Duro Felguera pide apoyo a la Administración y a la banca para lograr nueva financiación

El consejo de administración de Duro Felguera, el pasado 31 de mayo, durante la junta de accionistas de la compañía. /  D. ARIENZA
El consejo de administración de Duro Felguera, el pasado 31 de mayo, durante la junta de accionistas de la compañía. / D. ARIENZA

Necesita liquidez para desarrollar sus proyectos y avales que le permitan ganar contratos para superar la crisis

NOELIA A. ERAUSQUINGIJÓN.

Hace un año Duro Felguera salvaba una situación crítica, al cubrir con éxito la ampliación de capital, un paso clave impuesto por la banca acreedora para conseguir la refinanciación de la centenaria empresa asturiana. Consiguió salir viva del convulso verano, aunque débil, y su situación doce meses después aún está muy lejos de ser estable. De hecho, la compañía vuelve a afrontar otro momento crucial para su futuro. Necesita músculo financiero para garantizar la ejecución de los proyectos que tiene en cartera y también concurrir a nuevos concursos que le permitan ganar contratos.

Hasta ahora ha sobrevivido a trompicones, pero necesita de forma urgente nueva financiación y proyectos que le den un impulso. Según fuentes financieras consultadas por este periódico, la dirección, encabezada por su consejero delegado, José María Orihuela, ha mantenido contactos con el Principado, el Ministerio de Industria y la banca acreedora para conseguir créditos con los que avalar los contratos. En juego están 1.600 puestos de trabajo, pero también la supervivencia de una compañía con más de 150 años de historia.

La plantilla de Duro Felguera sigue con intranquilidad los escasos avances que se están dando y está pendiente de mantener una reunión con la dirección, un encuentro que se aplazó la semana pasada y para el que no hay aún nueva fecha. De momento, la compañía ha vuelto a reactivar la contratación, aunque lo ha hecho con proyectos pequeños, sobre todo del sector servicios y de calderería, con clientes reconocidos y solventes, pero de escasa cuantía. La apuesta por este tipo de contratos forma parte de la nueva estrategia del grupo, en la que quiere asumir muy pocos riesgos, pero son insuficientes para reconducir la situación y regresar a la normalidad.

«Sin financiación, nosotros solos no podemos acudir a un proyecto, lo primero que piden es un aval», explican fuentes internas, que lamentan que la línea de avales no esté operativa.

Avances

En estos meses ha habido avances. La nueva dirección ha dado otros aires a la compañía para sacarla de su letargo. Se ha diseñado una nueva estrategia en la que se apuesta por diversificar la actividad hacia energías renovables y, a la vez, cambiar el peso de las distintas secciones para potenciar su actividad tradicional -montaje y mantenimiento, minería y logística, calderería pesada, tanques y esferas-, mientras se reduce la exposición a los proyectos de gran envergadura del área de energía, los que más pérdidas les han ocasionado. También se ha reducido el capital y ha culminado un 'contra-split' (agrupación de acciones). Además, se han logrado resolver algunos conflictos, el principal, el de Roy Hill (Australia), en el que Duro ganó un arbitraje a Samsung, por el que ingresó alrededor de 38 millones de euros. Todo esto ha permitido regresar al ebitda (beneficio antes de amortizaciones, intereses e impuestos) a terrenos positivos, pero el grupo asturiano necesita más.

A finales de mayo, el presidente del consejo de administración, Acacio Rodríguez, reconoció durante la junta de accionistas que el proceso de consecución de avales -el acuerdo con la banca incluía una línea por hasta 100 millones- estaba «exigiendo un proceso más largo de lo previsto» y también que lograr ese apoyo financiero era una condición «imprescindible para la reactivación de la actividad comercial». En ese punto se encuentra ahora la compañía.

De ahí que la dirección esté manteniendo esos contactos con la banca y las administraciones de cara a conseguir músculo financiero que le permita abordar nuevos proyectos con seguridad. «La situación no está clara», advierten a EL COMERCIO las fuentes financieras consultadas, sobre todo, tras una primera negativa de la banca. No obstante, la mediación de la Administración, que también podría ofrecer la colaboración de entidades públicas de crédito, parece haber rebajado las exigencias de los acreedores y podría facilitar una resolución positiva.

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