«Sin ingeniería no hay desarrollo social y en Asturias hay buenos profesionales»

Juan Vicente Piñera, José María Quirós, Belarmina Díaz, Fermín Soneira, Álvaro Platero, Marta María Hernando, Enrique Macián y Juan Carlos Campo, en la entrega del premio 'Ingeniero del Año' en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. / FOTOS: HUGO ÁLVAREZ
Juan Vicente Piñera, José María Quirós, Belarmina Díaz, Fermín Soneira, Álvaro Platero, Marta María Hernando, Enrique Macián y Juan Carlos Campo, en la entrega del premio 'Ingeniero del Año' en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. / FOTOS: HUGO ÁLVAREZ

Álvaro Platero y Fermín Soneira reciben el premio 'Ingeniero del Año' por su trayectoria profesional y su proyección de futuro respectivamente

PALOMA LAMADRID OVIEDO.

«Sois como los coches de Fermín (Soneira), autónomos e interconectados, y como los barcos de Álvaro (Platero), especializados». La directora general de Minería y Energía, Belarmina Díaz, extendió los adjetivos utilizados por los distinguidos con el quinto premio 'Ingeniero del Año' para definir su labor profesional a ellos mismos. Lo hizo en el acto de entrega del galardón -otorgado por la Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI), Sacyr Fluor y la Fundación Caja Rural de Asturias-, que tuvo lugar ayer en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo.

Soneira, vicepresidente global de Marketing de Producto de Audi, fue seleccionado por el jurado en la categoría de 'Proyección de Futuro'. Mientras que el presidente de Astilleros Gondán, Álvaro Platero, fue premiado por su 'Gran Trayectoria Profesional'. «Sin ingeniería no hay desarrollo social y en Asturias hay excelentes profesionales», destacó Soneira, de 46 años y exalumno de la EPI. Este ingeniero industrial gijonés enumeró los cuatro «factores imprescindibles» para tener una carrera larga. En primer lugar, la educación. En este punto, dio las gracias a su padre, ya fallecido, mecánico de profesión (regentaba Talleres Soneira, en la calle Alarcón de Gijón) y quien le inyectó «ese virus», ese amor por los automóviles que todavía lleva dentro. «En su taller jugué entre coches a escala 1:1 y respiré el olor a gasolina», recordó emocionado.

También hizo referencia a su padre y además a su madre al nombrar el segundo ingrediente del éxito: los valores. «Mis padres me enseñaron a levantarme tras la caída y a celebrar los éxitos con los pies en el suelo», señaló. El tercer elemento, la felicidad, se debe a su mujer y su hija. «Porque el éxito no genera felicidad, sino que es al revés» y su «continuo apoyo y paciencia» se la proporcionan. El aprendizaje continuo es el cuarto factor indispensable para tener una trayectoria de largo recorrido. Un hábito que desarrolló durante sus estudios universitarios y continuó en Alemania, país que ahora le acoge como hizo en su época de Erasmus y primero fue un hogar para sus padres y hermana.

Por su parte, Álvaro Platero se mostró «tremendamente contento» al recibir este premio por tres motivos. «Porque se lo entregan por primera vez a un ingeniero naval», por «ser profeta en mi tierra» y por compartir honor con anteriores galardonados, «gente a la que admiro», enumeró. Platero reconoció que, en su juventud, no quería sentirse forzado a estudiar Ingeniería Naval debido a su pertenencia a una saga familiar de armadores. Pero su amor por los deportes acuáticos y la ingeniería pudo más. «Mi cabezonería no fue suficiente», lo cual agradeció. Así que dejó Castropol para trasladarse a Madrid a estudiar la carrera. Cuando falleció su abuelo, heredó el astillero y así fue como comenzó una aventura empresarial exitosa. Aunque los inicios fueron duros, Gondán fue capaz de salir a flotes. «Cuando la pesca se vino abajo, tuvimos que reinventarnos», indicó.

Había dos opciones: construir barcos baratos o con valor añadido y el astillero asturiano escogió la segunda posibilidad. Con naves «especializadas» y dotadas con la tecnología más puntera, la compañía logró «entrar en el mercado noruego y en otros muchos». Como muestra, este año Gondán entregó dos barcos para el mantenimiento de torres eólicas en el Mar del Norte y está construyendo «un rompehielos para Suecia y un arrastrero para Noruega», así como tres remolcadores de propulsión dual, señaló Platero.

De mar y tierra

Además, desde 2011 es presidente de Pequeños y Medianos Astilleros Sociedad de Reconversión (Pymar). Tras una etapa «muy complicada», el mercado «ahora va hacia arriba y somos optimistas». Platero aprovechó la oportunidad para compartir el premio con el equipo que le acompaña en Gondán, «joven y muy preparado, que ha conseguido hacer cosas complicadas técnicamente hablando».

Pero no solo es hombre de mar, también de tierra. Posee la ganadería Peruyeira, «una de las mayores de Asturias». Reconoció que es un mundo «apasionante, aunque el mercado de la leche es muy complicado y los ganaderos en Asturias lo están pasando realmente mal».

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