Competencia multa a Duro e Imasa con 10,5 millones por repartirse clientes y fijar precios

Competencia multa a Duro e Imasa con 10,5 millones por repartirse clientes y fijar precios

El organismo regulador las incluye en un cártel formado con otras 17 empresas de montaje

Paloma Lamadrid
PALOMA LAMADRID

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha desmantelado y sancionado el cártel organizado por 19 empresas de montaje y mantenimiento industrial, que fue creado para encarecer los servicios prestados fundamentalmente a empresas del sector energético y petroquímico. Entre ellas, figuran las asturianas Duro Felguera e Imasa. Las sanciones al conjunto de las empresas se elevan a 54,26 millones de euros y, en el caso de los directivos implicados, a un total de 280.500 euros.

En el caso de Duro la multa asciende a 1,3 millones, mientras que Imasa se enfrenta al pago de de 9,2. El resto de sanciones se reparten de la siguiente manera: ACSA (110.000 euros) Atrian (914.000 euros), HGL (873.834 euros), Enwesa (860.000), Montajes Barbadun (38.577), Navec (9,3 millones), MASA (14,6 millones), Maessa (3,4 millones), Mecánicas Bolea (650.000), Millecasa (937.507), Montajes mecánicos La Puertollanense (560.999), Montajes metálicos Faysol (267.229), Sacyr Nervión (1,16 millones), Prefabricación y Montajes del Norte (471.036), Meisa (4,8 millones), TMS (1,1 millones) y Tamoin (3,4 millones).

Además, la CNMC ha puesto en conocimiento de la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado, dependiente del Ministerio de Hacienda, el expediente sancionador para que las empresas participantes en el cártel queden sujetas a una prohibición de contratar con el sector público, excepto en el caso de las empresas que solicitaron acogerse al Programa de Clemencia de la CNMC.

El montaje y mantenimiento industrial requiere estándares complejos y específicos de seguridad, calidad industrial y medioambientales. Por ello, las grandes empresas del sector energético y petroquímico adjudican dichos servicios a empresas especializadas para el mantenimiento de instalaciones como depósitos, tanques en centrales de generación, aeropuertos, etcétera. La contratación se realiza a través de licitaciones privadas.

Según la CNMC, las empresas sancionadas crearon un entramado para repartirse clientes y licitaciones, intercambiar información sensible con sus competidores, realizar ofertas de cobertura, fijar compensaciones y precios. Tales actuaciones se consideran constitutivas de un cártel; se trata de una conducta prohibida, de acuerdo con los artículos 1 de la Ley 15/2007 de Defensa de la Competencia y del artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la UE.

Reparto de licitaciones durante 17 años

Desde el 18 de enero de 2001 hasta la realización de las inspecciones en julio de 2017, el cártel se repartió al menos 746 licitaciones. Estos concursos privados los realizaron cerca de una veintena de clientes, entre los que se encuentran fundamentalmente a empresas del sector energético y petroquímico.

Se han acreditado al menos 18 reuniones a las que acudían las empresas de ámbito nacional o que operaban en varias zonas para coordinar el cártel. Diferenciaban los proyectos en los que les interesaba realizar ofertas de los que, por su dimensión, se dejaban «para empresas locales», coordinados por una empresa de ámbito nacional. La empresa coordinadora era la encargada de organizar la presentación de las ofertas con las empresas locales, cuya actuación era complementaria, pero necesaria, para hacer efectivos los acuerdos anticompetitivos.

«Modus operandi» de las empresas

El «modus operandi» de la trama fue evolucionando debido a su larga duración. En una primera etapa, la empresa designada para ser la adjudicataria de la obra daba sus precios para que fueran elevados por las demás mediante ofertas de cobertura hasta un cierto porcentaje.

En una etapa posterior, las empresas se intercambiaban versiones de archivos Excel, que iban rellenando cada una con los precios y las ofertas de cobertura. Posteriormente, establecieron códigos propios, como números o siglas para las empresas participantes, indicando con un «sí» o con un 'no', si las empresas participaban en una licitación concreta.

Los mecanismos de contacto entre los partícipes de la trama también fueron evolucionando a lo largo de 17 años para dificultar su detección, desde faxes, contactos telefónicos, hasta WhatsApp o correos electrónicos.

La detección del cártel ha sido posible gracias a la denuncia realizada por la empresa Navec que, al poner en conocimiento de la CNMC la existencia del cártel, a través del Programa de Clemencia, se ha beneficiado de la exención en el pago de la multa impuesta. Sin embargo, uno de sus directivos, también sancionado, no se ha beneficiado de las reducciones previstas al no colaborar con la CNMC.

Por otra parte, tras las inspecciones realizadas por la CNMC, otra de las empresas participantes en el cártel, Enwesa, presentó una solicitud de reducción del importe de la multa y aportó elementos de prueba adicionales, por lo que se le ha reducido la multa impuesta en un 50%.

Por último, la CNMC ha remitido esta resolución a la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado, dependiente del Ministerio de Hacienda, ya que algunas empresas pueden verse afectadas por una prohibición de contratar con el sector público.

Esta resolución pone fin a la vía administrativa, y se puede interponer recurso contencioso-administrativo en la Audiencia Nacional en el plazo de dos meses desde el día siguiente al de su notificación.

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