El Principado reclama a la UE medidas urgentes para atajar la crisis del acero

Un instante del Consejo de Gobierno de ayer, en la sede de Presidencia, en Oviedo. / MARIO ROJAS
Un instante del Consejo de Gobierno de ayer, en la sede de Presidencia, en Oviedo. / MARIO ROJAS

Sindicatos, eléctricas y Energía tratarán de llegar a un acuerdo para paliar las consecuencias de los cierres de las centrales térmicas y nucleares

LAURA CASTRO OVIEDO.

Hay que actuar y hacerlo ya. Es la conclusión a la que llegan las industrias asturianas, los sindicatos y el Principado. La hoja de ruta apunta a dos frentes: uno mira hacia la Unión Europea, a la que reclaman mayor proteccionismo, y otro hacia el Gobierno central, al que instan a rebajar el coste de la factura eléctrica. Dos deberes pendientes desde hace varios años para garantizar la competitividad de la industria y cuyos continuos retrasos pasan ahora factura a Asturias, primero con el cierre de Alcoa, que aún sigue sobre la mesa, y después con los recortes de producción de Arcelor.

«La Unión Europea tiene que reaccionar y apoyar a nuestra siderurgia», reclamó ayer el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, al término del Consejo de Gobierno. Y para ello, la primera medida debe ser, apuntó, imponer un arancel medioambiental que le permita a Arcelor ganar competitividad frente a terceros países, como Turquía, donde se produce acero sin costes relacionados con la contaminación, a diferencia de en la siderurgia europea.

A la vez, explicó Martínez, el Gobierno central debe abaratar el coste de la factura eléctrica e incrementar las partidas para la compensación de costes indirectos de CO2. «Nos consta que están trabajando en ello y confiamos en que desarrollen todos estos compromisos en las próximas semanas», zanjó. No obstante, en la situación de Arcelor también hay «otros condicionantes», como la caída de pedidos del sector del automóvil -a raíz de la transición energética- y el encarecimiento de las materias primas. Asimismo, indicó, «hay que recordarle a la empresa los compromisos de inversión que tiene en Asturias y que se sitúan en unos 300 millones».

Esta es precisamente una de las cuestiones que llevan a los sindicatos a dudar de la finalidad que tiene el recorte de producción de 700.000 toneladas que Arcelor llevará a cabo en Asturias. «No entendemos por qué lo hace ahora. Las instalaciones asturianas son rentables. Es más, es la propia empresa la que entra en más pérdidas por no cargarlas de trabajo después de las inversiones que tiene comprometidas», explicó Damián Manzano, secretario general de Industria de CC OO. Recordó que llevan años reclamando medidas a Europa y al Gobierno español para incrementar la competitividad de la industria y considera que es justo lo que trata de hacer ahora Arcelor con su postura de recortes. «Está presionando para que haya una política clara en esta materia», explicó.

«Está haciendo un papel amenazando a los trabajadores y lanzando mensajes. Ahora bien, su posición es irresponsable», insistió Manzano. En términos similares se expresó Jenaro Martínez, secretario general de UGT-FICA, quien remarcó que «una situación de crisis coyuntural no puede convertirse en algo estructural de cara a la negociación colectiva del VII Acuerdo Marco». Además, señaló que el Gobierno tiene como prioridad aprobar el estatuto para las electrointensivas «en los primeros consejos de ministros».

Por un consenso tripartito

UGT-FICA y CC OO de Industria se reunieron ayer con el secretario de Estado de Energía, Raül Blanco, para buscar un acuerdo en el que participen también las eléctricas con el objetivo de paliar las consecuencias de los cierres de centrales térmicas y nucleares hasta el año 2050. Se trata de alcanzar un consenso que garantice el empleo y la implantación de otros proyectos industriales que aseguran una transición energética justa.

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