Duro Felguera afronta su primera crisis tras la ampliación de capital

Duro Felguera afronta su primera crisis tras la ampliación de capital
Sede de Duro Felguera en el parque tecnológico de Gijón. / Paloma Ucha

La plantilla inicia protestas para forzar una reunión con la dirección ante la falta de nuevos proyectos y la elección del personal que se está despidiendo

N. A. ERAUSQUIN GIJÓN.

La ampliación de capital, la reestructuración de su deuda y la retirada del despido colectivo en Duro Felguera habían calmado la tormenta en la compañía de ingeniería asturiana, pero las aguas vuelven a estar revueltas para una plantilla que desconfía de la dirección de la empresa y de su situación real con la llegada de nuevos accionistas y la ausencia de comunicación con los representantes de los empleados. Tanto es así, que los trabajadores iniciarán hoy una serie de paros, que de momento son más simbólicos que otra cosa, ya que tendrán lugar durante cuatro miércoles de 14.45 a 15 horas, pero que amenazan con aumentar en beligerancia y transformarse en huelgas de dos horas. Con esta movilización, la plantilla quiere forzar a la dirección a que reciba al comité de empresa y le informe de qué pasos se están dando para reflotar al grupo.

Denuncian los representantes de los empleados que poco futuro puede tener una compañía que, en la actualidad, carece de actividad comercial, ya que no se están firmando nuevos contratos, a pesar de que sí existen obras en vigor importantes. El problema procede de la necesidad que emitir avales de oferta para cualquier proyecto y hay problemas con ellos. La línea que había ofrecido la banca a Duro no está activada mientras la entidad pública 'Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación' (Cesce) no active la suya, que aseguraría el 50%, algo que se está demorando más de lo esperado. «No vemos una evolución positiva», insiste la presidenta del comité de Duro Felguera S. A., Rosa Estébanez.

En esta parte de la compañía trabajan en la actualidad unas 530 personas, mientras que la plantilla total del grupo asciende a 1.500, incluyendo el personal de Calderería Pesada y de Operaciones y Montajes, que también muestran su preocupación por la deriva de la firma.

El problema, señalan, se amplía por la falta de diálogo con la dirección. Los trabajadores reclaman reunirse con ella para, por lo menos, contar con información de lo que está sucediendo. Se quejan, incluso, de ni saber ya quién está detrás de la propiedad de Duro.

Tras la ampliación de capital llegaron a la ingeniería nuevos accionistas, aunque solo se tiene constancia de aquellos de mayor relevancia y de los que se ha informado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Destaca como nuevo accionista Indumentaria Pueri, con el 9,5%, sociedad de la familia Domínguez, propietaria de la firma textil Mayoral. Además, también entró en el capital, con un 5,17%, La Muza Inversiones, la sicav de la familia Urquijo, una histórica en Duro. Y están presentes varios fondos, como el luxemburgués Global Income, controlado por el maltés Global Income Malta, y representado por el abogado José Rodríguez Navarro-Oliver, con el 4,1%, o la gestora Azvalor, dirigida por Álvaro Guzmán de Lázaro, que tiene el 3%. El presidente de TSK, Sabino García Vallina, también acudió a la ampliación de capital y aumentó su participación del 2,5% al 3,1%.

Otro frente que se ha abierto entre la plantilla y la dirección es el referido a los despidos. En septiembre Duro Felguera informó de que retiraba el ERE de extinción que había planteado en marzo para una parte de la plantilla y que no había llegado a cuantificar. En cambio, anunciaba entre 20 y 25 despidos individuales. Se dio por hecho de que los afectados serían altos cargos, acusados de llevar al grupo cerca de la quiebra y con mayores remuneraciones, para poder así rebajar el coste de las nóminas. Sin embargo, de momento, los once despedidos que hay hasta ahora pertenecen a las partes bajas de las tablas salariales.

 

Fotos

Vídeos