Los comités de empresa de Alcoa intentan frenar a contrarreloj la aplicación del ERE

Los comités de empresa de Alcoa intentan frenar a contrarreloj la aplicación del ERE
Trabajadores de Alcoa, durante la protesta celebrada en Vegadeo contra el cierre de las plantas de Avilés y La Coruña. / JORGE PETEIRO

Exigen a la empresa más tiempo para buscar alternativas a los cierres de Avilés y La Coruña y evitar que los despidos comiencen mañana

LAURA CASTRO GIJÓN.

Poco más de 24 horas. Este es el tiempo del que disponen Gobierno y trabajadores para evitar el cierre de Alcoa en Avilés y La Coruña. Los representantes de las dos plantillas acudirán a la reunión de mañana dispuestos a exigirle a la empresa tiempo, como mínimo hasta el 15 de enero, y así evitar que empiecen a partir de este jueves los despidos de los casi 700 trabajadores de ambas factorías. Un objetivo que ya esperaban haber logrado en la última reunión, que se celebró el pasado jueves. Sin embargo, la multinacional aluminera rechazó la ampliación del plazo y la condicionó al avance de la negociación.

Alcoa quiere que sus propios trabajadores planteen alternativas para minimizar el impacto del ERE, pero ellos solo conciben el mantenimiento de la actividad. Consideran que el panorama cambió desde que la empresa accedió a sentarse con el Gobierno para buscar soluciones y desde que el Ejecutivo aprobó el estatuto para las electrointensivas, que aún no se ha concretado. «No sabemos en qué consiste exactamente, pero sabemos que hay algo y Alcoa debe darle tiempo al Gobierno para desarrollarlo», defendió José Manuel Gómez de la Uz, presidente del comité de Avilés. Lamentó que la empresa no haya dado ni siquiera «unos días de tranquilidad» a las plantillas en plenas fiestas navideñas y exige, «por enésima vez», la retirada del expediente de regulación de empleo.

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No están dispuestos a hablar de despidos, ni siquiera parciales. «Esto es un todo o nada», incidió Gómez de la Uz. Asegura que la aluminera quiere acabar con las series de electrólisis, donde se genera casi todo el aluminio de calidad y trabaja la mayor parte de las plantillas. «Estas multinacionales están acostumbradas a dejar anexos durante unos años para disimular los cierres, pero eso no sirve de nada. Se trata de mantener todos los empleos y la actividad, porque no es verdad que haya sobreproducción de aluminio en Europa», explicó.

Por eso, las alternativas que barajan pasan por insistir a la empresa en la necesidad de renovar las plantas. «Ellos dicen que el motivo del cierre son los problemas estructurales de Avilés y La Coruña, pues entonces habrá que hacer un cambio tecnológico y eso es obligación de Alcoa», remarcó. La empresa, indicó Gómez de la Uz, cifra la inversión para la modernización de las factorías en 350 millones para cada una. «Es mentira. Estimamos que para la de Avilés hagan falta unos 100 millones», señaló antes de añadir que «hace falta un estudio personalizado, pero también podrían contar con ayudas estatales» para llevarlo a cabo.

Negociaciones paralelas

Los trabajadores de Alcoa se amarran, en plena cuenta atrás, a la posibilidad de que la empresa y el Gobierno estén manteniendo una negociación paralela para estudiar, tal y como acordaron en la primera reunión celebrada el pasado 5 de diciembre, las ofertas de posibles inversores. Desde aquel primero, no han vuelto a producirse nuevos encuentror entre el Ejecutivo y la aluminera, o al menos, no tienen constancia de ellos los sindicatos. Tampoco de supo más del viaje a Estados Unidos que había anunciado la ministra de Industria, Reyes Maroto, para tratar el conflicto directamente con los altos cargos de la multinacional en Pittsburgh.

No obstante, Maroto aseguró la semana pasada en la sesión de convalidación del decreto de industria, en el que está incluido el estatuto para las electrointensivas, en el Congreso que tanto su departamento como el de Trabajo, dirigido por Magdalena Valerio, trabajan de manera «intensa» para evitar los cierres de Avilés y La Coruña.

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