Los sindicatos amenazan con intensificar las protestas tras el «éxito» de la huelga en Arcelor

Concentración de trabajadores, ayer, en la entrada de la factoría de Avilés de Trasona. / MARIETA
Concentración de trabajadores, ayer, en la entrada de la factoría de Avilés de Trasona. / MARIETA

La empresa mantiene «su voluntad de negociación», pero la condiciona al fin de los paros e insiste en sus malas previsiones

DANI BUSTONOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

La huelga que ayer paralizó la mayoría de plantas de Arcelor en España, incluidas las asturianas, fue la primera de las dos que han convocado los sindicatos ante el bloqueo de la negociación del acuerdo marco, pero las centrales ya amenazan con intensificar sus protestas si la multinacional no tiene en cuenta sus reivindicaciones. UGT, CC OO, USO, CSI y Aciaa llamaron ayer a los 5.500 trabajadores de las factorías de Gijón y Avilés a parar durante 24 horas y, excluyendo el medio millar de empleados que conforman los servicios mínimos, el seguimiento fue del «cien por cien», según los sindicatos, que consideran «un éxito» la convocatoria. La huelga también fue secundada de forma mayoritaria en las factorías de Echévarri, Sagunto y Sestao.

Fuentes de la compañía reconocen que solo mantuvieron la actividad las instalaciones que no se pueden parar, las relacionadas con la fase caliente -parque de minerales, baterías de cok, hornos altos y una de las acerías, en este caso la de Gijón-, en las que se concentraron los servicios mínimos. No obstante, Arcelor «lamenta que las entradas de las factorías se bloquearan y el personal que quería entrar no pudiera hacerlo». De hecho, tampoco trabajaron los empleados de auxiliares.

Los sindicatos defienden, sin embargo, la falta de incidentes y el malestar general creado en la plantilla ante la ausencia de avances en la negociación. Para el secretario general de CC OO de Asturias, José Manuel Zapico, el hecho de que «el cien por cien de la plantilla» que no se encontraba en servicios mínimos haya secundado la huelga supone «para la empresa una llamada a la reflexión». Una compañía, añadió, que «ha tenido pingües beneficios en los últimos años». En este sentido, aseguró que no es «de seriedad ni de rigor que se plantee una subida salarial del 0,4%», frente a la petición de los trabajadores del 4%. «Nos llevó meses elaborar la plataforma negociadora y nos la tiraron en minutos», censuró también el secretario general de CC OO en Arcelor, José Manuel Castro, que recuerda que, además del salarial, hay otros puntos en la mesa, como mejoras en el calendario laboral y el seguro colectivo o mantener las prejubilaciones mediante contrato relevo.

Por su parte, el máximo responsable de UGT en Asturias, Javier Fernández Lanero, aseguró que pudo comprobar de primera mano que «a las siete y media de la mañana, en la fábrica de Avilés, no entró nadie», todo ello, añadió, «a pesar de que hay establecidos unos servicios mínimos abusivos». Por ello, el secretario general de la sección sindical de UGT en la factoría de Avilés, Raúl Cueto, confía en que, tras la siguiente jornada de huelga, convocada para el sábado, «la empresa se siente a negociar de manera seria». Critica que durante la crisis la plantilla asumiera importantes recortes y, ahora, «en tiempo de bonanza», Arcelor pida más.

En la misma línea se manifestó el secretario general de la sección sindical de USO en las factorías, Segismundo Lorenzana, que espera que «sirva ese respaldo del cien por cien» y que no haya «que ir a más». «Hay que volver a la senda de la negociación», recalcó.

Desde la siderurgia, sin embargo, se insiste en las malas previsiones para el negocio en este año y se asegura que mantiene «abierta su voluntad de negociación», aunque la condiciona al cese de las protestas. «No es posible negociar si no hay una desconvocatoria. Es difícil sentarse, incluso para hablar de los servicios mínimos», señalan fuentes de Arcelor, en referencia a la petición de las centrales de acordar otros actualizados.

Por otro lado, el consejero de Empleo, Industria y Turismo, Isaac Pola, apeló a la «responsabilidad» de ambas partes para alcanzar un acuerdo «satisfactorio» que ponga fin a las movilizaciones, mientras que el presidente de Fade, Belarmino Feito, reclamó «moderación» y «negociación para volver a la normalidad».