Los subcontratados de Hunosa denuncian el despido de los cuatro mineros encerrados en el pozo Santiago

Los mineros encerrados, con casco, junto a varios de sus compañeros antes de acceder al pozo. /J. M. Pardo
Los mineros encerrados, con casco, junto a varios de sus compañeros antes de acceder al pozo. / J. M. Pardo

Les han aplicado un «despido disciplinario» por interrumpir las labores del pozo Santiago, donde permanecen

Paloma Lamadrid
PALOMA LAMADRIDGijón

Los cuatro mineros encerrados en el pozo Santiago han recibido este viernes las correspondientes cartas de despido por parte de Satra y Carbomec, las subcontratas de Hunosa para las que trabajan. Así lo ha confirmado Fabián Fernández, minero que actúa como interlocutor de los afectados y que participó en el anterior encierro protagonizado por empleados de empresas auxiliares en el yacimiento allerano, en diciembre. «Les ha llegado la notificación a sus domicilios y dice que sus despidos son irrevocables», ha explicado.

También han confirmado los despidos fuentes sindicales, aunque las empresas no se han pronunciado. Carbomec y Satra han aplicado un «despido disciplinario», tal y como consta en las cartas enviadas. En ellas, las subcontratas detallan que han interrumpido las labores del pozo Santiago y desobedecido las indicaciones de sus superiores.

Están encerrados desde la mañana de ayer, cuando estos cuatro trabajadores decidieron permanecer en el pozo Santiago para exigir la garantía de que conservarán su puesto de trabajo, de que formarán parte de los planes de futuro de la hullera pública. «Nos sentimos ignorados y desplazados en la negociación, nos excluyen totalmente y no despejan ninguna duda en cuanto a la hoja de ruta a seguir en los próximos meses», señala el colectivo de subcontratados de Hunosa, que engloba a más de 250 trabajadores de la región.

Los implicados en este nuevo encierro son Jesús Barreira, Daniel Suárez, David Moreira y Jonathan González. Dos de ellos trabajan para la empresa Satra y los otros dos para Carbomec. El encierro comenzó en la mañana de ayer y su intención es no salir «hasta que les garanticen que tendremos empleo. Es lo que nos prometieron», según indica Fabián Fernández. «Lo que nos dijeron entonces está ahora en el aire. Viendo cómo estamos desmontando ya toda la maquinaria, en cinco o seis meses estaremos en casa», lamenta.

A lo largo de la tarde, según explica el círculo cercano de los encerrados, se vivieron momentos de tensión con la dirección de Hunosa a causa de la entrega de víveres y mantas para los encerrados. «En principio se negaron, como si fueran perros. Tuvimos que hablar con el capataz e intentar que el alcalde (en referencia al regidor de Aller, David Moreno Bobela) mediara. Al final pudimos bajarles algo de comida y ropa de abrigo», relata Fernández.

Los cuatro mineros encerrados pasaron la noche a unos 800 metros de profundidad, en la planta 11. De cara a los próximos días, los compañeros de los encerrados tratarán de «darles el máximo apoyo posible» para que resistan y prolonguen lo máximo posible el encierro. El de diciembre fue dinamitado, según explicaron en su momento los encerrados, por las «amenazas y presiones» recibidas por parte de Hunosa. «No es exagerado si digo que estamos casi peor que con Franco. No hay ni un buen gesto por parte de la dirección. Todo son amenazas y ya es triste de que nos hayamos acostumbrado», concluye Fernández.

Reunión con los sindicatos

A corto plazo, los trabajadores de las subcontratas reclaman una reunión con los dos principales sindicatos. Algo que, según denuncian, no han podido conseguir «en los dos últimos meses». Los trabajadores, asimismo, piden que la comarca minera les brinde el mayor apoyo posible durante el encierro. Tiene previsto convocar concentraciones de apoyo a los mineros a lo largo de los próximos días.