Mayoral se posiciona en Asturias

El empresario Rafael Domínguez de Gor, en la sede de Mayoral, en Málaga. / SUR
El empresario Rafael Domínguez de Gor, en la sede de Mayoral, en Málaga. / SUR

Podría entrar en el sector financiero de la región si se confirma la fusión de Liberbank con Unicaja, de la que tiene el 5% La matriz del grupo textil es accionista de referencia en Duro Felguera y GAM

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Indumentaria Pueri (ropa para niños, en latín) no era un nombre demasiado conocido hasta hace un año en Asturias. Su enseña de moda sí, Mayoral, la firma de prendas infantiles andaluza con presencia en un centenar de países y más de 75 años de historia. Sin embargo, detrás de su matriz se esconde un emporio de negocios que va mucho más allá del textil y que, el pasado ejercicio, entró en dos de las empresas cotizadas asturianas más conocidas, aunque ambas en horas bajas, Duro Felguera y General de Alquiler de Maquinaria (GAM). Ahora también podría acceder al sector financiero de la región, si se confirma la fusión entre Liberbank y Unicaja, ya que se ha hecho con un 5% del capital de la entidad malagueña y ya es, tras su fundación bancaria, su máximo accionista.

Los propietarios de Mayoral han sabido capear la crisis con mucho éxito, no solo gracias a la internacionalización de su marca, que encontró en el extranjero la clientela que no había en España en los peores momentos de la recesión -el 75% de sus ventas son fuera-, sino gracias también a una cartera diversificada de negocios que van del textil al industrial, pasando por el bodeguero o la telefonía.

Así, en los últimos años han tomado posiciones en empresas como Adolfo Domínguez, en la que entraron en 2014 y ya cuentan con una participación que supera el 8,5%, pero también en compañías como Barón de Ley, CAF, MásMóvil, Laboratorios Rovi o Azkoyen.

Detrás de Indumentaria Pueri, que no es otra cosa que la matriz del Grupo Mayoral, se encuentra Rafael Domínguez de Gor -la 51ª fortuna de España, según Forbes, justo por detrás del asturiano Víctor Madera-, que logró reconvertir la fábrica de calcetines y medias malagueña que heredó de su padre en un emporio que logra unas ventas de 360 millones de euros anuales y que se ha convertido en uno de los principales actores en Europa en el sector de la moda infantil, compuesto por más de una decena de sociedades dedicadas al diseño, la fabricación, comercialización y distribución de ropa. Entre sus cifras destacan sus 10.000 puntos de venta, 19 filiales fuera de España, 1.500 empleados y una red comercial que llega a un centenar de países.

Amante de la discreción, este aficionado al tenis ya octogenario continúa al frente de la compañía, aunque sus hijos han tomado posiciones para sucederle con importantes responsabilidades en el grupo. De hecho, este mes de marzo Domínguez de Gor anunció que ya no ofrecerá más conferencias porque «ha llegado la hora de que me vaya retirando lentamente».

Este otro Amancio Ortega decidió hace unos años trasladar a la Bolsa parte del excedente de caja que lograba con Mayoral y se ha convertido en una de las carteras más sólidas del mercado continuo con inversiones que superan los 400 millones de euros. Solo en 2017 se revalorizó un 75%, en gran parte por el impulso que supuso su 10% en MásMóvil, que prácticamente se cuadriplicó. Además, también ha tomado participaciones en compañías irlandesas, portuguesas o italianas. Entre sus estrategias: renunciar a la financiación bancaria, ofrecer modestos dividendos -en 2016 solo repartió 5 millones de los 58,2 de ganancias- y reinvertir prácticamente todo lo que gana. Estas máximas hicieron merecedor al Grupo Mayoral del Premio a la Excelencia Industrial del IESE en 2015.

Entre sus últimas inversiones, ha comprado la antigua sede de la empresa Intelhorce (rebautizada como Hitemasa en los años 90), una histórica compañía textil de Málaga que llevaba cerrada 15 años. Allí instalará su cuartel general Mayoral, en un imponente y renovado edificio -se prevé su inauguración en junio- con una inversión de 70 millones de euros, sin contar los 18 que ya empleó en adquirir los 155.000 metros cuadrados de los suelos. Precisamente, Domínguez de Gor había trabajado en esta empresa hace más de medio siglo, antes de abandonarla para tomar las riendas de la sociedad familiar.

Ingeniero por la Politécnica de Barcelona, comenzó a trabajar en el sector textil en Tarrasa, continuó en Intelhorce y tras el fracaso de un proyecto de ampliación, decidió seguir en la compañía de su padre. Una vez que asumió la dirección de la firma de calcetines y medias que heredó de su familia en los años sesenta, se fue a Alemania con un muestrario. Era el inicio de una internacionalización que se disparó a partir de los 90 y que hizo a esta firma sortear la crisis en la última década y convertirse en todo un gigante.

Llegada a Asturias

El vehículo inversor de la familia Domínguez de Gor entró en Duro Felguera en plena crisis con la ampliación de capital de 125,7 millones que necesitó el pasado año. Entonces, se hizo con un paquete que suponía el 9,5% de la centenaria compañía de ingeniería y bienes de equipo asturiana. Se unía así a históricos accionistas de la empresa, como la familia Urquijo, a través de su sicav La Muza Inversiones, o Sabino García Vallina, presidente de TSK, pero también a otros como la sicav luxemburguesa Global Income o el fondo soberano noruego Norges Bank, con alrededor de un 3%, un porcentaje similar al que mantiene en todos los bancos españoles que cotizan en Bolsa, incluido Liberbank -en Unicaja afloró su participación hace unas semanas-.

Además, Indumentaria Pueri también entró en el accionariado de otra empresa asturiana en apuros, General de Alquiler de Maquinaria (GAM), en la que cuenta con un 5,2%, a la espera de ver si esta participación se diluye con la ampliación de capital prevista por el presidente de Gestamp, Francisco J. Riberas, que anunció una operación para hacerse con el control de la compañía que se articula en varios movimientos, entre ellos una opa y esa ampliación.

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