Fallece Luis Alvargonzález, empresario de la construcción «con don de gentes»

Fallece Luis Alvargonzález, empresario de la construcción «con don de entes»

El funeral será este martes, a las 13 horas, en la iglesia de San Pedro

SUSANA BAQUEDANO

«Tenía don de gentes, era cariñoso y generoso con todo el mundo». Familiares y amigos de Luis Alvargonzález Romañá, recordaron este lunes la figura del empresario gijonés fallecido la noche del domingo. Llevaba un año enfermo pero hasta entonces había seguido «al pie del cañón» en la compañía que presidía, tomando decisiones junto a sus hijos Luis Fernando y Antonio, que son quienes hoy llevan las riendas de Alvargonzález Contratas, una de las firmas líder en el sector de la obra pública en Asturias.

Su madre era cubana y su padre, también de nombre Luis, un prestigioso traumatólogo gijonés de pensamiento liberal que, tras la guerra civil, se vio obligado a exiliarse junto a su familia a La Habana. Aparte de por su trabajo como médico, Luis Alvargonzález y su hermano Fernando, eran muy conocidos en la villa de Jovellanos por ser grandes nadadores. Su victoria en las travesías a nado de El Musel (en los años 1920 a 1922) y en numerosas pruebas nacionales hicieron que hoy, la piscina municipal de El Llano 'Luis Alvargonzález' lleve su nombre en recuerdo a su memoria.

Ni Luis Alvargonzález (padre) ni su mujer regresaron a Asturias. Tampoco lo hizo Mayelin, la hermana del empresario ahora fallecido, que echó raíces en Cuba donde llegó a ocupar puestos de responsabilidad política.

Sí volvió a su ciudad natal el que sería con el paso del tiempo un gran empresario. Lo hizo a la edad de 24 años y para incorporarse a Alvargonzález Contratas, la compañía, fundada en 1925, por tres de los cinco hermanos de su padre: Antonio, Fernando y Manuel (más conocido por el apodo de Ñolé).

La vocación empresarial de Luis se forjó gracias a sus tíos, que le llevaban a visitar las obras y le transmitieron su pasión por este mundo. Comenzó desde abajo, como comienzan los grandes empresarios hechos a sí mismos.

En diciembre de 1963 se casó con Estela Martínez, una leonesa con la que compartió toda su vida y con la que tuvo tres hijos: Luis Fernando, Antonio y Mayelú, y tres nietos. «Era un hombre familiar, entrañable, que sabía escuchar», recuerdan ahora sus herederos. Y ese carácter lo transmitía también a la empresa, que llegó a emplear a 200 trabajadores. Hoy cuenta con un centenar de empleados con los que Luis Alvargonzález tuvo «un trato exquisito». «Era un empresario de la vieja escuela. Se preocupaba de todo y por todos». Esa «vocación empresarial» le llevó a sortear las dificultades, sobre todo con la crisis que tan duramente golpeó a todo el sector de la construcción a raíz del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, y a seguir invirtiendo, también en otras firmas de la construcción. Hoy, su legado está en buenas manos. Sus hijos siguen su estela.

El funeral por Luis Alvargonzález Romañá se celebrará este martes, a las 13 horas, en la iglesia de San Pedro.

 

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