«Ha cerrado una empresa con 5.728 trabajadores», lamenta la presidenta de ATA-Asturias

Patricia Oreña, presidenta de ATA-Asturias. / E. C.
Patricia Oreña, presidenta de ATA-Asturias. / E. C.

Patricia Oreña atribuye la caída de autónomos en la región a la falta de relevo generacional en los negocios tradicionales

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Con la crisis el Principado perdió 5.728 trabajadores por cuenta propia, algo así como si Arcelor decidiera dejar la región, todo un cataclismo económico que, sin embargo, en el caso de los autónomos pasa desapercibido. No ha sido de repente, pero en una década el abandono ha sido un goteo constante. «En Asturias ha cerrado una empresa con 5.728 trabajadores», se lamenta Patricia Oreña, presidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) de Asturias. Su organización ha cifrado esta semana en el 7,1% la caída de estos profesionales en la comunidad desde 2009 -se pasó de 80.299 en julio de ese año a 74.571 en el mismo mes de este 2018-, pero Oreña tiene la esperanza de que este ejercicio suponga un punto de inflexión. «En los primeros seis meses ha habido 129 altas. No es mucho, pero es la primera vez en diez años en la que damos un dato positivo», se aferra.

El porqué Asturias presenta de los peores datos del país -solo Castilla y León se encuentra en una situación similar, con una caída del 7,3%- tiene distintas causas, pero la principal, según Oreña, es la importante influencia de los negocios tradicionales, muchos de ellos sin relevo generacional cuando al titular le toca jubilarse.

El perfil de los autónomos asturianos difiere del de la media nacional. Entre los trabajadores por cuenta propia de la región hay menos peso de los jóvenes y más de las mujeres, una importante influencia de la agricultura y escasa presencia de extranjeros. La estructura económica del Principado tiene mucho que ver en esto. La tradicional dependencia del sector público no creó, precisamente, un caldo de cultivo positivo para el emprendimiento y, ahora, la mayor pujanza de la industria, que atrae a muchos profesionales, tampoco fomenta el autoempleo. Pero, además, las malas perspectivas del comercio, asfixiado por las grandes superficies y las compras 'online', o de la hostelería, muy dependiente de la estacionalidad, tampoco facilitan la actividad en estas áreas, mientras que en la agricultura la falta de relevo es la nota dominante.

De los 47.860 autónomos que son personas físicas (el resto están integrados en sociedades mercantiles, cooperativas u otras entidades societarias o son colaboradores familiares), el 17,3% están empleados en la agricultura. Es una cifra importante en relación a la media nacional (un 11,8%), a pesar del peso muy importante sobre el total de comunidades como Aragón, con un 25%, o Castilla y León, con un 28%, precisamente dos de las que sufren caída de trabajadores por cuenta propia. El argumento en ellas es similar: el campo no atrae a las nuevas generaciones, que optan por otras actividades alejadas de la agricultura y la ganadería. De hecho, uno de cada tres autónomos que se dieron de baja el año pasado -en total fueron 1.100- en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) en Asturias pertenecía a este sector.

Otro aspecto, en este caso menos negativo, es que Asturias sufre menos presencia de trabajadores por cuenta propia que podrían considerarse como falsos autónomos o que su relación con las empresas está en cuestión, como pueden ser aquellos relacionados con la llamada economía colaborativa.

Pese a los malos datos, Oreña se muestra optimista de cara al futuro, sobre todo, tras los datos del primer semestre. «Esta es la primera vez en una década que damos un dato positivo. Rompemos una tendencia de diez años», destaca la presidenta de ATA. «Creo que vamos a ir mejorando», asegura, sobre todo, tras entrar en vigor el pasado ejercicio la ley de autónomos que recoge parte de las reivindicaciones tradicionales de su colectivo, como flexibilizar las altas y bajas, la posibilidad de pasar dietas de comidas o incluir medidas que faciliten la conciliación y las bajas maternales.

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