- cayó en Bolsa un 7%. El descenso se debió, en gran parte, al elevado coste de la energía en España que hizo desconfiar a los inversores.

El constante incremento del precio de la materia prima y de la energía es, por tanto, difícilmente abarcable por la compañía, que ya anunció pérdidas para este año y prevé una línea similar para el próximo, han llevado a la dirección a tomar medidas. «Llevamos varios meses recibiendo visitas en las fábricas para evaluar los activos y tomar decisiones», dijo Sobrío.

Unas determinaciones que «no huelen nada bien», según indicó Daniel Cuartas, representante sindical de UGT y miembro del comité de empresa. «Sabemos que la situación de Alcoa es crítica, especialmente en las de Avilés y La Coruña -usan una tecnología diferente a la de San Ciprián que eleva los costes de producción-. Estamos nerviosos, pero llevamos años con la espada de Damocles apuntando», afirmó.

No obstante, el presidente del comité se niega a lamentarse antes de tiempo. «Hasta que no nos lo confirmen, hay que mantener un pequeño resquicio de positividad. A lo mejor apelan a la trayectoria de la compañía en España, donde ha obtenido beneficios muy elevados y simplemente nos plantean un espacio coyuntural», mencionó Sobrío sin demasiado convencimiento. «Si nos ponemos en lo peor, hay que pensar que ha llegado el momento de tomar decisiones a la vista de que las medidas del Gobierno van en perjuicio de esta comunidad y de su industria», añadió.

«Igual de incompetentes»

El comité de empresa de Alcoa se siente decepcionado con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Habían depositado esperanzas en que el nuevo Gobierno suavizara el palo económico que la compañía lleva sufriendo desde principios de año, pero no fue así. «Este gobierno ha sido nefasto para los intereses de todos los asturianos. No es que el anterior fuera mejor, pero al menos había dado algún paso en los presupuestos generales que el actual aún no ha ejecutado. Nos han dejado de nuevo, en una incertidumbre total», espetó Manuel Gómez de la Uz, representante de CCOO, el tercer sindicato que integra el comité de empresa de la fábrica de Avilés.

«Siempre prometen muchas cosas y a la hora de la verdad no se apuesta por una política industrial positiva para el país. Tan incompetentes son unos como los otros», criticó Cuartas.

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