EdP venderá activos por 2.000 millones en la Península y dejará el carbón antes de 2030

EdP venderá activos por 2.000 millones en la Península y dejará el carbón antes de 2030
Antonio Mexia, durante la presentación del plan estratégico en Londres. / E. C.

Mexia no quiso concretar las centrales que se verán afectadas y fía el futuro de las térmicas asturianas al uso del gas

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

«Todas las empresas son verdes, pero nosotros somos más verdes». Con esta declaración de principios el presidente de EdP, Antonio Mexia, presentó ayer en Londres la actualización del plan estratégico hasta 2022 de la energética lusa, propietaria de la antigua Hidrocantábrico y con su filial de renovables con sede en Oviedo. Su proyecto pasa por abandonar las fuentes de generación contaminantes y apostar por la eólica, la hidráulica y la solar. Para ello, prevé dejar el carbón antes de 2030 e invertir 12.000 millones de euros durante la vigencia de este plan, el 75% en su cartera de energías verdes, el 20% en redes y el 5% en negocios de clientes.

Según anunció la compañía, parte de su financiación saldrá de la venta de activos de producción en España y Portugal. En concreto prevé ingresar 2.000 millones de euros con estas desinversiones, aunque no dio detalles sobre las instalaciones que saldrán al mercado. Lo que sí avanzaron sus responsables es que las operaciones se realizarán rápido, en unos 18 meses. Además, también habrá ventas en otros países, hasta llegar a unos 6.000 millones, lejos de la petición del fondo 'buitre' Elliot, accionista minoritario de la eléctrica, con un 2,9% del capital, que propuso en febrero a la dirección que se planteara la venta de sus térmicas en la Península, incluidas las asturianas, el 49% de su red y su filial brasileña para conseguir así unos 7.600 millones de euros y como frente a la opa presentada por el accionista mayoritario chino, CTG, que tiene el 23%.

Con la actualización del plan estratégico del grupo portugués, el futuro de sus dos térmicas asturianas, Aboño, con 921,7 MW, y Soto de Ribera, con 361 MW, pasa por el gas como combustible en el medio plazo. EdP ha anunciado que prescindirá de 0,3 GW de generación con carbón para 2020, ahí podría entrar el grupo 1 de la térmica gijonesa, para el que no se han hecho las actualizaciones necesarias. Sin embargo, el grueso de la reducción se producirá en el periodo 2025-2030. En ese lustro perderá 2,1 GW de generación con carbón y abandonará por completo este combustible fósil. Mantendrá solo como generación térmica el gas, para el que cuenta en España con contratos por 3,7 GW con una previsión de 28 años de vida residual y que ve «esencial para las próximas décadas».

De las dos térmicas asturianas, Soto de Ribera cuenta ya con dos grupos de ciclo combinado, mientras que la de Aboño es multicombustible y, aunque emplea básicamente carbón, también quema emisiones siderúrgicas y hace los arranques del grupo 2 con gas natural. De cara a continuar más allá de 2030 sin carbón tendría que transformarse. La posibilidad de que funcione solo con gas está sobre la mesa, según señaló el presidente de EdP, Antonio Mexia, lo que permitiría continuar con su presencia en el Principado y mantener el empleo.

Fuentes de la compañía en la región aseguraron que las centrales seguirán en el mercado «mientras su competitividad lo justifique» porque no tiene sentido cerrar instalaciones que son rentables. De hecho, además del gas, también se están analizando otras posibilidades como la biomasa para las térmicas de EdP.

Reducción de emisiones

Mientras se abandona el carbón, habrá un fuerte impulso a las renovables. Mexia destacó que su compañía sale bien posicionada en el proceso de descarbonización y que ve la transición energética «como una oportunidad». Su objetivo es reducir las emisiones para 2030 en un 90% en comparación con las de 2005. Dentro del plan estratégico se prevén unas inversiones anuales de alrededor de 2.900 millones. De ellos, destinará a la UE el 30%, el 40% a Estados Unidos, Canadá y México y el restante 30% a Brasil y Perú. Eso sí, dentro de su estrategia de crecimiento, España no es un territorio prioritario -no avanza ningún aumento de capacidad- y centrará sus esfuerzos en EE UU, Brasil, Francia, Italia y Portugal. Eso, a pesar de que España es de los países que más impulsan los beneficios de la energética y que, según destacó Mexia, cuenta con una regulación positiva para EdP, debido a los «ambiciosos» objetivos sobre el clima que ha presentado.

Precisamente, además de presentar el plan estratégico, el grupo luso también anunció ayer sus resultados del pasado ejercicio, con un beneficio neto de 519 millones de euros, un 53% menos que en el año anterior, debido, según justificó la compañía, al impacto adverso de las medidas regulatorias en Portugal. En España, su beneficio neto recurrente creció un 8%, frente al 3% del grupo.

Por otro lado, la capacidad instalada de la empresa creció un 6%, sobre todo en Brasil, donde aumentó un 41%, mientras que los costes operacionales líquidos disminuyeron el 10%, hasta 212 millones, y el beneficio antes de impuestos y amortizaciones (ebitda) cayó un 5%, hasta los 1.300 millones.