El fin del pago por disponibilidad deja las térmicas en una situación crítica

La central térmica de Iberdrola, en Lada, que la compañía anunció que quiere cerrar. /  JESÚS MANUEL PARDO
La central térmica de Iberdrola, en Lada, que la compañía anunció que quiere cerrar. / JESÚS MANUEL PARDO

Las centrales de carbón, de gas y nucleares ya no cobran por estar preparadas para suministrar electricidad

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Por si no tenían pocos problemas las centrales térmicas asturianas, ahora llega uno nuevo. Y es de calado. Desde el pasado 1 de julio este tipo de instalaciones en toda España ha dejado de recibir los pagos por capacidad por disponibilidad, es decir las cuotas que cobraban solamente por estar listas para entrar en el sistema eléctrico si era necesario. Este mecanismo estaba diseñado para garantizar el suministro desde el lado de la oferta, pero es cuestionado por Bruselas, que considera que con él se pueden estar pagando subsidios ilegales a las eléctricas. Precisamente, como la idea era modifidar todo el diseño de los mercados eléctricos -también la subasta de interrumpibilidad, que actúa desde el lado de la demanda-, el anterior ministro de Energía, Álvaro Nadal, impulsó en noviembre la Orden ETU/1133/2017, que eliminaba esos pagos a partir del 30 de junio. Preveía que para ese día estuviera aprobado un nuevo modelo, pero no es así, lo que deja la economía y rentabilidad de estas instalaciones en una situación crítica.

Las centrales térmicas, tanto las de carbón como las de ciclo combinado y las nucleares, han dejado de recibir entre 5.000 y 5.500 euros por MW instalado, una cantidad nada desdeñable que les permite cubrir gran parte de sus costes fijos y ser rentables, sobre todo, en ejercicios en los que su generación no entra en el 'pool', principalmente, años con abundantes lluvias y vientos en los que se recurre más a las fuentes renovables, más baratas. De hecho, según Red Eléctrica, el porcentaje medio de funcionamiento a máxima potencia del medio centenar de ciclos combinados que hay en España fue de un 15,5% el año pasado. En el caso de los dos asturianos, los que tiene EdP en Soto de Ribera, fueron de un 15,5% y un 2,8%.

Además, para algunas instalaciones la situación es aún más complicada porque han dejado de recibir la retribución por incentivos a la inversión, aunque las dos centrales de gas de EdP siguen cobrándolos.

No obstante, este problema añadido es un argumento más para compañías como Iberdrola, que ha anunciado su intención de cerrar sus térmicas de carbón de Lada y Compostilla (Palencia). Naturgy (antigua Gas Natural Fenosa), que tiene la central de Soto de la Barca, ya ha condicionado futuras inversiones a lograr rentabilidad y que se aclare el futuro del carbón.

La dificultad adicional que tienen las térmicas es que la posición del Gobierno hacia ellas ha cambiado radicalmente. Así, mientras que Nadal defendía el mantenimiento de las centrales de carbón y nucleares, la actual ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, apuesta por su cierre y no se prevé que inicie ninguna batalla con una compañía por su intención de clausurar instalaciones.

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