Transición energética justa

«Defiendo una transición hacia una economía respetuosa con el medio ambiente. Pero también respetuosa con los empleos, con las personas, con los territorios y con el estado del bienestar»

Transición energética justa
GASPAR MEANA
MARÍA TERESA MALLADA

Tras la crisis económica que hemos sufrido en los últimos años, España ha podido recuperar índices de crecimiento económico, pero este crecimiento no ha sido homogéneo en todo el Estado; en regiones como Asturias que presentan unas características socioeconómicas estructurales muy específicas, esos índices no han seguido las tendencias generales del conjunto del país.

Asturias sufrió un duro proceso de reconversión, iniciado en la década de los 80, que supuso que se fuera paulatinamente alejando de los centros económicos más dinámicos del país. A pesar de esto, hay que reconocer el enorme esfuerzo realizado por los sectores empresariales minero, metalúrgico y naval que acometieron una profunda transformación modernizando sus instalaciones con cuantiosas inversiones, mejorando su productividad y procediendo al cierre de unidades no competitivas. Las empresas de estos sectores fueron consolidando su liderazgo europeo, integradas en grupos multinacionales y compitiendo eficazmente incluso dentro de sus grupos, por su elevada productividad, calidad, servicio y potenciando su apuesta por la I+D con centros propios de desarrollo tecnológico.

La llegada de la crisis en la etapa final del Gobierno de Zapatero provocó fuertes impactos en todos los sectores de la economía asturiana, como denotan la caída de las cifras de negocio, de valor añadido bruto y de empleo, pero la respuesta a esta crisis de las empresas tractoras asturianas, mayoritariamente integradas en el sector del metal, fue una transformación hacia la especialización tecnológica, una mayor apertura hacia los mercados internacionales, mediante la exploración de nuevas cadenas de valor como las energías renovables (eólica y fotovoltaica) petroquímica, automoción, naval e instalaciones científicas o movilidad sostenible. Esta nueva transformación empresarial ha sido reconocida por Europa que ha identificado cuatro áreas de especialización inteligente en Asturias: materiales, fabricación avanzada, biociencias y TICS.

Estos grandes esfuerzos que han realizado las empresas asturianas no pueden verse ahora ahogados por políticas de descarbonización agresivas, que afectan a la industria de la región debido a su alta dependencia de los combustibles fósiles a día de hoy.

Alineación del proyecto con las estrategias europeas

Esta situación no se da únicamente en Asturias sino también en muchas regiones europeas que tienen alta dependencia de combustibles fósiles. De ahí que la Comisión Europea presentara en diciembre de 2017 la Plataforma de las Regiones Mineras en Transición, creada bajo la premisa de que «ninguna región debe quedarse atrás a la hora de abandonar las economías basadas en los combustibles fósiles».

Esta premisa es fundamental para abordar la transición energética en regiones como Asturias.

La Unión Europea ha fijado el objetivo de la descarbonización de la economía en el horizonte de 2050.

Y también ha fijado tres objetivos a conseguir en el 2020:

Un 20 % de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (en relación con los niveles de 1990)

El 20 % de energías renovables en la UE

Un 20 % de mejora de la eficiencia energética.

Nadie duda de que en 2050 las energías fósiles habrán pasado a la historia. Tampoco se ponen en cuestión los objetivos para 2020. Sin embargo, existe un gran consenso en la sociedad asturiana sobre lo negativo de adelantar los plazos fijados desde la Unión Europea.

Sector industrial en Asturias

La situación en Asturias es la siguiente:

El sector industrial en la región supone el 22% del PIB regional y más de 60.000 empleos, en una región con más de 70.000 parados (casi un 15%).

Las centrales térmicas suponen en Asturias más de 1.000 empleos directos.

El puerto de El Musel es el primer puerto granelero de España y el carbón supone el 23% de su actividad.

En la actualidad, la industria asturiana ya paga la cuarta factura eléctrica más cara de la UE, incrementándose si desaparece la energía térmica del actual 'mix 'energético.

La garantía de suministro tampoco está asegurada en Asturias, donde la energía final consumida es, en un 70 y un 80 %, energía térmica. Y no contamos con infraestructuras que nos permitan abastecernos desde fuera de Asturias.

¿Qué debe hacer Asturias?

El Gobierno de Sánchez quiere una descarbonización exprés, pero no explica de dónde saldrían los 12.000 megawatios de respaldo que dan las térmicas y el gas en España y que no es posible compensar a día de hoy con renovables.

Por eso España no debería hacer algo diferente de lo que hace Europa porque la industria española lo va a sufrir.

En Asturias debemos mantener las térmicas eficientes, que ya han reducido sus emisiones un 40 % en la última década y que han hecho las inversiones necesarias para cumplir los objetivos de 2020.

Y a la vez debemos seguir desarrollando las energías renovables que ya tenemos impulsadas, gracias a los numerosos recursos naturales con los que cuenta nuestra región como son el agua y las superficies forestales.

Por eso, y en palabras del Presidente de la Federación de Empresarios Asturianos: «No tenemos que ir más rápido que el resto de Europa, sino acompasados. Las prisas no conducen a nada salvo al abismo para nuestra región».

Y termino, en base a lo expuesto, defendiendo una transición hacia una economía saludable, sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Pero también respetuosa con los empleos, con las personas, con los territorios y, en definitiva, con el estado del bienestar.

Intervención de María Teresa Mallada en la convención del PP del pasado fin de semana en Madrid.

María Teresa Mallada es candidata del PP a la Presidencia del Principado.