Francisco Riberas, un visionario forjado al calor de un sólido clan familiar

Francisco Riberas Mera. / E. C.
Francisco Riberas Mera. / E. C.

El empresario que compra GAM extendió la corporación fundada por su padre a la distribución de piezas para automóvilesEl empresario madrileño preside el Instituto de la Empresa Familiar desde enero y es el consejero de Telefónica que posee más acciones

P. LAMADRID GIJÓN.

Puede decirse que Francisco Riberas Mera (Madrid, 1964) es un hombre de acero forjado. Su padre, de quien toma el mismo nombre, sembró a finales de la década de los cincuenta la siderúrgica Gonvarri, en Burgos, que sería el germen de la Corporación Gestamp. Una compañía dedicada a la transformación de acero y la estampación para componentes de automóvil que logró convertirse en líder en España y hacerse un hueco entre las empresas punteras en Europa en este campo. Justo tras licenciarse en Económicas y Empresariales y Derecho por la Universidad Pontificia de Comillas (Icade), Riberas comenzó a trabajar en la compañía familiar.

Pese a su juventud -tenía 24 años-, entró directamente en el equipo directivo. Pronto comprendió que debía ganarse su puesto y dejar su propia impronta. Y lo hizo con creces. Apostó por ampliar el radio de acción de Gestamp con un nuevo negocio, así que en 1997 dejó Gonvarri -que quedó en manos de su hermano, Jon- y constituyó Gestamp Automoción, donde ocupa, desde entonces, el cargo de presidente ejecutivo. Fue un acierto absoluto, puesto que es uno de los mayores fabricantes de acero para coches del mundo gracias a especializarse en ofrecer componentes metálicos «cada vez más seguros y ligeros, y por tanto mejores en relación al consumo de energía e impacto medioambiental», según reza su información corporativa.

La cartera de productos de Gestamp Automoción incluye carrocería y chasis, complejos sistemas de armado y sistemas de apertura de mecanismos, así como herramientas, troqueles y otros servicios relacionados. Suministra componentes para los fabricantes de coches más importantes por volumen, con más del 80% de la producción mundial de vehículos. Actualmente tiene presencia en 21 países y cuenta con alrededor de un centenar de plantas de producción y trece centros de I+D. Con una plantilla superior a 40.000 empleados, su facturación ascendió a 8.200 millones en 2017. Además, la Corporación Gestamp -que gestiona con su hermano desde el fallecimiento de su padre en 2010- incluye una división dedicada a desarrollar proyectos de energías renovables, llamada Gestamp Renewables.

Un hombre discreto

Riberas se caracteriza por ser un hombre discreto que, a pesar de su éxito en los negocios y de ser uno de los hombres más ricos del país, siempre estuvo fuera de la luz pública. Circunstancia que cambió en enero de este año, cuando sucedió a Ignacio Osborne en la presidencia del Instituto de la Empresa Familiar, donde todavía le queda un año de mandato. Por si fuera poco, también es miembro del consejo de administración de Telefónica -donde acumula el mayor número de acciones-, así como de CIE Automotive, Global Dominion Access y Sideacero. Está casado y tiene tres hijos de quienes señaló en una entrevista a un diario económico que solo dirigirán Gestamp si están preparados.

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