El sector maderero urge al Principado a unificar en una ley las 72 normativas locales de montes

El sector maderero urge al Principado a unificar en una ley las 72 normativas locales de montes

La patronal destaca las posibilidades de esta actividad, que busca diversificarse hacia la construcción y la producción de biomasa

PALOMA LAMADRIDGIJÓN.

El sector forestal y de la madera quiere aprovechar sus fortalezas para crecer en una época marcada por el cambio de modelo productivo que impone la descarbonización. «Asturias es una región privilegiada con un ecosistema favorable, pero la actividad no está desarrollada al 100%», señala el presidente de la Asociación Asturiana de Empresarios Forestales, de la Madera y el Mueble (Asmadera), Pedro Suárez. Entre las mayores trabas que se encuentran estos profesionales está la maraña normativa que encaran cuando trabajan en los montes.

«La Administración debe ser consciente de que estamos sometidos a una legislación insostenible», obstáculo que explica con un claro ejemplo: «De los 78 concejos, en 72 hay actividad forestal y cada uno de ellos tiene una normativa distinta». Un procedimiento «totalmente inviable», por tanto, para aquellos que se dedican al aprovechamiento de los montes. A este problema se añaden las numerosas trabas burocráticas que encaran en su día a día. «En una región de minifundios no es asumible tener que pasar por varias ventanillas para desarrollar el trabajo», asegura Suárez.

Ante este panorama, el presidente de Asmadera urge al Principado a «promover una normativa común a los ayuntamientos» y a establecer «una ventanilla única» para realizar las gestiones burocráticas. También aboga por acelerar la renovación del Plan Forestal de Asturias, pendiente de actualización desde 2015. Una medida que ya planteó el presidente asturiano, Adrián Barbón, durante el pleno de investidura. «Debemos dar más valor al monte» y hacer que el sector forestal sea un agente económico relevante en los tiempos que vienen, pero «hay que abrir camino sin crear una burbuja que explote», advierte el portavoz de los madereros.

«Queremos trabajar, pero que nos faciliten las cosas», añade, convencido de que el sector forestal y de la madera, que da trabajo a casi 2.400 personas en Asturias, tiene un gran potencial. A pesar de que la crisis «no ha tenido piedad» con los empresarios y empleados -más del 90% de las sociedades tiene cinco o menos trabajadores-, esta actividad económica tiene una oportunidad de crecimiento mediante la transición ecológica. Por un lado, la biomasa está llamada a crecer como fuente de energía renovable en los próximos años. En la región, aún no se aprovecha «como es debido», a juicio de Suárez, por lo que convendría hacer ciertos ajustes, «como dejar claro qué tipos de madera» es preferible destinar a este fin.

Dar ejemplo

Además, los restos que se producen en los aserraderos se consideran residuos en la actualidad, «pero podrían utilizarse como biomasa». Para fomentar este uso, el líder de la patronal maderera insta a las administraciones a dar ejemplo mediante la utilización de calderas alimentadas por biomasa en edificios e instalaciones públicas. De este modo, aumentaría la concienciación social sobre la conveniencia de no desperdiciar estos restos, con los que puede producirse energía de manera limpia. No es la única vía que tiene el sector maderero de beneficiarse de la descarbonización. Las restricciones impuestas por la Unión Europea (UE) para reducir las emisiones de dióxido de carbono obligan también a construir edificios cada vez más sostenibles. De ahí que estas empresas vean una oportunidad en el 'ladrillo'. «Con la madera, las construcciones son más limpias y generan pocos residuos porque puede reutilizarse a lo largo de toda su vida útil», detalla Suárez.

Además, contribuye «a cambiar la imagen» de los inmuebles al reducir el uso de hormigón. «Estamos intentando pasar a hogares construidos íntegramente con madera y no solo de planta baja, también en altura». En otros países, explica, es una práctica habitual, pero en España es necesario «quitar ciertos prejuicios», como que la madera ofrece un aislamiento deficiente. Así, el presidente de Asmadera confía en que las limitaciones de la UE impulsen el uso de este material para construir las viviendas ya no del futuro, sino del presente.