«Soy asturiano, quiero a mi tierra y si puedo hacer algo por Asturias, lo voy a hacer»

Daniel Pérez, en un partido con el Belenos en el Muro de Zaro
Antonio Suárez, en la escalinata de la Quinta Guadalupe, que acoge el Archivo de Indianos. / NEL ACEBAL

Antonio Suárez, presidente de Grupo Marítimo Industrial (Grupomar): «No se pueden cerrar las térmicas de la noche a la mañana, tiene que haber alternativas»

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

Sobrescobio es el concejo de sus padres, aunque Antonio Suárez nació en Oviedo en 1942 y de joven emigró a México siguiendo a la mujer de su vida. Allí formó una familia y un imperio marítimo industrial, Grupomar, el mayor complejo pesquero del país azteca que emplea a 4.000 trabajadores. Pero él siempre tiene muy presente «la tierra que me vio nacer». La contratación de diversos buques a Astilleros Armón permitió la reactivación de la construcción naval en Gijón y la creación en 2016 de la Asociación de Amigos del Archivo de Indianos, que él preside, mantiene vivo el museo de la emigración de Colombres. Dice en esta entrevista concedida a EL COMERCIO que el secreto de su éxito se debe a su «constancia» y a «tomarse las cosas muy en serio», pero también sabe disfrutar y reírse de casi todo, a carcajadas. «Si estás decaído, te tomas dos tequilas y te sientes el rey del mundo». A los dos lados del Atlántico, a él le conocen como el 'rey del atún'.

-¿Le simpatiza ese apodo?

-No me gusta. Me gusta más que me llamen 'el decano de los atuneros mexicanos'. Lo del 'rey del atún' viene de hace muchos años, cuando tenía muchos barcos. Yo siempre digo que he conocido a dos reyes: Juan Carlos I y Felipe VI. Son los dos único reyes que existen para mí. Así que de 'rey del atún', nada. Pero ya sé que me lo dicen con cariño.

-En Asturias también le han bautizado como 'el hombre que resucitó el sector naval' y ahora es también el salvador del Archivo de Indianos. ¿Es usted Mister Marshall?

-No, no, no. Cuando me preguntan a qué me dedico, yo digo que a emplear gente.

-¿A cuánta?

-En la empresa somos cerca de 4.000. Y me encanta. Si este año logramos emplear a otros 300 trabajadores, quedo encantado.

-Partió de Asturias hacia México en 1970; ha vivido crisis, salió a flote y creó todo un imperio marítimo industrial. ¿Por qué cree que hay gente que fracasa y otra que triunfa en la vida? ¿Por valentía, inteligencia, capacidad de emprendimiento, un golpe de suerte, o una mezcla de todo ello?

-Es una mezcla. En la vida siempre hay una circunstancia o una oportunidad que pasa por delante de uno. Unos se dan cuenta y otros no. Y el que se da cuenta, a lo mejor no se da cuenta de hasta dónde llega. Yo tuve esa suerte de empezar joven como empresario. Luego me ha ayudado el hecho de tomarme las cosas muy en serio. No presumo de haber sido el hombre más trabajador de la tierra; no presumo de ser el más listo, para nada, ni el más guapo (risas), pero he tenido constancia y mucho cuidado de no hacer tonterías. He querido construir una empresa seria y respetada.

-Ha tenido también siempre mucho arraigo a Asturias.

-Sí, claro. Es de bien nacido ser agradecido. Es un dicho y así es. Esta tierra me dio la vida. Nací aquí y aquí me educaron mis padres. He presumido siempre de ser de Asturias, porque es la verdad. Soy asturiano de generaciones y generaciones, lo que no significa ser ni mejor ni peor. Quiero a mi tierra y si puedo hacer algo por ella, lo voy a hacer.

-¿Cómo percibe Asturias desde México?

-Desde el punto de vista humano la percibo como mi madre. Tengo dos países. Si en un campeonato mundial de fútbol se enfrentaran España y México no acudiría a verlo. Ni por televisión. No me anima que uno masacre al otro. A nadie le gusta que riñan la madre y la esposa. Pues sería lo mismo en el fútbol. Siento amor por ambos países.

-¿Pero cómo la ve desde su óptica de empresario?

-Asturias no lo tiene muy fácil, porque no es una comunidad rica. Tiene pocas materias primas, o las que tuvo ya no valen. Siempre digo que Asturias tiene que ir junto con España. Cuando al país le va bien, a sus comunidades más pobres les tiene que ir mejor. Eso es ser un país y se tiene que ayudar a Asturias. Sí veo que va mejor el sector del turismo. A los turistas les gusta mucho Asturias, aunque les llueva encima.

-Dice que Asturias apenas tiene materias primas, pero queda carbón autóctono. ¿Qué opina de la transición energética?

-Las térmicas de carbón tienden a cerrar en el mundo, aunque en México, en China y en muchos otros países siguen funcionando. Lo que no se puede es hacer las cosas de la noche a la mañana. Lo ideal es que haya alternativas, como el gas, para tender luego hacia las renovables, pero no se pueden hacer las cosas de forma repentina.

Construcción naval

-¿En qué se le ocurre que puede invertirse en el Principado?, ¿tiene algún proyecto?

-Honestamente, ahora no tengo proyecto, pero si algún día hago más barcos los encargaré aquí seguro, en Asturias. Por varios motivos, primero porque me da mucho gusto ayudar a mi tierra y porque el astillero (Armón) es muy serio, trabaja muy bien.

-Se habló en su momento de un proyecto suyo para crear unas latas de conserva de lujo.

-Pero no se puede. Ya hay muchas empresas grandes del sector aquí.

-¿Conoce alguna inversión por parte de otros empresarios de América Latina en Asturias?

-Lo desconozco. Pero se ven inversiones de hoteles muy bonitos en sitios que nunca imaginarías.

-¿Cómo le va a Grupomar?

-Nos va bien, como siempre. Estables. Creciendo poco a poco e invirtiendo todo.

-La Organización Mundial de Comercio (OMG) emitió un fallo el año pasado que autorizaba a México a sancionar a EE UU por impedir el regreso de atún mexicano a su mercado. ¿Le sabría a gloria esa sentencia?

-Sí, ese es un problema que tenemos en México con Estados Unidos. Les hemos ganado, pero los americanos se defienden muy bien.

 

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