Los nuevos accionistas de Duro Felguera confían en Orihuela para relanzar la compañía

José María Orihuela, en su etapa en Sacyr. / NACHO GARCÍA
José María Orihuela, en su etapa en Sacyr. / NACHO GARCÍA

Nombran al exdirectivo de Sacyr consejero delegado y Acacio Rodríguez se queda sin funciones ejecutivas | El grupo logra una línea de avales de hasta cien millones de euros tras conseguir el respaldo de una entidad aseguradora

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Los nuevos accionistas de Duro Felguera han hecho valer su influencia para dar un vuelco a la dirección de la ingeniería asturiana. El consejo de administración confía la gestión del grupo al exdirectivo de Sacyr José María Orihuela Uzal, fichado hace apenas dos meses como asesor externo y que ayer fue nombrado consejero delegado. El nuevo hombre fuerte de la empresa es ingeniero de Caminos y trabajó durante 25 años en Sacyr, donde llegó a convertirse en su número dos y consejero delegado de la división de construcción, su negocio más importante, pero dimitió por sorpresa el pasado mes de abril.

Este cambio no es el único. El hasta ahora presidente ejecutivo, Acacio Rodríguez, encargado de pilotar la reestructuración de la deuda y la ampliación de capital, pasa a ser únicamente presidente del consejo, externo a la gestión, y se queda sin funciones ejecutivas, mientras que se incorpora a este órgano como consejera independiente Loreto Ordóñez Solís, ingeniera de minas por la Universidad de Oviedo y, en la actualidad, consejera delegada de Engie España (anteriormente GDF Suez). Esta gijonesa fue elegida recientemente como una de las principales altas directivas del país y tiene cerca de 20 años de experiencia en compañías de electricidad y gas, donde ha desempeñado distintas funciones en el campo de la gestión de operaciones, el desarrollo de negocios y las inversiones locales e internacionales.

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Previamente a la reunión del órgano de dirección de Duro Felguera, se produjo la dimisión de los consejeros independientes Covadonga Betegón y José Manuel García Hermoso, dos renuncias que, según reconoce la compañía en un hecho relevante enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, se relacionan con el reciente cambio en la estructura accionarial tras la ampliación de capital de 125 millones de euros. Este proceso supuso toda una revolución en la propiedad del grupo, con la llegada, entre otros, de Indumentaria Pueri, sociedad de la familia Domínguez, propietaria de la firma textil Mayoral y que se hizo con el 9,5% del capital, o La Muza Inversiones, con el 5,17%, la sicav de la familia Urquijo, una histórica en Duro Felguera.

García Hermoso, que hasta ahora era miembro de la comisión de auditoría, deja también este órgano en el que no se cubrirá su vacante y quedará con solo tres vocales. En un comunicado, la empresa le agradeció tanto a él como a Betegón «su esfuerzo y dedicación».

Otros cambios

Con la llegada de Orihuela a la dirección del grupo asturiano se producirán otros cambios en los primeros niveles de su estructura directiva, relevos que se completarán en las próximas semanas con la reorganización en los siguientes escalafones de la compañía. Según ha podido saber este periódico, uno de los nombramientos que se realizarán es el de Miguel Ángel Peña como nuevo responsable de estrategia y desarrollo de negocio. Hombre de confianza de Orihuela, también procede de Sacyr, donde ocupó el puesto de director general de desarrollo de negocio, y llegó a Duro a la vez que el nuevo consejero delegado como asesor externo. Yerno del expresidente de Sacyr, Luis del Rivero, su salida de la constructora se produjo poco después de la de Orihuela en el contexto de la renovación del equipo directivo del área de construcción impulsada por el nuevo consejero delegado de la sociedad, Pedro Sigüenza.

Duro Felguera, además, seguirá trabajando en su plan estratégico y ayer anunció un nuevo paso para afianzar su futuro. Ha obtenido el respaldo de una entidad aseguradora que le permite cumplir el acuerdo alcanzado en junio con un sindicato de entidades financieras para lograr una línea de avales y contragarantía renovable (revolving) por un importe de hasta cien millones de euros. Esta línea incluía como condición necesaria para su activación la disponibilidad de garantía por parte de una entidad aseguradora o equivalente que cubriera al menos un 50% de cada aval.

 

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