Las pensiones suponen el 20% del PIB de Asturias, seis puntos más que hace una década

Más de 300 personas se manifestaron ayer en las calles de Candás. / PALOMA UCHA
Más de 300 personas se manifestaron ayer en las calles de Candás. / PALOMA UCHA

El peso de estas prestaciones en la economía regional es similar al del comercio y solo un 2,5% menor que el de la industria

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Asturias tiene corazón industrial y siempre se apunta a este sector como motor de la región. Sin embargo, la crisis ha convertido a los pensionistas en uno de los principales sustentos de las cuentas de la comunidad. De hecho, el peso del total de este tipo de prestaciones supera el 20% del Producto Interior Bruto (PIB) del Principado. Frente a este porcentaje, la media nacional se sitúa en el 10,5%, prácticamente la mitad. Esta elevada influencia de las pensiones en la economía regional no es nueva. Antes de la recesión, en 2007, estas pagas ya suponían el 14,2% del PIB. En 2008, cuando se empezaron a notar sus primeros efectos, ese porcentaje creció, pero se mantuvo por debajo del 15%. Sin embargo, a partir de ese año, la crisis disparó su relevancia. En solo cinco años, en 2013, se situaba en el 20,4%, prácticamente seis puntos más que un lustro antes.

Los factores que explican esta situación son varios. Hay cambios en el numerador y el denominador que modifican el cociente. La recesión provocó una contracción del PIB tanto a nivel nacional como regional de la que la comunidad aún no se ha recuperado. De los casi 24.000 millones de 2008 se bajó a los 20.563 de 2014, el peor año de los ejercicios marcados por la crisis, alrededor de un 14% menos. Precisamente es en ese año en el que el peso de las pensiones sobre el PIB toca techo en Asturias, al rozar el 21%. En 2017, la riqueza generada en el Principado se situó en 22.708 millones, aún inferior a los datos de 2007 ó 2008. España, sin embargo, sí ha logrado recuperar el nivel de entonces, aunque ha necesitado una década para ello.

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Pero a la vez que caía el PIB, se daba otra circunstancia en el Principado: el gasto anual en estas prestaciones crecía, subía entonces y sigue aumentando. Lo hace porque Asturias envejece y se incrementa el número total de beneficiarios y, además, porque las pagas también se elevan. En una década la cifra de pensiones que paga la Seguridad Social en el Principado subió en casi 10.000 prestaciones, pasaron de 291.749 en diciembre de 2007 a 301.371 en el mismo mes de 2017, un alza superior al 3%. Pero, en realidad, la cuantía del gasto anual creció muchísimo más, casi un 38%. Es un incremento de 1.259 millones anuales -de 3.315 en 2007 se pasó a 4.574-, fruto de la jubilación de ciudadanos con cotizaciones más altas a lo largo de su vida y, por tanto, con derecho a mayores pagas, y de la revalorización de las pensiones en los años más duros de la crisis, muy por encima de los salarios. La pensión media en esa década pasó de 814 euros a 1.085, con un 33% de subida.

Por tanto, es esa mejora en las prestaciones e incremento de los beneficiarios combinados con la caída del PIB la que ha disparado el peso de las pensiones en la riqueza generada en Asturias hasta casi igualarlo con el de la industria, apenas dos puntos y medio por debajo, aunque con una diferencia importante, que la mayor parte de las pensiones se destinan al consumo, con el efecto positivo directo que tiene en la dinamización de la economía regional, con especial incidencia en sectores como el del comercio. De hecho, las pensiones tienen ya tanto peso como esta actividad (20,1%) y superan con creces al de la construcción (6,2%) en la economía del Principado.

Pero, además, hay otro aspecto que esconde estas cifras y es cómo esas pensiones se convirtieron en verdadero sostén para muchas familias, familias en el amplio sentido de la palabra, formadas por abuelos, padres, hijos y hasta nietos, que se mantenían con esas prestaciones. Tantos es así que, según la encuesta de presupuestos familiares del INE, durante la crisis, el consumo solo creció en los hogares donde el cabeza de familia era mayor de 65 años.

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