Enagás ve en estructuras como la regasificadora de Gijón una baza para crecer

Enagás ve en estructuras como la regasificadora una baza para crecer
La regasificadora de El Musel fue finalizada en 2012, pero nunca llegó a entrar en servicio. / DAMIÁN ARIENZA

La empresa, que prevé invertir 1.400 millones en los próximos cuatro años, considera las instalaciones de recarga de barcos uno de sus pilares de futuro

Ó. PANDIELLO GIJÓN.

Enagás cree que el gas desbancará al carbón y al petróleo en los próximos años y, para estar lista para esa revolución, que llega de la mano de la transición energética, prevé invertir en los próximos cuatro años 1.400 millones de euros. La compañía ve el potencial del gas como complemento ideal para las renovables en sectores donde hace falta una alta potencia calorífica y como alternativa para resolver problemas de almacenamiento e, incluso, considera que uno de los principales pilares de crecimiento serán sus proyecto de pequeña escala, relacionados con la carga y descarga de barcos o de cisternas de gas natural licuado (GNL) y ahí es donde la infraestructura de la regasificadora de El Musel puede adquirir un papel relevante.

Desde la compañía se apunta a que la gestión de infraestructuras como la de El Musel será una de las principales bazas de la empresa para seguir creciendo y teniendo presencia en el mercado internacional, sobre todo, ante el desarrollo de soluciones flotantes, la regulación ambiental en el sector marítimo, los planes de mejora de calidad del aire en las ciudades y los objetivos de reducción de emisiones de CO2.

Considera Enagás que la descarbonización supondrá un impulso para la demanda de gas en el transporte marítimo y terrestre en el corto plazo y que permitirá aumentar la utilización de infraestructuras como la regasificadora, construida por 380 millones y que, desde su finalización en 2012, nunca entró en servicio por problemas legales. Ahora, Enagás prepara su legalización para poder ser utilizada para almacenaje y 'bunkering' (suministro de barco a barco de combustible de de gas natural licuado).

En concreto, Enagás cifra en un 6% el incremento de la demanda de GNL hasta 2023. No obstante, la compañía busca nuevas fuentes de energía y ha puesto los ojos en los denominados gases renovables: el biometano a corto plazo y el hidrógeno verde, a largo. Por ello, ya ha firmado acuerdos empresariales para investigar proyectos con Repsol, Ence, Acciona y las comunidades de Aragón y Baleares, entre otros.

Enagás hizo estos apuntes sobre el futuro de instalaciones como la de El Musel en la presentación del plan estratégico de la compañía, que se desarrollará entre 2019 y 2023.

A los 1.400 millones de inversión habría que añadir su entrada por 524,7 millones de euros en el accionariado de la estadounidense Tallgrass Energy, con un 10,93% del capital social de la compañía. Además, el consejo ha aprobado la disponibilidad de 266 millones de euros para futuras inversiones en la compañía y se reserva la opción de hacerse con un 3,52% adicional de Tallgras, si se cumplen ciertas condiciones por 74 millones de euros, informó el presidente de la compañía, Antonio Llardén.

Por su parte, el consejero delegado, Marcelino Oreja, aseguró que, tras la entrada en Tallgrass, no se plantean más compras en el corto plazo. Eso sí, de los 1.400 millones de euros estimados para futuras inversiones, 435 corresponden al arbitraje con Perú por la cancelación del proyecto de gasoducto adjudicado a un consorcio del que era parte Enagás.

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