Telecable, mucho más que una empresa

Telecable, mucho más que una empresa

Una treintena de subcontratas y alrededor de 750 empleos dependen de la operadora | La firma de origen asturiano se encuentra en pleno proceso de reorganización tras el cambio en la cúpula del grupo Euskaltel

NOELIA A. ERAUSQUINGIJÓN.

Hace prácticamente dos años Euskaltel completaba la compra de Telecable. Entonces, el presidente del grupo vasco, Alberto García Erauzkin, se comprometía ante el que era jefe del Ejecutivo del Principado, Javier Fernández, a mantener el empleo y la inversión en la operadora asturiana. Dos ejercicios después la plantilla se ha reducido más de un 30%, de 182 trabajadores a 127, tras varios despidos y la externalización de 24 empleados este mismo mes. Además, el 30 de junio Telecable era absorbida por la gallega R. La plantilla acusa a la nueva dirección de querer desmantelar el grupo y de haber «deslocalizado» la compañía con el silencio cómplice de las instituciones, mientras que la dirección vasca se defiende y señala que los cambios eran necesarios para mantener la competitividad y el servicio en un sector cada vez más complejo y copado por multinacionales.

No han sido dos ejercicios tranquilos. El fondo británico Zegona, propietario de Telecable de 2015 a 2017, entró en el accionariado de Euskaltel al vender la asturiana al grupo vizcaíno -la operación ascendía a 686 millones, incluidos 245 de deuda y quedarse con el 15% del vasco-, pero desde el inicio criticó la estrategia empresarial de su dirección. Finalmente, acabó tomando el control de Euskaltel en abril e impuso su propia cúpula. Esta operación derivó en una tormenta política, en la que diversos sectores acusaron al Gobierno de Iñigo Urkullu de no haber defendido suficientemente la mayoría vasca en la empresa. Mientras, el fondo británico elegía como su hombre fuerte y consejero delegado a José Miguel García, antiguo máximo responsable de Jazztel.

Desde su llegada se han producido las decisiones más drásticas, que empezaron por el despido de veinte directivos de Euskaltel y continuaron con una «reorganización» que incluyó otros 25 ceses en las tres compañías del grupo. En Asturias se prescidió de nueve trabajadores de distintos niveles de responsabilidad, entre ellos los máximos ejecutivos que quedaban en Telecable, entre ellos su director, José Antonio Vázquez.

Además, se externalizaron otros 24 empleos, que pasaron a la china ZTE, que será una subcontrata más del grupo. Despachos, salas de reuniones y amplias zonas de escritorios se han quedado vacías.

En estas semanas Telecable, que fue un agente clave en el desarrollo de la sociedad de la información en la región, también ha sufrido bajas voluntarias, empleados con perfiles muy demandados por otras tecnológicas se han bajado del barco. La plantilla, toda indefinida, cuenta con un alto nivel formativo -más de la mitad son universitarios- y una gran experiencia en el sector. Con una media de edad de 45 años, el 56% son técnicos, el 11% trabaja en administración, el 25% en el departamento comercial y el resto en marketing.

«La idea del desmantelamiento de Telecable es una auténtica locura» aseguró el pasado jueves en una entrevista en este periódico el consejero delegado de Euskaltel, que insistió también en que «la reorganización del grupo está completa» y que trabajará «personalmente en Asturias para que todos los equipos se integren y nadie quede rezagado».

Los trabajadores, sin embargo, cargan contra la nueva dirección, a la que acusan de la pérdida de asturianía de una empresa emblemática en la región y que en su origen fue impulsada por compañías que tenían capital público, como Cajastur e Hidrocantábrico. Valoran, sin embargo, la labor del anterior consejero delegado, Alejandro Martínez Peón, «que pasó por tres procesos de venta, sin destrucción de empleo y, en cada uno, revalorizándose Telecable», destaca la presidenta del comité, Alba Espina.

Pero Telecable es mucho más que sus 127 trabajadores, es una compañía tractora que da actividad a muchas otras sociedades. En total, de la operadora asturiana dependen alrededor de 750 empleos directos. Tiene contratos con una treintena de subcontratas, con más de 600 trabajadores en total. Entre ellos están los 90 de Zener, que presta servicios técnicos a Telecable desde su creación, y cuyo contrato expira el 31 de diciembre. Estos operarios piden su subrogación ante el temor de que la nueva dirección saque un nuevo concurso con un pliego de condiciones con precios a la baja y que Zener, cuya plantilla está adscrita al convenio del metal, más favorable que otros, no logre renovar a pesar de su solvencia técnica en estas más de dos décadas. Sus empleados han empezado a movilizarse junto a los de Telecable.

En una situación similar a la de Zener está la plantilla de Moncisa, dedicada a instalación y mantenimiento, con otro medio centenar de trabajadores y cuyo contrato termina en la misma fecha, aunque al carecer de comité de empresa su plantilla está siendo menos visible en las movilizaciones.

No obstante, la subcontrata con más empleados de Telecable es la castellanoleonesa Madison, que con 180 empleados opera el centro de atención telefónica de Telecable que se ubica en El Entrego. 'R y Euskaltel cuentan con sus propios 'call center' en Galicia y País Vasco, con teleoperadores bilingües que también podrían dar servicio al Principado, mientras que los asturianos no podrían contestar las llamadas en euskera o gallego de las otras dos comunidades. Hay cierto sentimiento de ser «más fácilmente prescindibles».

Pero hay más subcontratas con importante presencia en Telecable. Eulen, que ofrece soporte administrativo, técnico, comercial y de fidelización, cuenta con alrededor de cien trabajadores dedicados a la operadora asturiana, y otro centenar están en distribución, repartidos entre la red comercial y empresas con una decena de tiendas cada una como Naviser, Bencex, Xentia o Sytel.

La lista de firmas que trabajan con Telecable es mucho más numerosa e incluye a otras compañías que colaboran en mayor o menor medida como Construcciones Gonsan, Lacera, Eteria, Seresco, Cantábrico Marketing 2013, Clarcat Cantábrico, Distecable, Intermark, Servicios Postales y Telefónicos, Dúo Comunicación y Proyectos, Sotiello XXI, Rafael Villa Campal, Avant 121 o Polar Ingeniería y Montajes. El poder sobre sus contratos está ahora en la sede de Derio, en Vizcaya, el cuartel general de Euskaltel.