Alcoa pierde 176 millones de euros hasta marzo y lo achaca a los cierres en Avilés y La Coruña

Trabajadores de Alcoa, el pasado mes de marzo, concentrados frente al Congreso para reclamar un futuro para las plantas. / IÑAKI MARTÍNEZ
Trabajadores de Alcoa, el pasado mes de marzo, concentrados frente al Congreso para reclamar un futuro para las plantas. / IÑAKI MARTÍNEZ

Cifra en 140 millones el impacto del proceso en el primer trimestre y cuenta con destinar hasta 111 en el segundo

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Seis meses después de que Alcoa anunciara su intención de cerrar sus plantas de Avilés y La Coruña, la suerte de las factorías y de sus plantillas continúa en el aire, a la espera de que las negociaciones con alguno de los grupos interesados fructifiquen. Sin embargo, el impacto del proceso ya se deja notar en las cuentas de la multinacional aluminera, según se desprende de los resultados presentados en Pittsburgh, donde tiene su sede. Según reveló la compañía, perdió 176 millones de euros en el primer trimestre del año, unos números rojos que justifica, sobre todo, por el proceso de cierre de sus factorías españolas, aunque este aún no sea efectivo ni se haya producido aún ningún despido.

La aluminera estadounidense cifra en casi 140 millones de euros el impacto de partidas especiales «derivadas principalmente del proceso de despido colectivo en dos fundiciones en España». Como parte del proceso, la compañía registró cargos por 106 millones que proceden de costes de reestructuración asociados directamente al negocio de las factorías de Avilés y La Coruña, de los que el 80% no es en efectivo, sino que corresponde a la devaluación de sus activos. Además, prevé destinar en el segundo trimestre entre 62 y 111 millones (antes y después de impuestos), dependiendo del resultado del proceso de despido colectivo, aunque este no se definiría hasta el tercer trimestre. «Aproximadamente el 75% serían desembolsos de efectivo», aclara la aluminera.

El pasado mes de enero, Alcoa había cifrado en hasta 70 millones de euros -entre 61,4 y 70- la mejora de sus resultados al inicio del tercer trimestre del año y preveía unos costes extraordinarios por la reestructuración de entre 79 y 100 millones de euros, que contabilizará completamente en 2019, y dependiendo de cómo se desarrolle el proceso, estima gastos adicionales para el desmantelamiento de las series de electrolisis de entre 110 y 130 millones.

Según las cuentas presentadas por Alcoa, excluyendo el impacto de esas «partidas especiales», en las que incluyen el proceso de cierre español, la pérdida neta ajustada del primer trimestre se reduce a casi 40 millones de euros, una cifra que no deja de ser importante para el grupo y que se atribuye también a una caída en los precios de la alúmina y del aluminio. De hecho, sus ingresos alcanzaron un total de 2.719 millones de dólares (2.406 millones de euros), un 19% menos.

Las cuentas de la aluminera son especialmente negativas si se comparan con trimestres precedentes. En el último de 2018 logró unos beneficios de más de 45 millones de euros y en el primero de ese mismo año de más de 170 millones.

A pesar del mal resultado, desde la dirección de la multinacional se tranquiliza a los inversores. «Mejoramos nuestras operaciones en el primer trimestre, incluso cuando los precios de la alúmina y el aluminio se debilitaron», señaló el presidente y director ejecutivo, Roy Harvey. «Nuestros segmentos de auxita y alúmina aumentaron sus tasas de producción, y tomamos medidas el último trimestre para reestructurar nuestra cartera de aluminio», subrayó también el máximo responsable de la multinacional, en referencia al anuncio de cierre de las dos factorías de Alcoa de Avilés y La Coruña.

«Trabajaremos para lograr beneficios con las acciones estratégicas que ya hemos tomado mientras seguimos enfocados en la seguridad y la excelencia operativa. También continuaremos revisando nuestros activos por su capacidad para competir en todos los ciclos del mercado, todo para fortalecer la posición a largo plazo de la compañía», añadió Harvey, en defensa de sus decisiones de cesar la producción de aluminio primario en las plantas españolas.

Alcoa dedica buena parte del comunicado en el que explica sus resultados al proceso de cierre emprendido en España. Así, relata que en enero llegó a un acuerdo con los representantes de los trabajadores de las factorías de Avilés y La Coruña como parte del proceso de despido colectivo anunciado en octubre y que, como parte del acuerdo, las cubas de electrolisis, con una capacidad operativa combinada de 124.000 toneladas anuales, se apagaron y cesaron su actividad, aunque se mantienen en condiciones de ser arrancadas hasta el 30 de junio de 2019 en el caso de que un tercer actor tenga interés en adquirir las instalaciones.

De momento, doce empresas mostraron interés por las factorías y nueve de ellas firmaron un contrato de confidencialidad, mientras que tres cuentan con un plan industrial para las instalaciones. Al mismo tiempo, continúa la actividad en los hornos de fundición y la torre de pasta de La Coruña.

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