Naturgy registra la solicitud para cerrar su central térmica de Soto de la Barca

Naturgy registra la solicitud para cerrar su central térmica de Soto de la Barca
La central de Soto de la Barca, de Naturgy . / EFE

El proceso burocrático podría alargarse año y medio y a este le seguiría el desmantelamiento de la planta, que emplea a unos 130 trabajadores

N. A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Era casi un secreto a voces. Naturgy ( antigua Gas Natural Fenosa) no se había pronunciado claramente sobre el futuro de la central térmica de Soto de la Barca (Tineo), pero tampoco había anunciado inversiones que pudieran permitir su continuidad a partir de 2020. Ayer, la compañía despejó las dudas a los representantes de los trabajadores y, en una reunión en Madrid, les trasladó que registró el pasado 20 de noviembre la solicitud de cierre ante el Ministerio de Transición Ecológica, del que depende Energía. No obstante, la respuesta no será inmediata, se calcula que el proceso burocrático pueda durar unos 18 meses, ya que son necesarios informes de distintos organismos, como el operador del sistema, Red Eléctrica de España, y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). De hecho, Iberdrola solicitó el cese de actividad de la térmica de Lada en noviembre de 2017 y aún no ha logrado el visto bueno por parte del Ejecutivo.

La central de Soto de la Barca cuenta con 530 MW en dos grupos -cerró hace años un tercero- y una plantilla que ronda el centenar de trabajadores, a los que habría que sumar alrededor de 40 de subcontratas. Para los primeros, la compañía ofrece recolocaciones y prejubilaciones, aunque a estas no podrían acogerse los empleados de auxiliares.

La planta de Tineo es una instalación muy similar a la de La Robla (León), cuya petición de cierre trascendió a finales del mes pasado, por lo que sindicatos y vecinos de la zona preveían que el anuncio por parte de Naturgy sobre la central asturiana fuera inminente.

La empresa ofrece recolocaciones y prejubilaciones a los trabajadores

La suerte de la térmica de Soto de la Barca parecía estar echada. El Gobierno ya había anunciado que esperaba las peticiones de cierre de nueve de las catorce térmicas que existen en el país y poco a poco sus previsiones se van cumpliendo. A las solicitudes para el cese de actividad en esta instalación tinetense y la de La Robla, se suman recientemente las realizadas por Endesa el pasado mes para desmantelar las de de Andorra (Teruel) y Compostilla (León). El pasado mes de noviembre, además, el Gobierno autorizó el cierre de la térmica de Anllares.

En el caso de Asturias, todo apunta a que la térmica de Soto de la Barca será la segunda que cierre, tras la de Lada. En la actualidad, solo están preparadas para continuar más allá de 2020 las dos centrales de carbón de EdP, la de Aboño, con 921,7 MW, y la de Soto de Ribera, con 361 MW. La eléctrica francesa ha invertido en los últimos diez años más de 200 millones en diversas mejoras para estas instalaciones de generación.

Desde el equipo de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, se ha defendido en numerosas ocasiones que el Gobierno no es competente a la hora de decidir o no el cierre de una central, que lo son las empresas, y que solo puede rechazar esta posibilidad cuando exista un riesgo para la garantía de suministro, algo que tiene que acreditar REE y CNMC.

Planes alternativos

No obstante, el Ejecutivo de Pedro Sánchez quiere forzar a las eléctricas que decidan cerrar sus centrales a que presenten planes alternativos para las zonas afectadas, propuestas que permitan su revitalización económica. El Ministerio de Transición Ecológica señaló, ante el cierre de las plantas de Andorra y Compostilla, que no tiene la posibilidad de obligar a una compañía a mantener la actividad, pero que «si quieren hacer negocio en España tienen que tener responsabilidad con los territorios en los que han estado usando sus recursos».

El diputado del PP, Matías Rodríguez Feito, que el sábado se trasladó a Tineo para denunciar que el PSOE y el Gobierno del Principado «ocultaban el cierre inminente de la central» cargó ayer de nuevo contra los ejecutivos regional y central por dar vía libre al desmantelamiento de estas instalaciones y denunció que empresas que llevan décadas contaminando puedan «irse de rositas» ahora. «Es inaceptable», añadió. De hecho, se puso en primera línea para reunirse con el comité y promover movilizaciones en contra del cierre.

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