Los trabajadores acusan a Alcoa de actuar de mala fe con las recolocaciones

Aseguran que de las cien plazas previstas en San Ciprián, apenas quedarán libres 37 para reubicar a la plantilla de las plantas de Avilés y La Coruña

L. CASTRO GIJÓN.

Están convencidos de que Alcoa no está actuando de buena fe desde que anunció los cierres de Avilés y La Coruña y esta semana se reafirman en su pensamiento al comprobar que las recolocaciones previstas en San Ciprián se han convertido en un nuevo jarro de agua fría. Los representantes de los trabajadores tienen «serias dudas» de que la aluminera haya planteado el proceso «de una forma limpia y transparente y haya hecho lo suficiente» para fomentar la aparición de vacantes en la planta lucense.

«O Alcoa fomentó que no haya más o no ofrecieron las condiciones que prometían», concluye José Manuel Gómez de la Uz, presidente del comité de empresa de Avilés (CC OO). Las recolocaciones en San Ciprián por medio de bajas incentivadas para los trabajadores mayores de 53 años eran una de las medidas incluidas en el plan social de Alcoa para minimizar el impacto de los cierres de Avilés y La Coruña. Confiaban en reubicar a un centenar de empleados de las plantas que quieren cerrar en la factoría lucense, pero finalmente, solo quedarán libres 37 puestos, según apunta el comité de empresa avilesino.

Fuentes de la multinacional aluminera aseguran que «se está cumpliendo con lo acordado», pero los representantes de los trabajadores no cmulgan con esta premisa. «Son unos trileros. Nos vendieron un plan social buenísimo y mintieron. Si no se venden las plantas estaremos en una situación muy difícil, porque igual no dejan en pie tampoco ni la torre de pasta de La Coruña ni el horno de reciclado de Avilés», alerta Gómez de la Uz, quien insiste en que «no nos podemos fiar de ellos».

El presidente del comité avilesino le pide al Gobierno que vele por el futuro de los casi 700 trabajadores de las dos plantas y vigile el cumplimiento del acuerdo y la futura negociación de venta de las factorías. «Hay que presionar al Gobierno y forzar al Ministerio de Industria a tomar medidas en esto. Alcoa no tiene el más mínimo interés por sus trabajadores, es lo úncio que tenemos claro ahora», lamentó Daniel Cuartas, vicepresidente del comité de Avilés (UGT).

«Ya no nos extraña nada de ellos. A la plantilla le sienta fatal porque es un paso más en su contra», remarca Alberto Grijalbo, secretario del comité (USO).

Es necesario, inciden los representantes sindicales de los trabajadores, que el Gobierno tome medidas en esto para evitar que el impacto de los cierres de Avilés y La Coruña sea mayor de lo previsto en el acuerdo.