La ampliación de la parada de un horno alto en Arcelor afectaría a un millar de trabajadores

Uno de los dos hornos altos de la planta de ArcelorMittal en Gijón. / PALOMA UCHA
Uno de los dos hornos altos de la planta de ArcelorMittal en Gijón. / PALOMA UCHA

El grupo aumenta dos días los paros previstos para el tren de bandas en caliente y el taller de cilindros

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

El horno alto 'B' de la planta asturiana de Arcelor parará sí o sí a partir de octubre. Para entonces está programada su detención para un mantenimiento extraordinario, que consiste en cambiar los 'staves', los circuitos de refrigeración de la instalación. El problema es que la multinacional lleva dejando caer desde enero que, dado el mal momento del sector, podría no necesitar tanto arrabio. Y el jueves fue un paso más allá, al reconocer que se plantea alargar esa parada de octubre. El impacto de tal medida dependería de su prolongación en el tiempo, pero de ampliarse, como ya sucedió en 2012, afectaría de forma directa a más de un millar de trabajadores.

En el último cambio de los circuitos de refrigeración, en 2016, la obra duró 23 días, por lo que los trabajos planteados no deberían superar en ningún caso el mes. Para sortear la falta de producción que provocará esa reforma y la de la segunda fase de la acería avilesina, la LDIII, ya se había previsto hacer acopio de material para que las líneas acabadoras no sufrieran problemas de desabastecimiento. Sin embargo, tras la decisión de reducir la producción de este año en 700.000 toneladas, un 16%, todo apunta a que no será necesario.

Si la parada ronda el mes, como estaba programado, los efectos en la plantilla serán mínimos, porque de hecho parte de los trabajadores pueden participar en las propias obras, el problema es si se alarga en el tiempo. La situación no invita al optimismo tanto por la decisión del grupo de reducir la producción y las malas previsiones para el sector, como por el problema que habrá con el abastecimiento de cok a finales de año, cuando dejen de funcionar las baterías de Avilés y aún no estén a pleno rendimiento las que se reconstruyen en Gijón (hasta marzo funcionarán solo la mitad). La única solución sería recurrir a la importación, un paso que se podría saltar con el aplazamiento del arranque.

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El antecedente más cercano es del verano de 2012. En plena crisis, Arcelor también realizó una parada técnica del horno 'B' para reparar la pared refractaria y, aunque se preveía que se pudiera volver a poner en marcha en otoño, la decisión se aplazó seis meses. En ese periodo se recurrió con intensidad a la aplicación del expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) y sus efectos se dejaron notar en el parque de carbones, el sínter, la acería de Gijón y los talleres acabadores. Aquel año, en total, se dejaron de producir alrededor de un millón de toneladas con respecto a 2011, un ejercicio en el que la actividad ya se había visto mermada por la crisis.

Nuevas paradas

Ahora, en plena incertidumbre, las confirmaciones que llegan por parte de la compañía tampoco invitan al optimismo. Además de las siete jornadas de paradas que tiene la multinacional programadas en junio para el tren de bandas en caliente y el taller de cilindros, ayer se confirmaron otras dos, en este caso para este mismo mes, los días 30 y 31 de mayo, con lo que ya suman nueve.

También se verán afectados alrededor de 400 trabajadores de plantilla y contratas -el personal de producción del tren semicontinuo, del parque de desbastes, de bobinas, de la línea de saneo y de cilindros-. Fuentes sindicales, sin embargo, apuntan también que este es un asunto con el que la empresa quiere presionar a los trabajadores, en plena negociación colectiva, y a las administraciones, para lograr mejoras en el precio de la electricidad y del CO2.