Arcelor vincula las inversiones en Asturias a la obtención de beneficios en sus factorías

Arcelor vincula las inversiones en Asturias a la obtención de beneficios en sus factorías
Las baterías de cok que Arcelor reconstruye en Gijón, la principal inversión de la era Mittal. / E. C.

La negociación colectiva se enquista ante la moderación salarial que reclama la multinacional

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Ni el récord de producción de 2018 en las plantas asturianas de Arcelor, que rozó los cinco millones de toneladas, ni el beneficio bruto de explotación de 306 millones ablandan a la cúpula de Arcelor a la hora de abordar el próximo Acuerdo Marco, el séptimo. Desde que se iniciaron las negociaciones, la dirección lleva insistiendo en la necesidad de mantener la moderación salarial porque las previsiones para 2019 no son buenas. Ayer fue un paso más allá y, tras cuantificar en 177 millones de euros las inversiones en las plantas asturianas en 2018, el consejero delegado del clúster de Asturias, Oswaldo Suárez, recordó a los sindicatos que esas cantidades «hay que pagarlas con beneficios» y que los próximos trimestres no apuntan a nada bueno. De hecho el mensaje en Arcelor es claro, si se suben los salarios hay que quitar el dinero de otro sitio.

Los sindicatos, sin embargo, recuerdan que los trabajadores perdieron poder adquisitivo con los dos últimos convenios firmados y que ahora, tras un año que la multinacional reconoce como «muy positivo» para las plantas asturianas, llega el momento de que se reconozcan los sacrificios de los empleados.

Arcelor no esconde que 2018 fue un buen ejercicio en sus factorías de la región, y eso a pesar de los dos graves incidentes que sufrieron las instalaciones de Avilés, con la inundación de su acería y el incendio de las baterías de cok. Pese a todo, se quedó a solo 4.000 toneladas de los cinco millones de producción, fijados como meta para este 2019, y se cumplieron los objetivos en materia de productividad y resultados establecidos en el VI Acuerdo Marco. Prueba de ello es que los 4.500 trabajadores afectados por este documento en las factorías de la región recibireron la prima del 1% del salario bruto acordada si se lograban esas metas. Y pese a ese buen año, con récord de producción en instalaciones tan potentes como la acería o el tren de bandas en caliente, el gigante siderúrgico reclama contención salarial y alerta de los peligros que acechan a las plantas en este 2019, como la desaceleración económica y la reducción de pedidos -en reuniones anteriores se llegó a hablar de recesión-, el alto precio de la energía y de los derechos de emisión de CO2 o la escasa retribución de la interrumpibilidad.

Mientras, los sindicatos siguen reclamando datos económicos del comportamiento de las plantas asturianas, más allá de los 306 millones positivos de beneficio bruto de explotación (ebitda), que fueron revelados porque un 0,5% de plus salarial estaba vinculado a este indicador. Ayer, los representantes de los trabajadores esperaban que la dirección en Asturias les trasladara las cifras de 2018, pero volvieron a encontrarse con la callada por respuesta y denuncian que la multinacinal incumple sus compromisos de información.

Ante este panorama, los comités de empresa mueven ficha y han convocado una concentración el próximo martes, día 19 de marzo, de 12 a 13 horas, frente a las oficinas centrales de Avilés. En un comunicado interno reclaman «una participación activa de toda la plantilla» ante el estancamiento de las negociaciones. También rechazan la aplicación del expediente de regulación de empleo, que hoy vive su sexta jornada, de las siete anunciadas en el primer trimestre, y reclaman cambios en el calendario de vacaciones.

Durante el encuentro, aunque no se les comunicaron los datos económicos, sí recibieron otros números, como los 48 empleados en los que se redujo la plantilla en 2018, un descenso que se atribuye a que en diciembre, con los problemas en las baterías de cok de Avilés, hizo falta contratar a menos eventuales.