Arcelor aplaza la puesta en marcha de las baterías de cok de Gijón hasta 2020

Los problemas de calidad del refractario obligan a retrasar las obras y a prolongar la actividad en la instalación de Avilés

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Los tiempos para reconstruir las baterías de cok de Gijón eran muy ajustados. Los máximos responsables de Arcelor eran conscientes de ello y también las empresas implicadas en las obras. El retraso en la tramitación de los permisos medioambientales dejó sin colchón temporal a la multinacional y, finalmente, un problema de calidad con el material refractario que debe cubrir las paredes interiores ha obligado al grupo a replantear todo el calendario. A pesar de que estaba previsto que las dos baterías estuvieran listas el próximo año, la primera en junio y la segunda en diciembre, no será hasta 2020 cuando se complete la obra, fundamental para garantizar la supervivencia de la siderurgia integral en Asturias. Esto implicará también que la actividad de las baterías de Avilés se prolongue hasta mediados de ese año.

Los nuevos plazos que maneja la multinacional fijan en octubre de 2019 el deshornado de la primera batería y en marzo de 2020 el de la segunda. Hasta entonces será la instalación de Avilés la que siga abasteciendo de cok a los hornos altos de Gijón. Arcelor anunció en su día que su actividad cesaría en 2019, al ponerse en marcha las nuevas. Ahora, al retrasarse, también se aplazará su cierre, que podría producirse hacia la mitad del año, ya que antes de proceder a su desmantelamiento hay que probar y garantizar la producción de cok en Gijón.

Fin de la vida útil

La multinacional ya había barajado alargar la vida útil de las baterías de Avilés al retrasarse la tramitación de los permisos ambientales. No obstante, la vieja instalación de cok no podrá estar en activo mucho más tiempo. El 31 de diciembre de 2020 termina el arrendamiento del terreno en el que se ubican y, además, tampoco cumpliría la cada vez más exigente normativa ambiental. Fuentes de la compañía reconocen que, aunque se quisieran mejorar, la propia configuración de la instalación haría imposible aplicar las mejores técnicas disponibles.

El problema con el refractario en Gijón se detectó a finales de julio. Entonces Arcelor descubrió que parte del recubrimiento interior que se estaba colocando en los hornos de las baterías de cok no tenía la calidad suficiente para soportar las altísimas temperaturas que se alcanzarán. En un principio, se pensó que la solución llegaría en un par de semanas, pero la ausencia de abastecimiento de este producto a nivel global está complicando la situación. También resultaba complejo saber qué parte del material colocado estaba afectada por este problema.

Finalmente, el pasado 11 de septiembre comenzó a retirarse el refractario defectuoso ya instalado y Arcelor espera retomar la reconstrucción de los hornos en diciembre. Mientras, trabaja con la ingeniería adjudicataria del proyecto, Paul Wurth, en lograr acelerar los plazos. Además, Imasa, subcontratada para gran parte de los trabajos de las baterías, centra sus esfuerzos en otro de los bloques en los que se dividieron los contratos de la instalación, la planta de subproductos. Se trata de una obra que no es menor, ya que su importe ronda los veinte millones de euros. Esta instalación tiene el objetivo de reducir los efectos contaminantes de la coquería e incluye una planta de tratamiento biológico de aguas residuales.

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