El Gobierno se compromete con Lakshmi Mittal a apoyar a la industria electrointensiva

Sánchez se compromete con Lakshmi Mittal a apoyar a la industria electrointensiva
De izquierda a derecha, la ministra Nadia Calviño, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los directivos de Arcelor Lakshmi Mittal y su hijo Aditya Mittal, durante la reunión que mantuvieron en Davos. / BORJA PUIG DE LA BELLACASA

El presidente del Gobierno se reunió con el de Arcelor en Davos, tras elegir a la multinacional como una de las de «mayor interés»

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Pedro Sánchez defendió ayer en el foro económico de Davos la «sostenibilidad» de las cuentas públicas, pero más allá del discurso que ofreció ante numerosos dirigentes mundiales y reconocidos empresarios internacionales, aprovechó su presencia en la localidad suiza para reunirse con los responsables de varias multinacionales, entre ellos, el presidente de ArcelorMittal, Lakshmi Mittal, y su hijo Aditya, presidente también y director general del grupo en Europa. En el encuentro, el jefe del Ejecutivo español insistió en el compromiso del Gobierno en desarrollar el estatuto de la industria electrointensiva que permita a este tipo de compañías contar con un marco energético estable y competitivo.

El gabinete de Sánchez recibió más de 60 solicitudes de reunión por parte de otras tantas empresas, pero finalmente se decantó por seis compañías que, o bien contaban con un «perfil digital» o se encontraban entre las de «mayor interés» para el Ejecutivo. En este último apartado se sitúa el grupo siderúrgico, tras cerrar también citas con Microsoft, Facebook, Amazon, Booking e IBM -algunas de ellas se celebrarán mañana-. De hecho, la reunión con los Mittal, en la que participó también la ministra de Economía, Nadia Calviño, es la única de carácter industrial que va a mantener el presidente español durante su estancia en Davos.

La perspectiva del mercado del acero a nivel global, con la previsión de una desaceleración para 2019, pero sobre todo las particularidades del negocio en Europa fueron los temas que trataron durante el encuentro, con el foco puesto en tres ejes: las tensiones proteccionistas, las políticas de transición energética y las medidas de apoyo para la industria electrointensiva.

El grupo siderúrgico pide una tarifa eléctrica competitiva y un arancel ambiental

En este último punto, los dirigentes de ArcelorMittal no han escondido nunca su malestar por el coste de la factura eléctrica en España, muy superior al de países del entorno, como Francia o Alemania, y su enfado por la última subasta de interrumpibilidad, ya realizada bajo el mandato de Sánchez, que finalizó con una remuneración muy inferior para las compañías electrointensivas, a pesar de que este mecanismo, que obliga a las fábricas a desconectarse del sistema si se lo pide el operador, se emplea cada vez más. «Ambos han repasado los planes del Ejecutivo español para la transición energética y las medidas de apoyo a las empresas electrointensivas», señalaron ayer fuentes de la Moncloa sobre el encuentro.

Estas mismas fuentes revelaron que durante el encuentro ambas partes hicieron especial hincapié en sus respectivas visiones a cerca del foro mundial del exceso de capacidad del acero, creado en 2016 y que incluye a los mayores productores del planeta -participan todos los países del G-20 y algunos miembros interesados de la OCDE-. Esta sobrecapacidad, sumada a la guerra comercial, que está provocando que acero que iba a ir dirigido a EE UU acabe en Europa y distorsione el mercado, también fue otro de los temas que trataron.

Además, los Mittal defendieron ante Sánchez la necesidad de que el esfuerzo de la siderurgia por la descarbonización no suponga una penalización para las plantas europeas, que son precisamente las que están liderando los esfuerzos por reducir las emisiones. Así, insistieron en la necesidad de que la Unión Europea imponga algún tipo de arancel verde, que impida que se le reste competitividad a las factorías del viejo continente en el mercado global del acero, ya que estas tienen que recurrir al mercado de los derechos de emisión, con un precio del CO2 cada vez más alto, mientras que las de otros países no tienen que realizar esos pagos por contaminar y pueden poner precios más bajos a sus productos.

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Tanto ArcelorMittal, como la patronal europea del sector, Eurofer, defienden que las medidas que tiene que tomar Bruselas para reducir las emisiones y, con ello, frenar el cambio climático, pasan por gravar los productos que se consumen en Europa y no solo los que se producen, porque de lo contrario se acabarán deslocalizando las empresas y las emisiones, con un nulo efecto sobre el calentamiento global o, incluso, con mayores cotas de contaminación, al no tener la industria de terceros países las restricciones de la europea.

No es la primera vez que un miembro del gabinete de Sánchez se reúne con los máximos responsables del gigante siderúrgico. El pasado mes de noviembre, la ministra de Industria, Reyes Maroto, ya mantuvo un encuentro con Aditya Mittal en Londres en el que, además de abordar los problemas del sector, le pidió ayuda para encontrar un inversor para las factorías de Alcoa. Hace unos meses trascendió también que Lakshmi Mittal había intentado reunirse en varias ocasiones con el Ejecutivo de Mariano Rajoy y obtuvo una negativa por respuesta.

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