Fernández alerta del interés económico que esconde la transición energética

Javier Fernández./ FOTOS: JORGE PETEIRO
Javier Fernández. / FOTOS: JORGE PETEIRO

Carlos Casanueva recibe el premio Álvarez Margaride a su trayectoria «ejemplar» de tesón empresarial y asturianía

NOELIA A. ERAUSQUINGIJÓN.

El presidente del Principado, Javier Fernández, que el lunes pasará a estar en funciones, aseguró que iba a medir sus palabras más de lo que hace habitualmente, pero ofreció anoche un discurso cargado de intenciones durante el acto de entrega del premio Álvarez Margaride al mexicano de origen asturiano Carlos Casanueva, presidente vitalicio del grupo Interprotección.

Ante un público en el que abundaban los empresarios, aunque también había representantes del mundo político y social de la región, Fernández recordó tres de sus inquietudes que reconoce habituales, como la transición energética, la financiación autonómica o el declive demográfico, pero fue más allá para alertar de que, lo que antes eran amenazas, ahora son peligros a punto de explotar. «Espero que seamos capaces de evitar la detonación», señaló. Y una vez hecha la advertencia, dio lo que él mismo calificó de un «enfoque diferente», en el que quiso llamar la atención de cuáles son los intereses empresariales que esconde la descarbonización y acusó a un «complejo ecológico-industrial» de dar un salto al verde «no por el enfriamiento del planeta, sino por el calentamiento de sus cuentas de resultados».

Xavier Casanueva, Íñigo Abarca (AZSA), Javier Vega de Seoane (DKV), el presidente del Principado, Javier Fernández; Carlos Casanueva, con el premio; Josep Oliú (Sabadell); la alcaldesa de Gijón, Ana González, Darío Vicario (Thyssen) y Pablo Junceda (SabadellHerrero).
Xavier Casanueva, Íñigo Abarca (AZSA), Javier Vega de Seoane (DKV), el presidente del Principado, Javier Fernández; Carlos Casanueva, con el premio; Josep Oliú (Sabadell); la alcaldesa de Gijón, Ana González, Darío Vicario (Thyssen) y Pablo Junceda (SabadellHerrero). / FOTOS JORGE PETEIRO

Tras el recado a las energéticas, pidió reflexionar sobre las derivadas geoestratégicas que hacen que la UE lidere en solitario el proceso de transición energética y destacó el encarecimiento de los derechos de emisión, que provoca «un triple dumping: social, fiscal y ambiental», que impacta de forma directa en el sector siderúrgico, que ve también cómo este club de aún 28 Estados prevé elevar el contingente de importaciones.

Y como tercer apunte, habló de intereses electorales y consideró «lógico» que un partido socialdemócrata, en referencia al propio PSOE, «aspire a aglutinar la inquietud ecológica para evitar que la identidad verde se convierta en una poderosa competidora en el mercado electoral».

Pero Fernández, sobre todo, insistió en su discurso en pedir jerarquizar las prioridades y no caer «en el infantilismo» entre «defensores del futuro y guardianes del pasado». Así, reclamó que se evite la «apología del pesimismo» y se ponga el foco en esos tres problemas fundamentales, con críticas a quienes consideran que la carga fiscal asturiana o las comunicaciones frenan el desarrollo de la comunidad. «No creo que el problema radique en los niveles de imposición patrimonial de nuestra comunidad, aunque se me antoja tan urgente como necesaria cierta armonización tributaria», zanjó, para reclamar «grandes pactos, acuerdos políticos y sociales amplios, alianzas con otras comunidades y la comprensión y apoyo del Gobierno central» para afrontar esos retos fundamentales: la descarbonización, el reto demográfico y el modelo de financiación.

En su discurso también alabó la figura del premiado, sus 50 años de experiencia en el mundo de los seguros, su filantropía y una «biografía reveladora». «Cuando pensemos en las dificultades que encara nuestra tierra, recordemos que también contamos con personas como él», manifestó.

Este fue uno de los últimos discursos de Fernández como presidente y fue también de los primeros de Ana González como alcaldesa de Gijón, que consideró la trayectoria del empresario mexicano, un ejemplo «vital» para Asturias.

Esa ejemplaridad fue citada por todos aquellos que intervinieron durante el acto de entrega del galardón, organizado en recuerdo del que fuera durante un cuarto de siglo presidente de ThyssenKrupp en España, Portugal y Latinoamérica, José Luis Álvarez Margaride, fallecido hace nueve años, los mismos que ediciones lleva este galardón, impulsado por la asociación Asturias Patria Querida y SabadellHerrero, con el patrocinio de DKV Seguros, ThyssenKrupp y Asturiana de Zinc.

Uno de los artífices de este galardón, Javier Vega de Seoane, presidente de DKV, que se despidió de Fernández con un «te vamos a echar de menos», destacó la figura de Casanueva, un mexicano que no olvida sus orígenes asturianos. Su perfil empresarial y altruista, fue otro de los grandes asuntos que se pusieron de relevancia durante la noche, ya que además de ser presidente vitalicio de Interprotección, fue patrocinador del Real Oviedo, es patrono de las fundaciones Archivo de Indianos y Princesa de Asturias y ha impulsado el premio Ana Casanueva, que reconoce la labor de ONG asturianas.

Por su parte, el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliú, que también intervino durante el acto, recordó cómo su familia estuvo exiliada en México y el esfuerzo que realizan trabajadores y empresarios para crear riqueza.

Sin embargo, entre los momentos más emotivos, estuvo la intervención de Francisco Xavier Casanuevas, hijo del galardonado, que glosó la figura de su progenitor, al que consideró un «padre, líder y ejemplo, una persona inigualable» y también «un asturiano por los cuatro costados», con una vida marcada «por la Cruz de la Victoria».

Orgullo asturiano

Ese 100% de sangre asturiana, que le llega a Carlos Casanueva a través de sus cuatro abuelos, que cruzaron el charco a finales del XIX, es motivo de orgullo para este empresario, que fundó en 1978 Interprotección, al que considera su «sexto hijo», que sufrió grandes crisis, incluso hasta situarse al borde de la quiebra, y que supo reponerse y reconstruir una entidad con casi 700 trabajadores y que cuenta con miles de personas aseguradas en un país en el que este sector aún tiene un gran recorrido.

Enamorado de Asturias y del «carácter indomable» de sus gentes, durante su intervención, arropado por parte de su familia, Carlos Casanueva se reconoció «orgullosamente mexicano y asturiano, pues Asturias me dio la sangre y México me dio la vida». «Difícilmente se pueden conjuntar orígenes más afortunados», subrayó después, pero además, también llamó a cambiar las cosas, a dejar de ver el Principado como un lugar de vacaciones. «Los empresarios asturianos y de origen astur debemos poner lo mejor de nosotros para impulsar los negocios corporativos, industriales, comerciales y de turismo para darla a conocer al mundo», animó ante empresarios como el asturmexicano Antonio Suárez, Sabino García Vallina, Jacobo Cosmen, Juan Alvargonzález o el presidente de la patronal regional, Belarmino Feito, entre muchos otros. También acudió a esta cita Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, institución equivalente en el país azteca a la CEOE.

«Por lo que a mí respecta, estoy dispuesto a poner lo mejor de mí mismo para construir ese ideal», señaló, y se comprometió a que sus mejores esfuerzos se dirijan a mejorar las condiciones de México y «de la madre Asturias que se acordó de mí».