La productividad de las plantas asturianas de Arcelor se sitúa un 10% por debajo del objetivo

La reunión de los máximos responsables de Comisiones Obreras en Avilés. / MARIETA
La reunión de los máximos responsables de Comisiones Obreras en Avilés. / MARIETA

Factores como los traslados entre Gijón y Avilés inciden en las cifras; los sindicatos advierten de que caerá aún más con los recortes

N. A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Los ajustes de Arcelor en Asturias ya se están dejando notar con la reducción de la producción en los hornos altos y la acería de Avilés y la parada de dos días de la línea de hojalata 2 a causa de la falta de suministro, que esta noche retomará la actividad. El precio del CO2 y de la electricidad, así como el incremento de las importaciones de productos extracomunitarios, son las razones que esgrime el grupo para decidir realizar el recorte en el Principado, Cracovia (Polonia) e Ilva (Italia) y no en otras factorías, pero también la menor productividad de las plantas asturianas, un argumento que ha empleado la empresa en multitud de ocasiones para presionar a la plantilla para incorporar automatizaciones, reclamar flexibilidad o realizar ajustes.

Arcelor tiene la meta de lograr 1.000 toneladas anuales de acero por cada trabajador y, en Asturias, esta cifra ronda las 900. Las factorías asturianas están, por tanto, a unas 100 de su objetivo, un 10% por debajo.

Las causas son múltiples, como una mayor proporción de personal ajeno a la producción, como es el de oficina y el de los centros de I+D+i, o uno de los principales problemas de las instalaciones asturianas, como son los traslados entre plantas, con los que se pierde tiempo y se incrementan los costes. Ahora el cok viaja de Avilés a Gijón para ir a los hornos altos y, después, parte del arrabio regresa a la planta inicial a través de 'torpedos', vagones que consiguen mantener su temperatura entre 1.200 y 1.300 grados, para ser transformado en la acería. Con la puesta en marcha de las baterías de cok de Gijón se evitará parte de este transporte, el combustible para los hornos altos se preparará en la misma factoría, pero el arrabio necesario en la LDIII tendrá que seguir siendo trasladado a Avilés.

Sin embargo, la justificación de la escasa productividad molesta especialmente a los representantes de los trabajadores, que advierten de que el recorte anunciado de 700.000 toneladas, un 16% sobre los 4,2 millones de toneladas del año pasado, harán que caiga aún más esa productividad y, por tanto, que Asturias se aleje del objetivo de la multinacional.

Además, Arcelor reconoce ahora otro problema para las plantas asturianas. Las nuevas baterías de Gijón no producirán suficiente cok para abastecer a los hornos altos, incluso a pleno rendimiento, y habrá que importarlo. En un principio se habló de que, a pesar de que tendrían una capacidad inferior, el cok sería de mayor calidad y se mejoraría la eficiencia por lo que no habría problema. Ahora ya se da por seguro que, si todas las instalaciones están a pleno rendimiento, habrá que importarlo y su precio se ha disparado.

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