Industria exige a la Unión Europa la puesta en marcha inmediata del arancel ambiental

Reyes Maroto./
Reyes Maroto.

Reyes Maroto defendió en Bruselas la necesidad de que la nueva Comisión impulse la política industrial con un «refuerzo de la financiación»

ÓSCAR PANDIELLOGIJÓN.

La desventaja competitiva de la industria europea respecto a otros mercados con menos restricciones medioambientales ya se está dejando notar desde hace meses en las cuentas de numerosas compañías. Esto se traduce en despidos, cierres de plantas y un encarecimiento general de los productos salidos de territorio comunitario que redundan en un paulatino retroceso del tejido industrial. Dentro de las conversaciones que han mantenido los socios europeos en esta materia, una de las medidas que más ha salido a la palestra en las últimas fechas es la del arancel ambiental, un impuesto que grava los productos importados de otros mercados en los que contaminar sale más barato que en Europa.

España, en este sentido, se ha convertido en uno de los grandes valedores de este arancel. Y durante la jornada de ayer volvió a dejarlo patente. Durante su visita a la sesión sobre Mercado Interior e Industria del Consejo de Competitividad de la UE, la ministra de Industria, Reyes Maroto, reclamó la puesta en marcha de este «impuesto medioambiental en frontera» que compense cuanto antes el coste adicional que supone para la industria europea -ya sea con el pago de derechos de emisión o por la inversión en mejoras de las plantas- seguir la normativa comunitaria. En Asturias, este arancel ha sido reclamado por los agentes empresariales y por el propio Gobierno del Principado.

«Necesitamos seguir impulsando la descarbonización, pero hemos de garantizar una transición que permita adecuar a nuestras empresas y evitar adoptar medidas que generen desventajas competitivas frente a operadores de terceros países», afirmó Maroto en el citado debate sobre el modelo industrial. Para garantizar esta «competencia real», la titular del ministerio abogó por este impuesto en la frontera, pero también por otras medidas como tasas medioambientales o la imposición de cuotas a la importación de productos siderúrgicos de terceros países, algo que ya se practicó con el acero en los últimos meses.

La crítica situación de la industria, por tanto, hace necesario que este tipo de medidas se gestione cuanto antes. Así lo explicitó la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, quien ya había solicitado a sus homólogos comunitarios explorar «con urgencia» esta medida, así como aprobar tasas de tipo medioambiental como el impuesto a los gases fluorados que ya existe en España.

En el debate, centrado en el crecimiento sostenible de la economía europea en estos momentos de incertidumbre, Maroto defendió también que la legislación comunitaria en materia de competencia «debe ganar flexibilidad» para adaptarse a la nueva realidad económica sin establecer requisitos «excesivos» para las empresas europeas y «colaborar» también a incrementar su productividad. En los últimos años, según explicó, esta normas han encontrado dificultades para dar respuesta a los desafíos que suponen la descarbonización, la digitalización y globalización de la economía, materias especialmente sensibles para el Principado.

Maroto defendió, asimismo, que la nueva Comisión Europea debe «reforzar la política industrial» ya que la transición hacia una economía baja en carbono requiere «un refuerzo de la financiación» para acompañar a la industria manufacturera en su adaptación, según detalló. Las medidas mencionadas por la ministra española llevan meses sobrevolando el debate comunitario sobre cómo hacer frente a la competencia industrial de terceros países y, en concreto, de China, cuyas empresas plantan cara a las europeas en el mercado global impulsadas con subsidios públicos.

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