La reconversión industrial sitúa a Asturias a la cabeza en la reducción de emisiones

Contaminación atmosférica en Trasona. / MARIETA
Contaminación atmosférica en Trasona. / MARIETA

Es la región en la que más bajó la contaminación por CO2 desde 1990, aunque es de las pocas en las que aumentó entre 2017 y 2018

N. A. E.GIJÓN.

La historia industrial del Principado, su pujanza y su declive, los momentos de vacas gordas y las crisis, se reflejan también en el aire, en las emisiones que lanzan a la atmósfera las chimeneas de la región. Mayor actividad se traduce en un alza del CO2 y cuando vienen mal dadas, el efecto es el inverso. Así, el 'Informe de Emergencia Climática en España', presentado esta semana en Madrid en el marco de la celebración de la Cumbre del Clima (COP25), sitúa al Principado como la comunidad que más ha reducido sus emisiones desde 1990. No es extraño si se tiene en cuenta que hace tres décadas funcionaban en la región, entre otras instalaciones, los dos hornos altos de la antigua Ensidesa en Avilés o más grupos térmicos de carbón. Destaca este documento que la relación entre el Producto Interior Bruto (PIB) y las emisiones de dióxido de carbono (CO2) «sigue sin desacoplarse» en el país.

No obstante, además de la reconversión industrial que ha sufrido Asturias en estas tres décadas hay otros factores. Los avances tecnológicos, una mayor exigencia ambiental y las millonarias inversiones de las compañías para reducir su impacto nocivo en el entorno también han tenido que ver en esta reducción de emisiones, que se cifra en siete puntos sobre cien al bajar el índice a 93.

Así y todo, el devenir de la economía se sigue notando en el aire y Asturias fue de las pocas comunidades con un incremento del CO2 entre 2017 y 2018, de un punto sobre cien, igual que Castilla y León y una cifra similar a la de la Comunidad Valenciana. Estas tres regiones fueron las únicas que registraron subidas. En el caso del Principado, debido a un avance de su producción industrial.

Así, a pesar de las reconversiones y tres décadas después del inicio del estudio, Asturias se sigue situando como la comunidad con mayores emisiones per cápita, 24,5 toneladas, lo que duplica a la siguiente, Castilla y León. Esto es fruto del elevado peso de su industria, con la presencia de térmicas, plantas siderúrgicas y cementeras, pero en los últimos años se agrava debido a la reducción de su población.

El análisis, que utiliza datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, cifra en 827 millones de toneladas las emisiones de gases de efecto invernadero entre 1990 y 2018 en la comunidad, lo que la coloca como la quinta más contaminante. Eso sí, hay que tener en cuenta que en este informe no se tienen en cuenta las emisiones difusas, como son las que producen el tráfico, los hogares o, por ejemplo, el transporte aéreo, lo que envía a Madrid, por ejemplo, a una séptima plaza.

Este documento va más allá y estima que el impacto climático de las emisiones en la región para 2050 será de un incremento de la temperatura de 2,1 grados, entre las menores subidas del país, lejos de los 3,2 que calcula para Toledo.

Por otro lado, el informe considera «urgente e ineludible» evitar en Asturias grandes masas forestales continuas, inestables y monoespecíficas con alto contenido en biomasa y necromasa con el objetivo de reducir el riesgo de incendios.