Arcelor inicia el recorte en los hornos altos y en una acería y para una línea de hojalata

Los hornos altos de la factoría de Gijón de Arcelor han comenzado a reducir su producción./PALOMA UCHA
Los hornos altos de la factoría de Gijón de Arcelor han comenzado a reducir su producción. / PALOMA UCHA

El grupo ve la reducción de la producción como una alternativa «a medidas más drásticas»

NOELIA A. ERAUSQUIN / ÓSCARPANDIELLOGIJÓN

Dicen los responsables de Arcelor que hace apenas diez días no sabían que iban a tomar la decisión que anunciaron el lunes, reducir su producción en Europa en 3,2 millones de toneladas, de las que 700.000 corresponden a Asturias. Sin embargo, la medida ya se ha comenzado a aplicar en las factorías del Principado. Los hornos altos y la acería de Avilés han empezado a reducir su actividad y, aunque se desconoce cómo afectará esta caída a los talleres acabadores, la primera damnificada será la línea de hojalata número 2, con una parada de dos días. Hoy afectará a los tres turnos y mañana a los dos primeros, en total repercutirá en 58 trabajadores.

Se trata de un cese de la actividad de escasa duración, en una instalación que ya ha sufrido varias en los últimos meses debido a la caída de la demanda, pero que esta vez la empresa la justifica en la falta de material por el recorte de la producción en cabecera.

Sin embargo, Arcelor no sabe cuantificar aún cuáles serán las consecuencias de la reducción para el empleo. En la reunión que mantuvieron ayer en la planta de Echévarri (Vizcaya) sus responsables con los sindicatos para abordar la negociación del acuerdo marco, los directivos ni siquiera pudieron concretar si utilizarán el Expediente de Regulación Temporal de Empleo que tienen activo para casos como este, aunque según fuentes sindicales sí aseguraron que no van a improvisar, que se cumplirá escrupulosamente con los contratos que hay firmados a pesar del recorte del 16% de la producción y que se acometerán las inversiones previstas.

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Todo apunta a que el grueso del ajuste podría llegar en el tercer trimestre, aprovechando las vacaciones, y en el cuarto, cuando se producirán paradas en el horno alto 'B', para cambiar sus sistemas de refrigeración, y en la acería de Avilés, para completar la remodelación que se inició en 2016, cuando se modernizó la mitad de la instalación. Ahora toca la otra mitad.

Más allá del efecto directo sobre el empleo de este recorte, la multinacional advirtió ayer de que las reglas del juego han cambiado para la empresa y la plantilla en Asturias. Las amenazas que llevaba esgrimiendo la compañía en los últimos meses (alto coste de la electricidad y del CO2 y exceso de importaciones) se han substanciado y pintan ahora un escenario aún más complejo a la hora de negociar las relaciones laborales. Si Arcelor ya pedía antes moderación a los trabajadores, ayer, tras anunciar un desplome de los beneficios del 65% en el primer trimestre, los directivos justificaron el recorte como un mal menor, una alternativa a «medidas más drásticas» para ahorrar costes ante el desplome de los precios y la caída de la rentabilidad.

Los sindicatos, sin embargo, recuerdan que quedan lejos los tiempos de la crisis y de los números rojos. De hecho la empresa logró un beneficio de alrededor de 370 millones de euros. Ante este panorama, piden no repercutir en la plantilla los problemas coyunturales, como el alto precio de las materias primas, la invasión del mercado de acero turco o el alto coste del CO2. Sin embargo, Arcelor continúa con su propuesta de moderación salarial (ofreció un 0,8%para este año y el que viene, y un 1% para 2021) y los representantes de los trabajadores insisten en un 3%, un 3,5% y un 4% para cada uno de esos años.

Por su parte, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, de visita en Asturias, reclamó a la Unión Europea (UE) que «tome medidas para proteger a su industria» y así evitar recortes como este, a la vez que puso de relieve la importancia de las elecciones europeas del próximo 26 de mayo para que el Parlamento resultante «tome las medidas necesarias en materia energética» e imponga aranceles «para competir en igualdad de condiciones», en referencia a que los productores de países extracomunitarios no tienen que pagar los derechos de emisión de CO2.

El presidente de la Federación Asturiana de Empresarios, Belarmino Feito, insistió también en la necesidad de que la UE tome medidas en este sentido, así como que el Gobierno dote a las empresas de una tarifa eléctrica competitiva y consideró que sería «catastrófico» que esta decisión pudiera ser el inicio del desmantelamiento de la siderurgia integral en España, por lo que deseó que la decisión de Arcelor sea solo temporal.