El Gobierno asume que la ralentización es mayor de lo que se esperaba

Calviño no descarta revisar a la baja su cálculo del PIB porque España «no está aislada» del resto del mundo, aunque pide huir del derrotismo

J. M. CAMAREROMADRID.

La economía se está desacelerando a medida que transcurren los meses a un ritmo mayor del que todos los analistas e instituciones preveían a principios de año. Incluido ya el propio Gobierno, que debe enviar sus perspectivas macroeconómicas a Bruselas antes del 15 de octubre, y donde -admite- no podrá obviar la realidad: el ritmo de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) «no podrá aislarse si se alarga esta etapa de enfriamiento de la economía europea y otras partes del mundo». Así lo reconoció ayer la ministra de Economía, Nadia Calviño, quien dio un paso público más en la interiorización de la realidad al anticipar que «si hay que revisar» la estimación del PIB a la baja «se hará». «Actuaremos con enorme prudencia», apuntó.

El Ejecutivo mantenía en sus últimas previsiones -actualizadas en el mes de abril- que España cerraría este año con un crecimiento interanual del 2,2%, tras rebajarlo desde el 2,5% anterior. En las últimas semanas varios organismos han reducido el ritmo al que el PIB mejorará en 2019: el retroceso más importante es el calculado por el Banco de España, que ha recortado cuatro décimas su expectativa, del 2,4% al 2%. En otros organismos también han hecho lo propio, como en Funcas, que estima un alza del 2,2%, o BBVA Research, del 2,3%.

Pero puede que estas últimas estimaciones de estos centros de estudios se hayan quedado desactualizadas por la vorágine de acontecimientos que acechan a la economía mundial y que también tienen su impacto en España, como ayer reconocía Calviño tras el Consejo de Ministros. Los cálculos que debe elaborar para enviar el cuadro macro a mediados de mes dependerán «mucho», según apuntó Calviño, de variables como el 'Brexit' sobre el que hay «una enorme incertidumbre»; la guerra comercial cada vez más profunda; o la ralentización que ya vienen arrastrando otras potencias como Alemania. «El comportamiento de este Gobierno es de enorme prudencia», ha indicado al admitir que «hay una fase de recuperación menos intensa que en ciclos anteriores, pero más estable y equilibrada». Para esa actualización, también tendrá en cuenta la revisión de los datos de contabilidad nacional del INE de los últimos 23 años, cuya metodología también ha cambiado tras constatar que España creció al 2,4% y no al 2,6% en 2018.